La Gualdra 701 / Arte
Por Álvaro López-Limón
Indagamos, a través de tres casos históricos, la intermediación estética entre la música y la pintura. ¿Podemos explorar el condicionamiento estético y su mediación en la experiencia auditivo-visual del mundo? ¿Es posible un diálogo estético entre la música y la pintura? Cada caso es único, sin embargo, existe una cierta coherencia en cómo la música y la pintura entablan un diálogo estético.

En el primer caso, la primera colaboración o diálogo abierto se da entre Picasso y Stravinsky, a través de “Ragtime”, como una especie de retribución, ya que Stravinsky había dedicado un boceto de cinco compases de música de clarinete a Picasso. En el cartel de “Ragtime” de Picasso, una línea continua se enrolla alrededor de dos músicos a la vez que corta sus siluetas, a primera vista es el boceto con un movimiento fluido; pero, si observamos más de cerca las cabezas de los dos músicos, observamos una clave de sol completa y un par de corcheas barradas, subrayemos un detalle sorprendente, Picasso está integrando los símbolos de Stravinsky con los suyos.
![Pintura blanca [3 paneles] (1951). Obra de Robert Rauschenberg.](https://ljz.mx/wp-content/uploads/2026/01/ljz.mx-intermediaciones-esteticas-pintura-blanca-3-paneles-1951.-obra-de-robert-rauschenberg-320x221.jpeg)

Para el caso de Wassily Kandinsky y Arnold Shöenberg. Schöenberg era un músico con habilidades pictóricas, mientras que Kandinsky, un pintor que tocaba el cello y el piano. La similitud de ideas se expresa en los documentos, El estilo y la idea de Schöenberg y De lo espiritual en el arte de Kandinsky. En la pintura, El jinete azul (Der blaue reiter) de Kandinsky, la temática está claramente definida, así como está definida desde un principio la tonalidad de La noche transfigurada de Shöenberg; sin embargo, los vagos contornos de los elementos pictóricos de Kandinsky difuminan la importancia de las formas y priorizan el color sobre las formas definidas, del mismo modo que –como comenta Beaumont–, los contornos indefinidos de las líneas melódicas hacen de La noche transfigurada, una célebre pieza de música programática, para sexteto de cuerdas, en la que la funcionalidad armónica está casi ausente.
Al parecer, tanto en la música como en la pintura, la experiencia existencial está modelada, es decir, es un continuum de intermediaciones estéticas.
*UAEH-UAZ.
Referencias
Auner, Joseph (2019). La música en los siglos XX y XXI. Ediciones AKAL.
Beaumont, Antony (2000). Zemlinsky. Ithaca, NY: Cornell University Press; London: Faber.
https://issuu.com/lajornadazacatecas.com.mx/docs/la_gualdra_701



