La Gualdra 712 / Libros / Poesía
Por Aída Chacón-Castellanos
La poesía, para numerosos lectores, es una especie de discurso críptico que no es del todo comprensible. Quizá esta sea la razón por la cual el mercado editorial apuesta de manera constante por la publicación de novelas, muy por encima de la poesía. Sin embargo, lo que no es ajeno para ningún lector son los temas que se abordan desde las distintas trincheras genéricas de la literatura, pues se trata de la propia naturaleza humana y sus conflictos en el mundo. Por esta razón, para esta semana elegí una recomendación sobre poesía, con un tema particularmente polémico y común en la actualidad: la obesidad. ¿Cómo se lee poesía que hable sobre el cuerpo obeso y su necesidad de rehabilitación física? Para mí, por ejemplo, se puede leer desde la experiencia, desde el reconocimiento de la gordofobia y la discriminación de los cuerpos, desde la lucha interna que da una batalla constante contra el propio cuerpo y su genética.
Las líneas de Manual para bajar de peso (2024) de Jesús Bartolo Bello, permiten a sus lectores identificarse con la pelea diaria del autor con su cuerpo y su voluntad. Es una escritura ingeniosa que usa la poesía, con su ritmo y su métrica, para plasmar las vicisitudes de un hombre de mediana edad quien, después de una visita al médico, se ve obligado a bajar de peso para no morir de un infarto. Este libro se encuentra dividido en cinco partes que acompañan el recorrido de los primeros treinta días de la nueva rutina de un cuerpo que, durante su juventud, fue delgado y comelón.
En estos versos identifiqué varios temas que, claramente, a hombres, mujeres y diversidades nos atraviesan de maneras bastante distintas, pero que no nos son ajenos. Si tomamos en cuenta las estadísticas nacionales, en México aproximadamente el 37% de la población adulta tiene problemas de obesidad y, por si fuera poco, nuestro país tiene el primer lugar a nivel mundial en obesidad infantil. Esto se ha convertido en un problema de salud pública sin atención médica real. Es decir, cuando un problema de salud afecta a muchas personas (millones de personas), es porque se trata de un problema que tiene orígenes multifactoriales, sociales, culturales, genéticos, epigenéticos, económicos, de salud, y por supuesto que también de género, etnia y clase social.
Irremediablemente, Jesús Bartolo expone una travesía personal que permite pensar en un problema social profundamente silenciado. En cada una de las partes que componen este poemario, encontramos el dolor y la contradicción que pesa sobre una voz lírica a la hora de hacer un drástico cambio de vida. Además, cuenta la necesidad de encontrar un asidero para poder sostener una nueva rutina de vida que le regrese también un poco de lo que ha perdido a medida que crece su cuerpo. Este trayecto también se acompaña de los descubrimientos que se hacen con cada caminata matutina, después de vencer las ganas de quedarse en cama y seguir durmiendo, es posible para nuestro narrador-poeta maravillarse con los amaneceres y la naturaleza que lo rodea; la vida animal y fantástica que lo circunda y habita: “Sobrepeso, obesidad, gordura, /balumba de las carnes /los duendes que me instigan a dejar la /cama”. Estos versos que se encuentran en el día dos de su “deseo por reencaminar la vida” y así, meticulosamente mañana tras mañana reflexiona sobre cómo su juventud le hizo la jugada de esfumarse junto con su delgadez, de dejarle la afición a la comida y un cuerpo grande. También señala la crueldad de las habladurías jocosas que tienen como blanco de burla su tamaño y del sufrimiento de haber renunciado sin quererlo al placer del lecho compartido.
Manual para bajar de peso expresa el dolor del cuerpo enfermo, con humor e ironía, con nostalgia y desesperación también. Quizá por esa razón es que me pareció un libro agridulce; es decir, rítmico, divertido, doloroso e injusto. En el día 30 se puede leer “Treinta días, 4 kilos, cuarenta / minutos al trote. /El viejo sedentario de la caverna se/ come un elote, /el yo lírico un croissant de vegetales. /Los dos han dejado su protuberancia/ abdominal en el camino, /la papada en los signos del alba y en /el tráfago matinal de los gorjeos/ los senos mofletudos de hombres carnosos”.
Después de la lectura en mi cabeza se repetía “4 kilos en 30 días”. Esa frase fue la que más me impactó pues sé, de primera mano, que para las mujeres en muchos casos no es así de rápido notar en la báscula el cambio de hábitos, la disciplina ni el esfuerzo físico. Aquí es donde nuevamente me remito a las estadísticas nacionales, de aquel 37% de obesidad en adultos, el 47% corresponde a las mujeres y apenas el 33% a los hombres. ¿Cómo no sentir la injusticia en esto?



