México “no se doblega, no se arrodilla y nunca se vende; México no será nunca colonia ni protectorado de nadie”, afirmó la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo en la conmemoración del 216 aniversario del inicio del movimiento de Independencia.
Tras pasar revista a las tropas, aseguró que “es una responsabilidad de todas las generaciones de mexicanas y mexicanos honrar lo que costó vidas, defender la patria, cuidar la soberanía y hacer realidad la justicia social por la que tantas y tantos han entregado su vida”.
Ante los miembros de las fuerzas armadas, representantes de los tres poderes, integrantes del gabinete y ciudadanos, resaltó que México surgió “de la rebeldía de un pueblo que se negó a aceptar la injusticia como destino”.
La Independencia, manifestó la mandataria, “nació de mujeres y hombres valientes que tuvieron el coraje de desafiar al poder y de imaginar una patria justa y soberana”.
En su discurso, de casi 20 minutos, recordó que el país se forjó con la resistencia indígena que, durante tres siglos de Colonia, defendió su lengua, su cultura, su forma de vida y organización, además de que “nuestra independencia surgió como una causa popular”.
Resaltó que, mientras los movimientos independentistas “de lo que hoy llamamos América Latina fueron encabezados por militares criollos, en México el movimiento fue encabezado por un cura de pueblo, un hombre del llamado bajo clero, cercano a la gente: Miguel Hidalgo y Costilla”.
Y la gesta heroica del inicio de la Independencia de México “fue el despertar del pueblo y el comienzo del despertar de un continente. Fue el levantamiento de quienes habían vivido bajo la opresión y decidieron que había llegado el momento de conquistar su libertad”.
La memoria es el alma de los libres
La Presidenta pidió no olvidar, “porque la memoria es el alma de los pueblos libres, que durante todo el siglo XIX, tal como ocurre en el presente, dos proyectos de nación se disputaban: por un lado, un bando, el conservador de corte centralista y monárquico, que en su desesperación aplaudió la bota extranjera y trajo a Maximiliano de Habsburgo. El otro, el de ideas liberales, republicanas y de justicia social, que prefirieron dar la vida antes que rendirse”.
Sheinbaum Pardo subrayó que la gesta heroica de nuestro pueblo es el orgullo de una nación que supo acompañar a Hidalgo y a José María Morelos y Pavón. “Es el orgullo de quienes toman en sus manos su destino”.
Aunque algunos quisieran lo contrario, agregó, “México no se explica sin su pueblo noble, valiente y trabajador” y tampoco “sin su lucha constante por la soberanía y la independencia”.
En la madrugada del 16 de septiembre de 1810 “nació algo que ha acompañado a nuestro pueblo durante más de dos siglos: la convicción de que la libertad se conquista, la soberanía se defiende y la patria justa y digna se construye todos los días”, manifestó.
El 16 de septiembre, “Día de la Independencia”, es la memoria viva de México. Significa siempre mantener la frente en alto y gritar a los cuatro vientos que el país no será nunca colonia ni protectorado de nadie.
“México no se doblega, no se arrodilla; México nunca se vende”. Cerró con vivas a la Independencia y a la soberanía; “¡que por siempre viva México!”, arengó.



