Durante la Primera República Federal, en el periodo del federalismo radical (1824_1835), la situación de la instrucción de la primera enseñanza en el ya creado estado de Zacatecas observó cambios. Solamente en el municipio de la capital, se tiene documentado la existencia de 29 escuelas de primeras letras, de las cuales 20 eran particulares sostenidas por vecinos, (AHEZ, Fondo Jefatura Política, Subserie Generalidades, “Noticia de las escuelas que existen en la capital con especificaciones de los objetos que contraviene la circular del Exmo. Consejo de Gobierno del 11 del último enero”, 15 de mayo de 1834, 15 fjs.). Las clases se daban en fincas privadas propiedad de los mismos dueños o rentadas por los maestros que estaban al frente de ellas. Del total de escuelas de la ciudad de Zacatecas, en 20 enseñaban maestras, con grupos poco numerosos. Estas escuelas particulares atendidas por maestras, casi todas eran para niñas. En las públicas que contabilizaban tres incluida la de los suburbios que se localizaba en las lomas de Bracho, el método de enseñanza era el sistema mutuo o método lancasteriano, todas atendidas por maestros. Fuera de la ciudad, dos de ellas se ubicaban en las haciendas del Maguey y Malpaso, ambas propiedad de los Gordoa. El pueblo de indios de San José de la Isla contaba con la propia. Una de las escuelas públicas cuyo maestro era pagado por el municipio era la de Bracho. Las otras dos escuelas públicas de la ciudad eran las que se habían fundado desde 1786 y dependían de los caudales del Colegio San Luis Gonzaga y que a partir de que se abrió la Normal lancasteriana en 1826, habían sido anexadas a ésta, (Loc. cit.).
El documento sobre las “Noticias de las escuelas…” de la ciudad de Zacatecas en 1834, nos permite conocer aspectos como el método empleado, la matrícula y el sostenimiento de los establecimientos primarios y como operaban además de los de la capital, los de otros municipios y partidos. Así, por ejemplo, nos damos cuenta que el tipo de escuelas que existían eran públicas sostenidas con los fondos municipales y la mayoría particulares, de paga. Podemos enterarnos del método que utilizaban, siendo en su mayoría el antiguo. Para 1834, una condición para dirigir una escuela era la de haber sido examinado y demostrado el interesado en tener dominio del método de Lancaster. De las particulares de la cabecera del partido de la capital, nada más dos maestros, Manuel Arenas y Sebastián Anaya enseñaban con el método lancasteriano. Todas las maestras de escuelas particulares, las 25 sin excepción, de acuerdo con los informes entregados por los jefes de cuartel enseñaban con el método antiguo. El aprendizaje de los niños que estaban a su cargo se reducía a leer, escribir, contar, moral cristiana y en el caso de las niñas también bordar. Las maestras enseñaban sin licencia, no habían sido examinadas pues, según aparece en uno de los informes: “…el método de enseñanza no es conforme a la ley de la materia”, (Ibid.). El artículo 12 de la LGEP fijaba que las escuelas de la primera sección que se refería a las de la primera enseñanza, los contenidos de los ramos se deberían de enseñar “según el método lancasteriano luego que haya maestros instruidos en él”, (AGN, Gpo. Doc. Justicia e Instrucción Pública, Ley General de Enseñanza Pública para el Estado de Zacatecas”, 1834, citado en Contreras Betancourt, Leonel (2005), Las Escuelas lancasterianas…, p. 502).



