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Al grito de “Ni una más”, más de 18 mil mujeres toman calles de Zacatecas

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Por: ALEJANDRA CABRAL •

Madres, hermanas e hijas de personas desaparecidas encabezaron los numerosos contingentes que marcharon este domingo 8 de marzo para recordar que son mayormente las mujeres quienes ponen el tiempo, el esfuerzo y el riesgo en la búsqueda de personas desaparecidas. Más de 18 mil mujeres participaron en la movilización, organizada en dos contingentes que partieron desde la Máquina 30-30 y la explanada de la Unidad Académica de Ingeniería de la UAZ para encontrarse en la avenida González Ortega, en el Centro Histórico.

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“Los escarabajos son verdes y morados”, señaló una de las rastreadoras del colectivo Escarabajos, aludiendo a los colores que identifican tanto a su grupo de búsqueda como al movimiento feminista.

Añadió que a la violencia de buscar en un territorio atravesado por un número desconocido de fosas se suman los cuestionamientos sobre sus capacidades por parte de autoridades, pese a que varias buscadoras participaron en las mesas para elaborar la Ley estatal en materia de desaparición forzada. Además de la negativa a realizar una brigada de búsqueda con presencia de colectivos de otros estados bajo el argumento de que “el financiamiento de una ONG no se puede rastrear”.

“Somos un grupo de lucha muy importante en el estado de Zacatecas y lo único que estamos haciendo es el trabajo de las autoridades”, expresó otra de las integrantes del primer grupo de búsqueda independiente que ha salido a campo en el estado y que, hasta ahora, ha localizado alrededor de 25 indicios y restos de personas.

Al mediodía, el contingente más numeroso —calculado en alrededor de 15 mil personas— partió del monumento al Minero hacia el boulevard metropolitano con el grito “Ni una más, ni una más, ni una asesinada más”.

Dos horas después, en Plaza de Armas, con fuego encendido en un panel de madera apoyado en la puerta principal del Palacio de Gobierno, se nombraría a quienes no debieron morir: María Elena “La Paloma”, en 2017; Patricia de 32 años con su hija de siete meses Alma Yanira; la niña Luzma Nohemi, en 2022, dentro de una larga lista. 

El Movimiento Feminista en Zacatecas enfatizó que la violencia contra las mujeres se perpetúa en un contexto marcado por lo que describieron como un “narcoestado”, donde tanto el crimen organizado como un “gobierno fallido” generan un ambiente aún más inseguro para las mujeres. Señalaron que, lejos de garantizar derechos, “la maquinaria del Estado es la primera en menoscabar nuestra dignidad” y acusaron que la impunidad permite que continúen los abusos, las desapariciones y las agresiones sexuales.

Se denunció la violencia sexual digital contra alumnas de la Secundaria Técnica 1 y el hostigamiento sexual señalado en instituciones como el Centro de Actualización del Magisterio y la Universidad Autónoma de Zacatecas. En ese contexto, las manifestantes expresaron indignación porque el exrector de la UAZ, Rubén Ibarra Reyes, “camina campante por las calles de esta ciudad” pese a haber sido condenado por violar a una niña de cuatro años.

Las activistas compararon la red de protección que —expusieron— permite la impunidad en estos casos con la forma en que hombres con poder han encubierto redes de abuso sexual a nivel internacional, aludiendo al caso de Jeffrey Epstein.

Exigieron que la perspectiva de género deje de ser un curso opcional y se convierta en una transformación estructural en el sistema educativo y en el aparato de justicia.

Reprocharon “el silencio cómplice de las instituciones de mujeres luego de las agresiones y la tortura que sufrimos aquel 8 de marzo de 2024”.

Frente a la fachada del Palacio de Gobierno se instaló un tendedero de denuncias donde las asistentes colocaron hojas con señalamientos contra presuntos agresores: deudores alimentarios, padres abandónicos, acosadores y abusadores. A lo largo de la marcha también se pegaron impresos con denuncias similares en distintos puntos del Centro Histórico y del boulevard metropolitano.

Se registraron pintas en varios puntos del primer cuadro de la ciudad. En el monumento a los Niños Héroes se escribió la consigna “FALTA NAOMI. NARCOESTADO”. También hubo pintas en las protecciones colocadas en la Catedral, en la Secretaría de Turismo y en comercios de la avenida González Ortega, así como ruptura de vidrios en cajeros y tiendas de conveniencia ubicadas en la ruta de la marcha.

Integrantes del Bazar Cultural Soñadoras instalaron un punto de recolección de toallas sanitarias para mujeres en situación vulnerable, además de repartir agua y dulces a las participantes. La fundadora del bazar, Edith Ramírez Jaques, señaló que el movimiento feminista ha servido para que muchas mujeres se animen a salir de entornos de violencia o acoso laboral y construir proyectos propios.

La movilización fue acompañada por personal de la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Zacatecas (CDHEZ), que desplegó observadoras a lo largo del recorrido con el objetivo de vigilar el respeto al derecho a la manifestación. También se observó presencia de personal de la Secretaría General de Gobierno identificado con chalecos naranjas.

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