spot_img

Contar el país desde el cine

Más Leídas

- Publicidad -

Por: Jaime Enrique Cortés Acuña •

Hay políticas públicas cuyo verdadero alcance tarda en revelarse. Algunas comienzan como una decisión, continúan como una institución y terminan transformando las oportunidades de toda una generación. En México, hablar de cine ya no puede limitarse a la cultura o al entretenimiento. También implica hablar de educación, empleo, identidad, turismo, innovación y desarrollo. Cuando el Estado reconoce esa dimensión y genera condiciones para fortalecer la industria audiovisual, el cine deja de ser solamente una expresión artística y comienza a ocupar un lugar estratégico en el futuro del país.

- Publicidad -

En febrero escribí sobre la necesidad de entender el cine como una política de Estado. No como propaganda ni como una herramienta para imponer una visión oficial, sino como una actividad capaz de articular creatividad, conocimiento y economía. Detrás de un rodaje existe una cadena amplia de profesiones: fotógrafos, editores, diseñadores, técnicos, actores, productores y especialistas en sonido, vestuario y maquillaje. Cada producción puede convertirse en una escuela, una fuente de empleo y una ventana para mostrar al mundo la riqueza de un territorio.

En ese contexto resulta relevante la existencia del Centro de Estudios e Investigación Cinematográfica, una iniciativa que apuesta por la formación y profesionalización de quienes desean construir su futuro dentro de esta industria. Su importancia no radica únicamente en ofrecer estudios, sino en abrir posibilidades para jóvenes de todo el país que durante mucho tiempo encontraron barreras para prepararse en el mundo audiovisual. Hoy existen alternativas que permiten imaginar una carrera sin que el talento tenga que abandonar necesariamente su origen.

Hay algo que puedo decir desde la experiencia cercana. Actualmente, formo parte, como estudiante, del Centro de Estudios e Investigación Cinematográfica, y esa cercanía me ha permitido observar que detrás de este proyecto existe algo más profundo que una oferta académica: existe la posibilidad de que nuevas generaciones encuentren un espacio para aprender, crear y contar el territorio desde sus propias miradas.

La paradoja también resulta interesante. Erick García Corona, productor del documental Hasta los Dientes, forma parte del consejo académico del Centro de Estudios e Investigación Cinematográfica. El documental, dirigido por Alberto Arnaut Estrada, reconstruyó el asesinato de Jorge Antonio Mercado Alonso y Javier Francisco Arredondo Verdugo, dos estudiantes del Tecnológico de Monterrey que fueron presentados inicialmente como integrantes de la delincuencia organizada después de un enfrentamiento con elementos del Ejército en marzo de 2010. La película cuestionó esa versión oficial y contribuyó a recuperar la memoria y la dignidad de las víctimas. Que un profesional vinculado con una obra de esa relevancia participe hoy en la formación de nuevas generaciones resulta significativo: impulsar una industria audiovisual también significa abrir espacios para la investigación, la memoria, la libertad creativa y las voces capaces de cuestionar al poder.

Los gobiernos pueden impulsar condiciones, programas y oportunidades; pero son las instituciones educativas, las empresas privadas, los productores y los creadores quienes convierten esas condiciones en proyectos concretos. El desarrollo de una industria no depende únicamente de los discursos oficiales, sino de la capacidad de construir alianzas que permitan que el talento se forme, encuentre empleo y produzca historias. La apertura de nuevos espacios para el cine puede significar que una generación entera encuentre posibilidades que antes parecían lejanas.

Zacatecas tiene una oportunidad particular. En la era digital, las fronteras geográficas pesan cada vez menos para acceder al conocimiento, establecer vínculos y participar en proyectos creativos. Aunque el Centro de Estudios e Investigación Cinematográfica tiene su sede en Cuernavaca, Morelos, su propuesta puede alcanzar a jóvenes de todo el país que buscan prepararse en el mundo audiovisual sin que su lugar de origen represente un límite. Esa posibilidad permite imaginar que, desde Zacatecas, nuevas voces puedan formarse, crear y contar al mundo sus paisajes, sus personajes, sus contradicciones y su riqueza cultural.

Zacatecas no solamente necesita que hablen de él; necesita formar a quienes puedan contar su propia historia. Porque un territorio que no produce sus propias narrativas corre el riesgo de ser explicado siempre por otros.

- Publicidad -

Noticias Recomendadas

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Últimas Noticias

- Publicidad -
- Publicidad -