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viernes, 21 enero, 2022
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Sora: el camino de regreso

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Por: JUAN CARLOS PINTO MÁRQUEZ •

La Gualdra 507 / Exposiciones / Fotografía

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Alzar la mirada es la materialización del deseo primigenio de elevar la conciencia. Escudriñar el cielo en busca de signos y significados es una tarea tan antigua como la propia humanidad. Recinto de las divinidades y campo fértil para las hierofanías, el cielo es inevitable y omnipresente; siempre por encima de nosotros, a veces inalcanzable, es cuna de todo regocijo, esperanza y temor milenarios.

Todo empezó como una nota informativa mal colocada en la parte más somnolienta del noticiero nocturno, luego se convirtió en un goteo de temor que salpicaba cada vez más frecuentemente nuestras pantallas y, sin darnos cuenta, se convirtió en un torrente de miedo que finalmente se desbordó… y quedamos anegados. La inundación se extendió y este mundo se llenó de islas. El tiempo pasaba y los mares parecían hacerse más anchos y profundos, el número de muertos crecía y las fronteras —entre países y personas— se cerraron. Así, varado, construí un puente con mi cámara y la apunté al cielo en busca de un camino de regreso.

Entregado a esa tarea que en un principio fue casi instintiva, las fotografías del cielo se fueron acumulando. A veces empeñado en un silencio azul, a veces elocuente de nubes y matices imposibles, el cielo de Japón me fue hablando sin responder a mi pregunta sobre el camino de regreso. Al final, el tiempo me respondió y después de dos años y un mes toma forma este proyecto, el que siento más íntimo hasta la fecha. Esta exploración de un tema tan vasto se guía por dos ejes que emanan de los significados del carácter japonés para cielo: sora.

Sora, en el sentido más literal de la palabra, puede significar cielo, y en cada fotografía la presencia del cielo, evidente o metafórica, es el escenario gráfico de esta colección. Sora puede referir también la idea de vacío o vacante: esta acepción no solo se refiere a un estado físico necesario para que los fenómenos estelares —propios y extraños— se manifiesten; hace alusión, además, a un vacío contemplativo, relacionado con el término budista shuniata mediante el cual es posible acceder al estado de conciencia que permite comprender de la realidad. Shuniata está íntimamente relacionado con el Mono no Aware, concepto de la estética japonesa que denota la belleza que radica en la impermanencia de las cosas. Así, la presencia efímera que se concreta en halos apocalípticos, rayos tímidos, nubes infantiles, cuervos navegantes, palomas inquisidoras, humanos y aviones que vuelven con la nostalgia compone, evidencia y resignifica el vacío que les antecedió. 

Sora… es la invitación a repetir un viaje íntimo en el que cada imagen es una señal que fue marcando una vía hasta entonces desconocida. La distancia, el anhelo, la conciencia de la impermanencia del mundo y la propia son los componentes de este camino que implicó, a final de cuentas, un viaje de regreso a mí mismo.

Creo. Tomar una fotografía es establecer una conversación con el mundo más allá de su aspecto físico, pues hacerlo implica sondear la esencia del sujeto revelada por el choque armonioso entre un instante y el poder transformador de la luz. 

En cada imagen que trasciende el momento efímero en que se presiona el obturador, se mezclan el río del tiempo que condujo hasta ese punto, las experiencias y los deseos, lo reído y lo llorado, lo olvidado, lo recordado, todo lo que aconteció y aquello que se quedó en la dimensión de lo que pudo haber sido y no fue; así, nuestra expectación del futuro puede antojarse brillante y benévola o terrible y feroz al tiempo que nuestra propia proyección nos hace señales desde allá donde los deseos y los miedos hacen su ronda.

Por lo mismo, cuando el sujeto fotografiado desvela su lenguaje y responde a nuestra invitación, es preciso guardar silencio y escuchar, más que con los ojos, quizá con el alma, a veces con la mente y siempre con el corazón para percibir cómo esas voces anudadas ofrecen la transformación del instante y su simultánea saturación de posibilidades; y, de estas, elegimos una para expulsarla del tiempo, para presentarla al mundo en busca de espectadores que quieran entretejer su voz y participar de una imagen que late por primera vez.

Nota:

Sora, el camino de regreso es una colección producida en Medea / Fine Art Printing al cuidado de su autor, quien también se hizo cargo de la curaduría junto con Magdalena Okhuysen y Zoyla Fernández. La obra estará expuesta en Alicia Foto&Café durante el primer semestre de 2022; se inaugura el 16 de diciembre a las 19:00 Hrs.

https://issuu.com/lajornadazacatecas.com.mx/docs/la-gualdra-507

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