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Intermediaciones estéticas

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Por: La Gualdra •

La Gualdra 701 / Arte

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Por Álvaro López-Limón 

Indagamos, a través de tres casos históricos, la intermediación estética entre la música y la pintura. ¿Podemos explorar el condicionamiento estético y su mediación en la experiencia auditivo-visual del mundo? ¿Es posible un diálogo estético entre la música y la pintura? Cada caso es único, sin embargo, existe una cierta coherencia en cómo la música y la pintura entablan un diálogo estético. 

Póster Igor Stravinsky, “Ragtime”. Obra de Pablo Picasso.
Póster Igor Stravinsky, “Ragtime”. Obra de Pablo Picasso.

En el primer caso, la primera colaboración o diálogo abierto se da entre Picasso y Stravinsky, a través de “Ragtime”, como una especie de retribución, ya que Stravinsky había dedicado un boceto de cinco compases de música de clarinete a Picasso. En el cartel de “Ragtime” de Picasso, una línea continua se enrolla alrededor de dos músicos a la vez que corta sus siluetas, a primera vista es el boceto con un movimiento fluido; pero, si observamos más de cerca las cabezas de los dos músicos, observamos una clave de sol completa y un par de corcheas barradas, subrayemos un detalle sorprendente, Picasso está integrando los símbolos de Stravinsky con los suyos.

Pintura blanca [3 paneles] (1951). Obra de Robert Rauschenberg.
Pintura blanca [3 paneles] (1951). Obra de Robert Rauschenberg.
Para el caso del diálogo estético entre las obras de John Cage y las pinturas de Robert Rauschenberg, este último creó cinco obras que en su conjunto llamó Pinturas blancas; su objetivo era crear una pintura que pareciera intacta, como si hubiera existido desde el principio, intacta y completamente pura. Por su parte, John Cage atestiguó que su decisión de crear 4’33” surgió tras ver las Pinturas blancas de Rauschenberg. La obra de Cage comienza cuando el pianista se sienta al piano y concluye 4 minutos y 33 segundos después. La tapa del teclado se cierra al final de la primera parte, se abre para la segunda, se cierra y se abre para la tercera. Concluye cuando el pianista baja la tapa por tercera vez. La obra invita a los oyentes a percibir los sonidos ambientales como sus elementos musicales centrales. A partir de ahora, podemos decir –siguiendo a Nicholls–, que Cage nos obliga a escuchar con más profundidad los sonidos ambientales, mientras que Rauschenberg nos enseña a mirar con más atención las imágenes ambientales, ambos –mediante un diálogo estético– han transformado nuestra relación con el arte.

Der Blaue Reiter, 1903. Obra de Wassily Kandinsky.
Der Blaue Reiter, 1903. Obra de Wassily Kandinsky.

Para el caso de Wassily Kandinsky y Arnold Shöenberg. Schöenberg era un músico con habilidades pictóricas, mientras que Kandinsky, un pintor que tocaba el cello y el piano. La similitud de ideas se expresa en los documentos, El estilo y la idea de Schöenberg y De lo espiritual en el arte de Kandinsky. En la pintura, El jinete azul (Der blaue reiter) de Kandinsky, la temática está claramente definida, así como está definida desde un principio la tonalidad de La noche transfigurada de Shöenberg; sin embargo, los vagos contornos de los elementos pictóricos de Kandinsky difuminan la importancia de las formas y priorizan el color sobre las formas definidas, del mismo modo que –como comenta Beaumont–, los contornos indefinidos de las líneas melódicas hacen de La noche transfigurada, una célebre pieza de música programática, para sexteto de cuerdas, en la que la funcionalidad armónica está casi ausente.

Al parecer, tanto en la música como en la pintura, la experiencia existencial está modelada, es decir, es un continuum de intermediaciones estéticas.

*UAEH-UAZ.
Referencias
Auner, Joseph (2019). La música en los siglos XX y XXI. Ediciones AKAL.
Beaumont, Antony (2000). Zemlinsky. Ithaca, NY: Cornell University Press; London: Faber.

https://issuu.com/lajornadazacatecas.com.mx/docs/la_gualdra_701

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