La Gualdra 695 / Poesía
[selección de poemas]
El libro Concordia, de Jesús Hernández J., recibió el XIX Premio Mesoamericano de Poesía “Luis Cardoza y Aragón” 2025, convocado por la Embajada de México en Guatemala, el Ministerio de Cultura y Deportes de Guatemala y el Fondo de Cultura Económica en Guatemala, Centroamérica y el Caribe. Este importante reconocimiento surgió en el marco del Festival de Poesía Luis Cardoza y Aragón organizado en Guatemala en 2001, y a la fecha se ha afianzado como un excelente muestrario de la poesía que se escribe en los países que conforman la región; en su más reciente edición amplió la convocatoria a autores que escriben en alguna de las lenguas mayas. Este premio ha recaído en autores guatemaltecos, costarricenses y en mexicanos como el poeta chiapaneco Balam Rodrigo.
Languidez
I
Mi padre en el campo es un cuadro de Millet
engullendo el crepúsculo,
ángelus que implora a la tierra ingénita.
Es el sembrador
que remueve y patea la hojarasca
postrada en el surco.
Es mayo, vísperas de la siega
y los esquejes aún duermen
apacibles.
¿Vendrán en junio las cosechas?
Las espigadoras del valle
igual que flores rindiendo pleitesías
buscarán los restos del fruto.
II
La última vez que vimos a los jornaleros
fue aquella mañana fervorosa.
Las parcelas permanecían
límpidas y llanas de tan vacías
y el rugido de las camionetas
amenazaba formando ecos.
Nos dijeron adiós a la distancia.
Todos allí arriba, apretujados,
ondeaban sus manos
como banderas izadas.
Retratos
Privadas de los campos
y confinadas al hambre
las vacas marchan entre mangas
y bretes metálicos camino al rastro;
por angostos pasillos arreadas,
apaleadas con varas impías,
hurgadas en sus rectos con violencia
si el flujo de los túneles se frustra.
Y basta un disparo.
El cuerpo se desploma
y lo destazan,
arroyos de sangre
contornean el espacio.
Traen a rastras al cerdo. A rastras,
del criadero a la estrechez del muro,
el cerdo engordado a conveniencia.
La parca tañerá la espada
que irradia la noche.
Porque amaba el cerdo la vida
se ha levantado
entre hervideros de sangre
luego del golpe primero.
Porque no debía ser el dolor.
Y del tapanco,
timados con granos de oro
han bajado los pollos,
sujetos por la mano que doblega
en percutidos revoloteos.
Debo entrar
en los ojos de la res
encadenada
y próxima al destaje.
Ver
su lágrima oscura
descender por la carne
desahuciada.
Ver
su inmovilidad
entre las heces del pánico
a la espera del verdugo.
Ver
su mirada atónita,
sus músculos vencidos
en las fauces malditas.
Debo entrar
en el cráneo del cerdo
quebrado por el hacha
y descubrir el instante
en que cesó el gruñido.
Debo entrar
en la voluntad del ave
estrangulada,
en su bamboleo caótico
pendida del árbol.
Qué fulgor acoger la herida.
Qué fulgor detenerse y entregarse
al viaje irremediable.
Sobre el poeta:
Jesús Hernández J. Tabasco, México; 12 de diciembre de 1994. Es agricultor y poeta. Cartas al jardín (2024). Premio Universitario de Poesía “Teresa Vera” (2025). Por su obra Concordia, recibió el XIX Premio Mesoamericano de Poesía “Luis Cardoza y Aragón”. Se formó principalmente en talleres de creación literaria impartidos en Villahermosa, Tabasco. Su escritura aborda temas como la corporalidad, la naturaleza y el trabajo agrícola. Ha colaborado en medios digitales como la revista Ceniza, Irradiación, Carruaje de pájaros y Ventana Sur. Actualmente trabaja en un libro que explora el impacto entre el capitalismo, medio ambiente y relaciones humanas.
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