La dirigencia de las secciones 34 y 58 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) afirmó que la consulta iniciada por la Secretaría de Educación Pública (SEP) para transformar la Unidad del Sistema para la Carrera de las Maestras y los Maestros (Usicamm) en realidad no ofrece cambios reales para los procedimientos de ingreso y promoción docente.
De acuerdo con la postura de Filiberto Frausto Orozco y Marcelino Rodarte Hernández, secretarios generales de esas secciones, no basta con cambiar el nombre de la institución ni con modificar algunos procedimientos, sino que debe abrirse la posibilidad de transformar profundamente la lógica que ha regulado el ingreso, la promoción y el reconocimiento de las maestras y los maestros.
Desde su perspectiva, la consulta puede ser un instrumento valioso para escuchar al magisterio; sin embargo, una consulta no puede limitarse a ofrecer respuestas predeterminadas cuando lo que está en discusión es precisamente el modelo que deberá sustituir al actual.
En ese sentido, señalaron que la desaparición de la Usicamm no debería reducirse a un cambio de nomenclatura, estructura administrativa o denominación institucional, pues se requiere transformar los instrumentos estandarizados de valoración, puntajes, ponderaciones, listas de prelación, concursos permanentes, procesos centralizados, y criterios homogéneos para realidades educativas diversas.
Si todos los elementos anteriores no son trastocados en este proceso, entonces eso significa que se trata de una reforma superficial, no ante una transformación real de todos esos procesos.
Por tanto, “consideramos necesario explorar mecanismos de reconocimiento salarial generalizado por trayectoria profesional, evitando que cada mejora laboral tenga que convertirse en un concurso entre trabajadores”.
En ese contexto, exigieron que cualquier nuevo sistema considere la diversidad de contextos educativos y no reduzca la complejidad del trabajo docente a un resultado numérico.
Como propuesta, plantearon que las experiencias existentes en las diferentes entidades federativas sean analizadas y consideradas en la construcción del nuevo modelo, y para ello convocaron al magisterio a no quedarse únicamente en la discusión de si está a favor o en contra de la encuesta.
“No queremos una nueva Usicamm, queremos un nuevo modelo. No se trata de defender el pasado ni de regresar a prácticas discrecionales. Tampoco se trata de aceptar que la única forma de garantizar transparencia sea mantener la lógica de concursos, instrumentos y puntajes. Se trata de construir algo diferente: un sistema que combata la corrupción sin criminalizar la participación sindical, que reconozca el mérito sin convertir a los trabajadores en competidores permanentes, y que valore la trayectoria como un derecho”.



