Editorial Gualdreño 730
“Todo poema es una misiva
del misterio
todo misterio la misiva
de una eternidad
Y la eternidad
cabe en el instante
del poema”
El anterior es uno de los poemas -el número 15- que contiene el libro cuya presentación se llevó a cabo en la Feria Nacional del Libro Zacatecas 2026 el pasado 24 de agosto: La vida es un castillo de naipes sostenido por el azar, de Sigifredo Esquivel Marin, un libro que nos propone entrar, a través de la poesía, en uno de los territorios más inciertos y fascinantes que existen: nuestra propia vida.
Desde su título, el libro nos coloca frente a una paradoja: constantemente queremos encontrar certezas, pero el azar parece regirnos de manera cotidiana. A lo largo de sus páginas aparecen el amor, la pérdida, el paso del tiempo, el dolor, la muerte, el misterio y también esos pequeños instantes como un sorbo de vino o de café, la lluvia, una palabra o un recuerdo que hacen que la existencia adquiera por momentos algún sentido.
Comparto algunas de las preguntas que atraviesan estos poemas y que surgen de su lectura: ¿cuánto de nuestra existencia depende de nuestras decisiones y cuánto del azar?, ¿qué hacemos frente a aquello que no podemos comprender?, ¿cómo lo procesamos para encontrar sentido a nuestra vida? A continuación el poema 31 del libro:
“Un golpe
dos golpes
trescuatro golpes
golpes incontables
una y otra vez intentamos
l e v a n t a r n o s
para volver al piso
inventado ficciones
para hacernos creer
que todo tiene un maldito sentido”.
¿De qué manera la poesía puede ayudarnos a mirar de frente la incertidumbre? En su libro, Sigifredo Esquivel Marin convierte asuntos de la cotidianidad humana como el amor, la ausencia, el envejecimiento, el dolor y la muerte en materia poética; hay en sus páginas una insistencia en mirar nuestra fragilidad sin demasiadas concesiones, pero también en encontrar dentro de ella momentos de belleza; el poema aparece incluso como una forma de acercarnos al misterio, como en “Dios no juega a los dados”, que puede leerse en la página 73:
“Se dice que Dios no juega a los dados
pero Dios juego y azar
son una misma tirada de un destino
enigmático y desconocido
si existe Dios todo está ya determinado
si todo está ya determinado no puede existir Dios
que es libertad absoluta
y la existencia de Dios encierra una paradoja su negación
/ también
quizá todo está determinado imposible saberlo
quizá todo sea indeterminado
imposible saberlo
quizá nuestra creencia en la libertad no sea sino efecto
profunda ignorancia de los efectos de nuestras acciones
quizá la creencia en la Divinidad no sea sino un efecto
de nuestra incurable desgarradura
pero tal vez y sólo tal vez
una deidad desconocida pueda salvarnos
¿De qué salvarnos si nosotros mismos
somos el mismo divino juego?”.
Sigifredo Esquivel Marin nos entrega en estas páginas una poesía que dialoga con la filosofía, con la experiencia cotidiana y con las grandes preguntas de la existencia, lo que ya ha hecho en otros de sus libros; La vida es un castillo de naipes sostenido por el azar nos recuerda que aunque no podamos controlar cómo aparecen los naipes en una jugada, sí podemos detenernos a mirar cómo están dispuestos mientras el juego continúa.
En la presentación editorial durante la FENALIZ se contó con los comentarios de Paola Reyes y Javier Acosta; procuraremos compartir próximamente con ustedes los textos alusivos al libro La vida es un castillo de naipes sostenido por el azar, que es una edición de Tilde Editores de su colección Altazor; terminó de imprimirse este año y es considerado el primer libro de poesía del autor. Puede adquirirse directamente en la página de Tilde Editores o con el autor, quien es profesor universitario y colaborador de La Gualdra. Enhorabuena, Sigifredo.
Que disfrute su lectura.
Jánea Estrada Lazarín



