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Pionera de la educación femenina: Laureana Wrigth González

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Por: EMILIA RECÉNDEZ GUERRERO •

La Gualdra 706 / Historia de las Mujeres

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El 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, es una oportunidad para rememorar las acciones y los esfuerzos realizados por algunas mujeres que nos antecedieron, abriendo el camino para que otras accediéramos a la educación. Por lo cual, hoy reconoceremos la intensa labor realizada por Laureana Wrigth González, mujer instruida e inteligente, de pensamiento liberal, que en el siglo XIX reconoció el atraso en que vivía la mayor parte de las mexicanas y consideró necesaria su superación, por medio del estudio y la educación.

Laureana Wrigth González nació en Taxco Guerrero, en 1846, hija de una mexicana: Eulalia González y un norteamericano, Santiago Wrigth, aprendió desde niña dos idiomas, español e inglés, posteriormente aprendería francés e italiano. La situación económico social de sus padres le permitió adquirir una educación esmerada en el ámbito privado, como se estilaba en aquella época; aprendió historia, literatura y ciencias. Era ávida lectora de revistas y periódicos por lo cual estaba al tanto de lo que sucedía en México y en el extranjero. A los 19 años compuso sus primeras poesías y considerando que la prensa era el mejor medio de difusión, inició sus publicaciones y participaciones en la vida pública a través de los periódicos y además logrando que la aceptaran en varias asociaciones culturales y científicas como la Sociedad Netzahualcóyotl, la Sociedad Científica el Porvenir, el Liceo Hidalgo, el Mexicano y el Altamirano, cuyos socios eran los principales intelectuales de aquella época: Manuel Acuña, Guillermo Prieto, Ignacio Manuel Altamirano, José María Vigil y otros. Única mujer que se atrevió a participar y ser aceptada en dichas sociedades que eran eminentemente masculinas, algunos la admiraban, otros la criticaban.

Mujer inquieta, inteligente y generosa, no se conformó con poseer conocimientos, los compartió con otras mujeres, formando un círculo de ilustradas entre las que figuraron: Mateana Murguía, Ma. de la Luz Murguía, Rita Cetina, Dolores Correa, Concepción Manresa, entre otras. Ellas, a través de diversos periódicos y revistas compartieron sus conocimientos sobre salud, ciencia, cultura y trataron de hacer conciencia en otras mujeres de la necesidad e importancia de saber leer y escribir, de educarse.

Laureana escribió y colaboró en los periódicos El Monitor Republicano, El Álbum de la mujer, El Diario del Hogar, y, por supuesto, en los que ella fundó y dirigió: Las Hijas del Anáhuac, y Violetas del Anáhuac; sus escritos comprendieron diversos temas literarios, históricos y de superación personal. Su objetivo era hacer conciencia en las mujeres sobre su capacidad intelectual y el derecho de educación y participación en la vida cultural y hasta política, sugirió el derecho de las mujeres a votar en las elecciones.

Laureana Wrigth, se casó a los 22 años con Santiago Kleinhans, tuvo una hija: Margarita, que se formó como profesora y también desempeñó una intensa labor en pro de la educación femenina. Laureana supo combinar las tareas de madre, esposa, ama de casa, con una intensa vida intelectual, siendo un ejemplo de superación para otras mujeres del siglo XIX y aún en la actualidad.

https://issuu.com/lajornadazacatecas.com.mx/docs/la_gualdra_706

 

 

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