El acceso de las mujeres jóvenes a las aulas o a un empleo redujo durante la reciente década la proporción de personas en ese grupo de edad que no tienen ocupación ni la posibilidad de estudiar en México, reveló la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).
No sólo se redujo el porcentaje de población que por falta de oportunidades está fuera de la educación o de un trabajo, sino que la disminución se da por la incorporación de más población femenina a una ocupación laboral o estudiantil.
De acuerdo con el Panorama de la Educación, la mayoría de los jóvenes (hombres y mujeres) de entre 18 y 24 años de edad en México se dedican a estudiar y/o trabajar: 42 por ciento laboran, 29 por ciento están dedicados a las aulas y 10 por ciento combinan ambas actividades.
Mientras, 19 por ciento son quienes, aunque pretendan hacerlo, no van a la escuela ni tienen un empleo, y está encima del promedio de 14 por ciento de la OCDE.
Aun cuando, lo anterior implica que prácticamente uno de cada cinco jóvenes en México no se encuentra trabajando ni estudiando –aunque una parte de ellos sí busca de manera activa una oportunidad en el mercado laboral–, esta proporción se redujo respecto al 23 por ciento de 2015, muestra la OCDE.
Al consignar los datos de 2015 y 2025, la organización exhibe que en general la proporción de la población de 18 a 24 años que no están en la escuela ni en un trabajo aumentó un punto porcentual en los hombres y se redujo 8 puntos en las mujeres.
Ellas ocupan las escuelas
En una década, el número de jóvenes fuera de las aulas o de un trabajo pasó de 9 por ciento a 10 por ciento, mientras el de las mujeres descendió de 37 a 29 por ciento.
Si bien la reducción en México es marcada, la proporción de mujeres jóvenes fuera del mercado laboral y de la educación es la tercera más alta entre los países de la OCDE, sólo detrás de Turquía (43 por ciento) y Colombia (34 por ciento).
Sobre en qué espacios encontró cabida la población joven de México a lo largo de esa década, la OCDE muestra que, en números redondos, la proporción de hombres estudiando no se movió de 37 por ciento; tampoco lo hizo el de los trabajadores (53 por ciento). Todo el movimiento se registró en las mujeres. El número de ellas en las aulas creció seis puntos porcentuales, de 35 a 41 por ciento. Y avanzó en dos puntos porcentuales la proporción de trabajadoras, que pasó de 28 a 30 por ciento en la década referida.
Baja inversión
El informe también exhibe que el sistema educativo de México arrastra la inversión pública por estudiante de tiempo completo más baja de la OCDE, por debajo de 3 mil dólares, mientras en el extremo, Luxemburgo destina 10 veces más, cerca de 35 mil dólares.
También la proporción de estudiantes por profesor contratado en el sistema educativo mexicano es de las más altas en la organización. Esto no tiene una linealidad con el tamaño de los grupos.
En preparatoria hay un profesor contratado por cada 22 alumnos; en secundaria es la más alta de la OCDE, con 31 estudiantes por maestro, y en primaria, también entre las más altas de la organización, 23 escolares por docente, a la par de lo registrado en Colombia. En este último indicador se registró una reducción de 27 a 23 en una década.
La OCDE señala que, así como en Corea, en México “la reducción general del tamaño de los grupos se reflejó tanto en planteles públicos como en los privados, lo que sugiere que las reformas políticas o los cambios demográficos tuvieron repercusiones en todo el sistema”.



