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La teoría de orden ecológico en la construcción de la posteducación

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Por: ELENA ANATOLIEVNA ZHIZHKO •

La Gualdra 706 / Educación

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El proceso de construcción del nuevo tipo de cultura bioética en actuales condiciones de transhumanismo inicia por la educación: “Debemos ir elaborando una teoría de las pérdidas o trampas educativas que provoca el transhumanismo” (Gil Cantero, 2022). En este sentido, la pedagogía, lejos de “estar suicidándose” (en palabras de Herbrechter, 2018), debe de convertirse en instrumento para edificar la educación en este nuevo contexto (o posteducación, según Friesen, (2018)).

Los estudiosos que coadyuvan al desarrollo de este enfoque pedagógico consideran que debe de lograrse una educación que visualice la formación humana como un bien intrínseco; acentúe el valor del esfuerzo que hacemos por mejorar nuestras capacidades; defina la perfección humana en términos de autonomía y autodeterminación, libertad, racionalidad, moral objetando las tecnologías deshumanizadoras y la noción de mejora humana a través de intervención y modificación físico-genética.

Sin embargo, ¿cómo lograr edificar este nuevo modelo educativo? En primer lugar, se requiere realizar un análisis exhaustivo de las propuestas socio-pedagógicas precedentes. Así, importa revisar los postulados de la ecología social, en particular, la teoría de orden ecológico de Park (1921) quien consideraba que el proceso de evolución social comienza en el nivel biótico y progresa hasta el nivel cultural. En el primer nivel, el comportamiento humano está regido por las leyes de la lucha competitiva por la supervivencia. En el segundo nivel, más avanzado, aparecen las leyes de la moral, las tradiciones, los tabúes, etc., mismos que limitan la desmedida competencia social.

La sociedad, además del nivel social (cultural), tiene el llamado nivel biótico, que sienta las bases de todo desarrollo social. Así, se distingue el nivel macro (disposición espacial de las instituciones) y el nivel micro (capacidad humana de desplazamiento, interacción espacial, migración). Por lo tanto, la base del orden ecológico es la migración como comportamiento colectivo. Los cambios sociales se basan en transformaciones bióticas profundas y se asocian principalmente con la movilidad física, espacial (y luego social). 

Park formula el concepto de “personas al borde de la transición” (de un espacio cultural a otro, de un estatus social a otro, etc.). Importantes prerrequisitos teóricos de este concepto, cuyos postulados pueden valer en el proceso del desarrollo de las normas de la posteducación, son el nivel biótico y el orden ecológico.

El rasgo característico principal de una “persona al borde de la transición” (representantes de diferentes grupos minoritarios, grupos autóctonos, migrantes, personas con capacidades diferentes; etc.), es una sensación de dualidad y conflicto, cuando se abandonan los viejos hábitos y aún no se forman los nuevos, un estado asociado con la mudanza, crisis. Estas personas encarnan un nuevo tipo de relaciones culturales que se forman en el nivel de civilización más avanzado como resultado de procesos etnosociales globales. Experimentan un conflicto interno, una dicotomía moral y psicológica, durante la cual se destruye su cosmovisión establecida, se transforman los códigos culturales adoptados de la cultura dominadora, se sintetizan ambos y se crean los nuevos dando lugar a ideas originales e innovadoras.

Por lo tanto, las “persona al borde de la transición” pueden convertirse en el motor de la sociedad, llegar a ser alternativa en la “lucha por sobrevivencia” en el orden ecológico de la sociedad a aquel “hombre deshumanizado”, inmoral, mecánico, sin valores estéticos, incapaz de amar y de sacrificarse que crea el transhumanismo.

 *Docente de la Unidad Académica de Estudios de las Humanidades, UAZ.

https://issuu.com/lajornadazacatecas.com.mx/docs/la_gualdra_706

 

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