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Inflación y tipo de cambio en América Latina: en qué lugar quedó México a mitad de 2026

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Por: Colaboración •

Costa Rica y Venezuela: los dos extremos de un mismo semestre

Entre enero y junio de 2026, Costa Rica acumuló apenas 0,08% de inflación. Venezuela, en el borde opuesto, sumó 129,80%. Son dos países del mismo continente medidos en el mismo período, separados por más de ciento veintinueve puntos porcentuales. Todo el resto de la región entra entre esos dos números.

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Vale precisar qué se está midiendo. La inflación acumulada del semestre suma cómo subieron los precios mes a mes desde enero hasta junio, y se detiene ahí. No hay que confundirla con la inflación interanual, que compara un mes contra el mismo mes del año anterior. Los datos que ordenan este ranking de 19 países salen de los institutos oficiales de estadística de cada uno, cada cual con su metodología. En México, ese trabajo lo hace el INEGI.

 

Dónde los precios corren más rápido y por qué se busca otra moneda

La cabeza de la lista la ocupan Venezuela (129,80%), Argentina (16,80%) y Cuba (12,24%). Cuando los precios se mueven a esa velocidad, el dinero pierde poder de compra en cuestión de semanas, y lo que hoy alcanza para una compra mañana alcanza para menos. Frente a ese desgaste, mucha gente traslada parte de sus ahorros a una moneda que se mueva menos, casi siempre el dólar estadounidense, para conservar valor mientras la local se erosiona.

No es un cálculo financiero sofisticado. Es una reacción práctica: guardar en una unidad que no se deshaga tan rápido. En economías con inflación de tres dígitos, la moneda extranjera funciona menos como inversión y más como refugio cotidiano. Esa búsqueda no es exclusiva de las economías con precios desbocados: en toda la región se multiplicaron las herramientas que permiten operar dólares desde una cuenta, sin depender del billete físico.

 

El pelotón de un dígito: Bolivia, Colombia, Perú, Brasil, Uruguay y Chile

Debajo aparece un grupo numeroso con inflación de un solo dígito. Bolivia registró 4,82%; Colombia, 4,77%; Perú, 3,40%; Brasil, 3,36%; Uruguay, 3,33%; y Chile, 2,80%. Acá la conversación con el dólar cambia de sentido. El poder de compra todavía se desgasta, pero a un ritmo que deja planificar sin la urgencia de las economías de arriba.

La diferencia es de escala y de tiempo. Un salario en un país que acumuló 3% en seis meses pierde valor de manera lenta y previsible; uno expuesto a los 129,80% del mismo lapso se desgasta mucho antes de que termine el mes.

 

México, puesto 16 de 19, y un peso que se apreció en 2026

México quedó en el puesto 16 de 19, con 1,50% de inflación acumulada en el semestre. Solo Ecuador (1,39%), Panamá (1,10%) y Costa Rica (0,08%) registraron menos. Una ubicación en la parte baja del cuadro, del lado de los precios que corren despacio.

El peso acompañó ese dato. Durante 2026 la moneda mexicana acumuló una apreciación de 5,22% frente al dólar; se volvió más fuerte en la comparación. En agosto tocó un mínimo de 16,97 pesos por dólar, un nivel que no se veía desde junio de 2024. En política monetaria, la tasa de referencia del Banco de México (Banxico), el interés que sirve de base para el crédito en el país, se ubica en 6,50% desde el 7 de mayo de 2026.

Para quien vive en México, ese conjunto de números describe un año donde el peso no se debilitó: ganó terreno frente a la divisa estadounidense.

 

Qué significa tener dinero en dólares cuando el peso no se debilita

Con ese telón de fondo, la pregunta cambia. Si el peso se aprecia, ¿tiene sentido guardar parte del dinero en dólares? Depende de la situación concreta de cada quien. Hay tres casos donde la necesidad es real y no una elección de conveniencia.

  • Quien cobra en dólares por su trabajo o por exportar bienes o servicios.
  • Las personas que reciben remesas del exterior o envían dinero fuera del país.
  • Quien compra habitualmente en tiendas o servicios extranjeros que facturan en esa
    moneda.

En esos casos el saldo en dólares sube y baja al ritmo del tipo de cambio. Ese saldo, por sí mismo, no genera rendimiento; su valor en pesos se mueve solo con la cotización. Y conviene tenerlo claro. Cambiar de moneda no elimina el riesgo, lo traslada, porque uno deja de estar expuesto al peso para quedar expuesto al dólar. Este año ese movimiento jugó a favor del peso, que se fortaleció, así que quien mantuvo dólares vio caer su valor medido en moneda local.

 

Lo que el cuadro no dice

Un ranking semestral es una fotografía de lo que ya ocurrió entre enero y junio. No anticipa cómo se moverán los precios en la segunda mitad del año ni hacia dónde irá el tipo de cambio en los próximos meses. Sirve para ubicar a cada país en el mapa, no para adivinar el siguiente paso.

Las situaciones particulares —una herencia en el extranjero, un contrato en dólares, una mudanza fuera del país— se resuelven mejor con un contador o un asesor que conozca el caso completo. El cuadro aporta contexto y poco más.

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