Como estaba cantado, la Cámara de Diputados designó ayer presidente de la mesa directiva a Raúl Bolaños Cacho, el primer legislador del Partido Verde en ser electo para ese cargo y el segundo en dirigir los trabajos en San Lázaro, después de que entre febrero y marzo de 2015 Tomás Torres Mercado condujo las sesiones, en medio de una crisis desatada por las tribus perredistas por el control de ese órgano de dirección.
En su primer discurso en el cargo, el legislador oaxaqueño envió dos mensajes: uno, a la mayoría que hizo posible su nombramiento, y otro, a la oposición.
Si en el debate de la reforma constitucional en materia electoral, el pasado 11 de marzo, la única abstención que apareció en el tablero de votación fue la de él, ayer manifestó “el altísimo honor” de representar a la coalición que llevó a Claudia Sheinbaum a la Presidencia, y precisó que ejercerá su cargo con neutralidad y diálogo.
Para PAN, PRI y MC, “esta presidencia nos va a escuchar y a respetar, porque no somos ustedes y nosotros, y porque esta Cámara no pertenece a una mayoría, a una minoría o a un partido, sino a todos los mexicanos”.
La elección se dio con 432 votos en favor de todas las bancadas, 10 abstenciones de diputados de Morena, de los cuales ocho son de Veracruz, que reflejaron así su rechazo a que Sergio González Luna –originario de Minatitlán– repita en la vicepresidencia por segundo año, y uno en contra del también morenista Edén Garcés.
En la integración de la mesa, el PAN sustituyó a Kenia López Rabadán y Paulina Rubio, que terminan como presidenta y vicepresidenta, respectivamente, y ahora propuso a Annia Gómez Cárdenas y a Diana Gutiérrez Valtierra.
En febrero de 2015, el conflicto entre la corriente de Los Chuchos, Izquierda Democrática Nacional y Alternativa Democrática Nacional se desató cuando el entonces presidente de la mesa, Silvano Aureoles Conejo –actualmente prófugo de la justicia– solicitó licencia para competir por la candidatura al gobierno de Michoacán.
Por un mes, Tomás Torres asumió la presidencia de la Cámara, y finalmente las corrientes perredistas llegaron a un arreglo en favor de Julio César Moreno, entonces perredista y ahora de Morena.



