San Salvador Atenco, Méx., Más de 4 mil 500 hectáreas de los pueblos de la ribera del lago de Texcoco, que estaban destinadas para la infraestructura del cancelado Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM), han sido recuperadas y son sembradas y cosechadas por los campesinos. Actualmente producen maíz, frijol, haba, calabaza, granos y forraje.
Los campesinos que rescataron las actividades del campo, muchos de ellos integrados en el Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra (FPDT) realizaron la cuarta Feria del Maíz y la Milpa Atenco 2026, donde ofrecieron sus productos para conmemorar ayer el Día Nacional del Maíz.
La verbena también fue dedicada a la lucha del pueblo cubano, al que acudieron representantes de la embajada de la isla en México que dieron una ponencia de su resistencia y los embates que sufren del gobierno de Estados Unidos. Los campesinos de Atenco y los representantes cubanos se unieron en una sola voz.
Ignacio del Valle Medina y César del Valle Ramírez, dos de los dirigentes del FPDT, informaron que de las más de 14 mil hectáreas que conforman las tierras ejidales de 13 pueblos de la ribera del Lago de Texcoco, se ha logrado que más de 4 mil 500 sean productivas.
Explicaron que sólo en el ejido de Atenco de las más de 2 mil hectáreas que tiene, este año mil fueron sembradas.
“En su momento decían que la tierra donde se proyectaba el aeropuerto no servía y no tenía ninguna función en términos de producir; sin embargo, hemos demostrado que sí son muy productivas y que aquí se da no solamente maíz o frijol, sino tequesquite, alga espirulina, ahuautle, charales y desafortunadamente siempre quisieron buscar la manera de decir que estos espacios no eran productivos”, expresó César del Valle.
En la feria participaron más de 100 productores y artesanos que ofrecieron elotes, ahuautle, antojitos, sal de tierra, pan, bebidas de cacao, verduras, artesanías hechas de mazorcas, prendas tejidas, figuras de barro, collares, pulseras.
Además hubo 25 talleres para niños y adultos, se contó con la participación de músicos, un Librobús, y un recorrido por los cuerpos de agua recuperados en el área natural protegida Lago de Texcoco.
La emoción llegó con los concursos de molido de nixtamal en metate, de deshoje y de desgrane de mazorcas. Muchos mostraron sus habilidades para realizar estas actividades del campo y se premiaron a los primeros lugares.
El encuentro buscó reconocer y fortalecer la importancia cultural, ambiental y productiva del maíz, la milpa y los conocimientos tradicionales, así como generar espacios de diálogo entre comunidades, colectivos, productores e instituciones comprometidas con la conservación de los recursos naturales, la protección del territorio y la preservación del patrimonio biocultural.
“Con la Feria del Maíz y la Milpa de alguna manera que estamos buscando es seguir reactivando y fortaleciendo la lucha que tiene la defensa de su territorio”, dijo César del Valle.



