El desarrollo tecnológico va demasiado rápido y, con ello, se modifican los procesos de conocimiento, económicos y también los comportamientos individuales y sociales. Hace apenas un sexenio que el presidente Andrés Manuel López Obrador hablaba de “las benditas redes sociales” y explicaba que gracias a ellas la derecha mexicana no pudo imponer su narrativa fraudulenta. Ese mismo desarrollo tecnológico, llevado a las comunicaciones de las redes sociales, en lo que empezó a llamarse la mañanera, le permitió contrarrestar la campaña de odio, desprestigio y ataques diarios que la derecha hizo a través de sus monopolios capitalistas de la comunicación.
El empresario, comunicador y político peruano Ricardo Belmont comentó en la misma mañanera que, pocos años atrás, él no contó con las redes sociales para ganar las elecciones en Perú. En ese entonces ya se empezaba a hablar de la existencia de bots y trolls. En la actualidad, con la presidenta Claudia Sheinbaum, le correspondió a Luisa María Alcalde explicar la existencia de redes en internet en manos de la derecha que operan granjas de bots y trolls para impulsar campañas de desprestigio contra gobiernos progresistas y nacionalistas en un intento por imponer una narrativa que facilite su declive y la llegada de gobiernos sometidos.
Ahora estamos viviendo los adelantos de lo que será la campaña político-electoral del 2027, basados en el endoso del propio currículum de la derecha al movimiento progresista que empuja a la Cuarta Transformación. Los slogans están siendo definidos por organismos injerencistas gringos, con el apoyo de activistas de granjas del estilo del “consultor” argentino Fernando Cerimedo, actualmente preso en Bolivia. En esa tarea, los conservadores de toda América, entre ellos la derecha corrupta de México, son simples peones del imperio.
Los slogans para México son los mismos para toda América: narcogobiernos, autoritarismo, dictadura, persecución política, atentados contra las libertades, entre ellas las de expresión. Esos slogans están siendo puestos en la lengua de políticos retrógradas como Alejandro (alias “Alito”) Moreno, Ricardo Salinas Pliego, periodistas corruptos como Loret de Mola o Ciro Gómez Leyva o en las tribunas legislativas en la voz del priísta Rubén Moreira, de la panista Lilly Téllez, dirigentes de los partidos políticos y hasta de algunos ministros religiosos.
Fieles a las políticas neoliberales, consistentes en un patrón económico diseñado en el exterior para beneficio del mismo exterior, los políticos, comentócratas y opinólogos toman las narrativas formuladas en el extranjero con el propósito de someter a nuestras naciones y ponerlas a merced de los gringos más poderosos.
La estrategia es previsible y apuestan todo al lavado de cerebros a partir del uso de granjas de trolls, bots y la inteligencia artificial como herramientas publicitarias que saturen de mensajes a las redes sociales. En este esfuerzo, los monopolios capitalistas de la comunicación tradicional juegan un papel importante como promulgadores de distorsiones, descontextos de tiempo, forma y lugar, a lo que se suman auténticas mentiras que, paradójicamente, corresponden al currículum de la propia derecha que ahora le atribuyen al Movimiento de Regeneración Nacional, del cual forma parte el partido del mismo nombre.
Esa estrategia hace uso excesivo del marketing político, donde los personajes, principalmente los que aspiran a cargos de elección popular, son promovidos como mercancías. Esa praxis política-ideológica desdeña el contacto directo con la ciudadanía y privilegia la vía mediática y de las redes sociales. En el peor de los casos, promueve la falsa versión de que “todos son iguales”, con lo que trasladan la toma de las grandes decisiones a favor de poseedores de algún tipo de poder.
En el caso de México, las fuerzas progresistas tienen ventajas por aprovechar:
Privilegiar el contacto directo con la ciudadanía, práctica que el propio AMLO usó para conocer los sentimientos de la nación, formular una respuesta política a la problemática real y organizar el Movimiento de Regeneración Nacional.
A diferencia del marketing (publicidad), el movimiento progresista debe hacer uso de la comunicación directa, mediática, en redes, etc., enfocada a la divulgación de hechos reales, a explicarlos y a dar respuestas efectivas. Se trata de producir conciencia, no inconciencia; de hablar con la verdad, no con mentiras; de comprometerse, no de prometer; y de organizar con propósitos inmediatos, mediatos, locales y también generales, pues de lo que se trata es de promover la profundización de cambios sociales en beneficio de toda la sociedad.
Lastimosamente, dentro de las fuerzas progresistas, en particular en Morena, hay actores que utilizan las mismas prácticas de la derecha, eso se entiende porque sus objetivos son personales y no sociales, AMLO los llamó politiqueros, trepadores o ambiciosos vulgares. Estos casos se caracterizan por confundir al proyecto programático con la persona; no muestran interés de impulsar el desarrollo de conciencia y de organizar en torno a ella. Si acaso, su organización es meramente electorera.



