Si Israel desapareciera como estado, desaparecerían la amenaza mundial, los problemas en Medio Oriente y la consternación de todos quienes abrigamos el humanismo. Esa realmente sería una gran solución; los israelíes podrían seguir viviendo en Palestina, pero como ciudadanos emigrados, que es como viven millones de personas en incontables partes del mundo.
Pero Israel no se va a doblegar por las buenas, no va a cambiar sus pretensiones, a no ser que se le someta o que se le derrote; porque no respeta el derecho internacional, solo acata las resoluciones dela ONU cuando son a su favor, jamás cuando son obligaciones.
Desde su fundación en 1948 Israel se ha comportado como un país impositivo, incivilizado, fuera de toda ley, que concibe que el mundo debe actuar en su favor; y le ha funcionado, durante 70 ha tendido inmunidad. Nunca ha acatado las resoluciones de la ONU. No se limitó al territorio palestino asignado por la ONU en 1948, que irracionalmente teniendo una población inferior a la palestina le otorgó más de la mitad del territorio palestino. Inició desde entonces con un genocidio silencioso, la ocupación y desplazamientos de millones de habitantes de sus propios hogares. Posteriormente el genocidio fue descarado y desenfrenado. Llegó al colmo de que en 2016 un grupo de militares asesinaron a un grupo de niños jugando en la playa, simplemente porque estaban aburridos y no hallaban que hacer. Y matar niños se volvió un pasatiempo y un concurso entre militares, y se les siguen matando cuando se abalanzan para conseguir un plato de comida…
El comportamiento de Israel es similar al de la Alemania nazi, resueltos a exterminar “razas inferiores”. Y no solo es una pretensión del régimen sionista, los israelíes no son inocentes, la mayoría absoluta son supremacistas y racistas; aprueban y festejan el genocidio; son adoctrinados desde niños para odiar, menospreciar y humillar a los “gentiles” todos los que para ellos somos menos que animales y no tenemos razón de existir. Si por ellos fuera, el mundo sería exclusivo para ellos.
Nunca hubiéramos imaginamos que, el país que los medios nos presumieron como el más avanzado tecnológicamente y el “más civilizado” y demócrata del Medio Oriente, replicara y escalara el nazismo y lo fuera a hacer de forma descarada.
Su encumbramiento no fue espontaneo, fue apuntalado, dirigido y financiado por sionistas británicos y norteamericanos. Estados Unidos desde el 2001 ha destinado a Israel 8 billones de dólares (8 con doce ceros). Si el PIB anual de Estados Unidos en el 2025 fue 31.4 billones, esos 8 billones equivalen a la cuarta parte de su PIB anual, o poco más de la quinta parte de la deuda norteamericana que asciende ya a 39 billones. Los 8 billones repartidos entre los 9 millones de habitantes de Israel equivaldrían a un PIBpc de 35 mil dólares por año por habitante durante los últimos 25 años, 3 veces superior al PIBpc de México.
El financiamiento que Estados Unidos ha otorgado representa poco más de la mitad de su PIB anual de Israel. Y lo aberrante todo para instrumentar el genocidio, la ocupación, la destrucción de ciudades enteras, con la consecuente liberación de miles de toneladas de contaminación con un impacto sin precedente sobre la atmósfera y el medio ambiente.
Con ese financiamiento, Israel ya hubieran podido comprar un gran territorio y se hubieran expandido pacíficamente. Pero está visto que los fines del sionismo no se reducen a territorio y menos a pacifismo.
¿Cuáles pueden ser las “nobles causas” que puede haber detrás del despilfarrar tanto dinero? Parece evidente que no puede tratarse simplemente de cuestiones territoriales. Sino intereses superiores. ¿Petróleo y gas? No parece ser suficiente. Se debe tratar de la supremacía mundial, e Israel es tan solo un alfil en ese tablero. Desgraciadamente es un alfil impredecible, con cerca de 90 bombas nucleares.
Si se toma como lección la Segunda Guerra Mundial, la única manera de frenar a Israel será derrotándolo. Frenar al nazismo costó entre 70 y 85 millones de muertes, principalmente rusos (27 millones) y chinos (20 millones). Entonces Estados Unidos estaba en contra del nazismo. Desgraciadamente ahora está del lado o detrás de Israel.
Independientemente de lo que nos dicten los medios, la asociación Estados Unidos- Israel no va a derrotar a Irán. La previsión, estrategia y resiliencia de Irán ha frenado tanto a Israel como a Estados Unidos por la vía convencional, en lo militar y en lo económico, lo que representa una gran humillación, que quien sabe si el ego de Netanyahu y de Trump resista. Si no hay quien los contenga la escalada nuclear se dará de un momento a otro. Y será una escalada, porque Irán no está solo.



