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La apuesta de la presidenta

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Por: LEONEL CONTRERAS BETANCOURT •

Era cuestión de tiempo y de cumplir con el trámite. En la votación se impusieron la defensa del dinero y de los privilegios. Eso es lo que estuvo a discusión en el alegato de la oposición y partidos satélites de Morena para oponerse a la iniciativa de reforma electoral que envió la presidenta la Cámara de diputados. La oposición junto al Verde y al PT que desde Obrador venían siendo aliados de Morena se salieron con la suya. Los legisladores de cinco partidos, con todo y que eran minoría derrotaron al oficialismo. Para que se aprobara la reforma electoral enviada por la presidenta, Morena con 253, requería de 334 para alcanzar los dos tercios de la Cámara y ganar la votación con la mayoría calificada. Al no alcanzarla, paradójicamente se impuso la minoría  

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 La oposición aliada a los partidos satélites del morenísimo defendió hasta con las uñas los millonarios subsidios (prerrogativas, le llaman) que el INE le entrega los partidos. Como parte de la defensa de los privilegios que las normas aún vigentes les permiten, sus lideres y dirigencias seguirán regenteando la designación por medio de listas bloqueadas y cerradas a sus parientes, paniaguados y favoritos para que sigan ocupando los cargos de elección, diputados y senadores en primer término. 

Esta vez se cobraron como una dulce venganza tantas derrotas y humillaciones que les ha infringido el partido guinda. Le echaron montón al supremo gobierno. Han resultado ser muy hábiles, ellos se asumen inteligentes. Triunfó la alianza en la que luchan por su sobrevivencia política. Se juntaron y revolvieron en el nuevo Tucom: todos unidos contra Morena para que la Reforma Gómez-Sheinbaum no pasara. Renuentes a hacer trabajo en tierra y someterse a la prueba de las urnas, al conservar sus privilegios que les otorga un caduco sistema, seguirán gozando del dorado confort creado para los diputados plurinominales.

Ley electoral ya votada buscaba esencialmente disminuir los montos del financiamiento de los partidos, bajar el gasto del INE y los altos sueldos de los funcionarios y que estos solo operen en los periodos electorales. Pero, sobre todo, buscaba que los diputados de representación proporcional o plurinominales fueran electos por el voto popular, por lo que deberían hacer campaña. En cada uno de los 300 distritos los ganadores ocuparían su curul respectiva, los cien segundos lugares también garantizarían un lugar en la Cámara. Los restantes cien para sumar 500 diputados saldría de las listas de sus respectivos partidos, pero registro y campaña de por medio obtendrían su lugar los más votados en las circunscripciones en las que contendieran. Senadores habría dos ganadores por cada estado y los segundos que pasarían a ser los plurinominales o representación proporcional.   

Con su apuesta que resultó perdedora, la presidenta nunca se hizo ilusiones. Conociendo su naturaleza y la forma en la que medran en la política, bien sabía que el PT y el Verde difícilmente firmarían su muerte política. Sin embargo, creo que hizo una campaña deliberada para en el seguro caso de que no irían (como ocurrió) con ella, al no apoyarla los evidenciaría poniendo al descubierto ante la ciudadanía su naturaleza parasitaria y oportunista. Ahora, se espera una vez que votaron la Reforma en contra, en las elecciones del 27 se ve poco probable que vayan en alianza con Morena. Sus votos dependerán de sus clientelas regionales muy focalizadas. Les resultará difícil ganar la cantidad de escaños y curules que ganaron siendo aliados del partido en el poder. Volverán a su anterior condición de parias políticas. “Tanto tienes, tanto vales”, ese para ser el destino que acaban de firmar. 

La presidenta perdiendo gana. Los desnuda y evidencia al grado de probablemente casi borrarlos. Mantener el registro compitiendo por si solos será una empresa difícil. Acabaran siendo a lo más, partidos regionales.

En la coyuntura política que acabamos de presenciar, lo paradójico dadas las reglas del sistema político de representación y distribución de las cuotas de poder, es que ganaron las minorías.

Los mexicanos medianamente informados ya tienen tiempo que desaprueban a los diputados y senadores puestos por las dirigencias partidistas, lo caro de las campañas y lo ostentoso de las instituciones y funcionarios electorales. Contra eso buscaba acabar la reforma derrotada. Será para mejor ocasión, cuando Morena por si sola sin sobre representación que se le cuestione y respetando la real pluralidad del peso específico de cada partido con registro, logre conquistar la mayoría constitucional.

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