La Gualdra 690 / Historia
El desconocimiento del papel de los indígenas en la construcción del orden virreinal impide valorar nuestra historia adecuadamente. Contrario a lo que comúnmente se asume, éstos no recibieron pasivamente el embate español: algunos indígenas fueron aliados en la Conquista, otros colaboraron activamente en el establecimiento del dominio colonial, especialmente como mediadores entre sus comunidades, los religiosos y las autoridades virreinales.
Los aborígenes enseñaron sus idiomas a los misioneros, recogieron testimonios de las antigüedades prehispánicas, transcribieron y corrigieron catecismos, confesionarios y sermonarios y aconsejaron a los frailes sobre las mejores maneras de traducir el cristianismo para evangelizar. Los testimonios de fray Bernardino de Sahagún (†1590) y fray Juan Bautista (1555-1613) asientan la colaboración indispensable de estos personajes, especialmente de los estudiantes del Colegio Imperial de Santa Cruz de Tlatelolco –Antonio Valeriano, Esteban Bravo, Hernando de Rivas, Alonso Vegerano o Martín Jacobita, entre otros–, en la composición de sus obras, donde el cristianismo fue modificado para adaptarse a la mentalidad de los pueblos nativos, porque los indígenas realizaron la articulación de elementos culturales propios y ajenos junto con los misioneros.
El desconocimiento de los textos en lenguas indígenas hace difícil considerar la complejidad implicada en el aprendizaje de una lengua sin el apoyo de diccionarios o gramáticas, en la interacción de gentes de culturas tan diversas y en la recepción de la fe. Procesos donde ninguno de ellos quedó ileso, pues el cristianismo pudo imponerse en estas tierras sólo porque se adaptó a las lenguas y culturas indígenas. Actualmente, gracias a proyectos como el encabezado por la Dra. Berenice Alcántara en la UNAM, “Textos para educación de nobles nahuas. Traducción estudio y edición del Ms. 1477 de la Biblioteca Nacional de México”, tenemos acceso a algunos de esos escritos en lengua mexicana, donde puede observarse la cristianización del náhuatl por los misioneros y la nahuatlización del cristianismo por los indígenas. Ello permite considerar las diversas etapas de articulación cultural, sus obstáculos, sus errores, sus aciertos, sus intolerancias y concesiones en la construcción de una traducción y, con ella, de un nuevo cristianismo en Nueva España. Esos textos son vestigios de una labor que comenzó cuando los niños indígenas enseñaban a los misioneros su idioma y predicaban por ellos, que siguió en las escuelas conventuales donde aprendían primeras letras y la doctrina que luego enseñaban a sus familias; que aconteció en manuscritos que reproducían el mensaje cristiano como lo entendían los indios todavía poco versados en el cristianismo y como lo expresaban los religiosos que tenían conocimiento limitado de los idiomas indígenas.
El Colegio de Tlatelolco, escuela de altos estudios para indios y fuente de los más relevantes trabajos etnográficos, lingüísticos y misionales de la época virreinal, surgió precisamente para contrarrestar el efecto de esos escritos llenos de “errores”, para componer textos cristianos en lengua mexicana que fueran fieles a la palabra evangélica pero que, simultáneamente, fueran entendibles y aceptables para los naturales; por eso fue necesario un trabajo conjunto, intercultural e interlingüístico, donde los indígenas fueron esenciales.
* Docente investigadora de la Unidad Académica de Estudios de las Humanidades UAZ.
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