Este lunes 31 de agosto arrancó oficialmente el ciclo escolar 2026-2027 en nuestro país. Millones de estudiantes de educación básica a lo largo y ancho del país y cientos de miles en nuestro estado regresan a las aulas después de un periodo de descanso. Como en todo inicio de ciclos, hay muchas expectativas sobre el devenir en ese periodo, tanto de estudiantes, padres de familia y docentes.
Quienes tenemos la grave pero honrosa responsabilidad de representar ante la parte patronal a cerca de 30 mil docentes en la Sección XXXIV, todos normalistas con más de una década de servicio, tenemos muy claro el enorme valor social que tiene la educación, pues incide positivamente en toda la vida de los individuos.
Es por ello que desde nuestro margen de acción realizamos diversos esfuerzos para que en las escuelas del sistema federal en Zacatecas se ofrezca a las y los alumnos una educación acorde a sus necesidades de aprendizaje, como habitantes de un mundo que cambia en el ámbito social de manera vertiginosa a partir de la revolución de las Tecnologías de la Información y la Comunicación y el sorprendente avance de la Inteligencia Artificial. Una educación que les dote de las herramientas cognitivas, de las habilidades y de las actitudes que les permitan superar los desafíos que durante su vida se les presenten.
¿Pero qué tipo de educación promovemos? Estamos convencidos de que la educación que más conviene a las nuevas generaciones debe ser crítica, humanista, dialógica, reflexiva, analítica y equitativa; para que tengan la capacidad de analizar la realidad de su contexto y los fenómenos sociales y naturales de su localidad, de su región, de nuestro país y del mundo, pero que no se queden en ese estadio, sino que se asocien y se organicen con otros sujetos para transformar lo que no funciona o resulta injusto para ellos. Pero sí debe ser profundamente humanista, de tal forma que se respete de manera irrestricta la dignidad de cada persona (estudiantes, maestros, padres de familia y de cada integrante de la sociedad).
¿Cómo llegar a la mejor educación posible? Con los valiosos esfuerzos de los docentes no sería posible alcanzar tan noble propósito; se requiere de la participación sumamente comprometida de padres de familia, autoridades educativas, de las Escuelas Formadoras de Docentes, investigadores educativos, de nosotros como representación sindical, de autoridades civiles, de los diputados para que le den forma a marcos legales que mejoren las condiciones laborales de los trabajadores de la educación y a las leyes reglamentarias que rigen este servicio imprescindible, de la sociedad en su conjunto.
Se requiere de la sinergia de voluntades y compromisos de todas y de todos; pero además, también se necesita de una auténtica valoración y reconocimiento de la relevancia de la labor docente por parte de la sociedad y del Estado.
Para no dejar este buen propósito en el terreno de las ideas, hemos realizado y seguiremos impulsando distintas actividades encaminadas a promover la reflexión sobre la práctica docente, los procesos de enseñanza-aprendizaje, las teorías de pedagogía crítica. Actividades como: foros, congresos, campañas permanentes para la promoción de la lectura entre docentes y estudiantes, de tal manera que avancemos en la formación de una sociedad zacatecana de lectores críticos, entre otras muchas actividades.
Si bien es cierto que la educación no es la panacea de la sociedad, sí permite resolver muchos de los problemas que hoy afronta. Además, cada avance en materia educativa, por pequeño que sea, repercute favorablemente en el desarrollo social y cultural de los pueblos. Hay la experiencia de países que le han apostado a la educación; diversos sectores han respondido a la convocatoria de autoridades para abonarle a este derecho humano y han logrado avances importantísimos en unas cuantas décadas. Uno de esos casos es el de Finlandia, cuyo sistema educativo se encuentra entre los más avanzados del mundo.
Así que no esperemos más, ¿quiénes se suman a esta sinergia? Hagamos de la educación un instrumento para resarcir el tejido social tan deteriorado en nuestro estado y en nuestro país. Con el despliegue de los esfuerzos colectivos en este sentido estaremos cambiando el destino de las nuevas generaciones en las que se encuentran nuestros hijos y nuestros nietos. ¡Vale la pena!
¡Que el ciclo escolar 2026-2027 sea excelente para todas y todos!
*Secretario general del Comité Ejecutivo de la Sección XXXIV SNTE-CNTE



