Ricardo Vela Vicencio, docente del Cobaez y del CAM 42, acumula décadas de trabajo en favor de los derechos de las personas con discapacidad en Zacatecas después de perder la vista a los 15 años como víctima indirecta de un hecho delictivo. Hoy, el profesor -egresado de la Benemérita Escuela Normal de Especialidades- es un referente para generaciones de jóvenes que buscan ser autónomos en una sinuosa ciudad que sigue siendo abrupta, desordenada y llena de obstáculos para quienes no ven.
La ciudad de Zacatecas no está diseñada para que una persona ciega pueda desplazarse, estudiar, trabajar o realizar trámites, enfatiza el maestro. Añade que los malos tratos, los estigmas y la inserción laboral casi nula, siguen significando para las personas con discapacidad visual una calidad de vida muy disminuida que incluso empuja a la mendicidad.
Cada día, una persona ciega que transita por la ciudad, no solo se arriesga a caer dentro de una coladera destapada o a tumbar un puesto de semillas o de pan, sino que enfrenta la ausencia casi total de podoguías que puedan orientar sobre los nombres de las calles o los edificios públicos: casas de culturas, bibliotecas, dependencias.
Señala la pésima o
inexistente capacitación
en oficinas y por parte
de servidores públicos
A esto se suma el trato inadecuado en oficinas y servicios públicos con personal que no sabe cómo dirigirse a una persona ciega, instrucciones dadas “señalando con el dedo”, trámites que requieren leer documentos impresos y espacios donde nadie está capacitado para ofrecer apoyo sin caer en estigmas o infantilización.
Casi ningún material escolar existe en formato braille, detalla Vela Vicencio al describir que, ante ese panorama, los alumnos son obligados a depender de un profesor o compañero que les lea, alejándolos cada vez más de la autonomía. Es así como empiezan los rezagos que luego se confunden con bajo rendimiento, explica el maestro.
Aún en la Benemérita Escuela Normal, donde existe formación en educación inclusiva, muchos jóvenes con discapacidad visual terminan desertando por la falta de flexibilidad en los procesos, la inexistencia de alternativas para tareas o exámenes, o un desaliento generado por la acumulación de barreras externas, expuso el entrevistado.
Para el profesor
la música constituye
un camino de dignificación
accesible a personas ciegas
La música constituye en muchas ocasiones un camino de dignificación para las personas ciegas, explica. Las bibliotecas, las casas de cultura, suelen ser los espacios más inclusivos. Con el ingreso a la licenciatura en música, el empleo en restaurantes o grupos locales, algunas personas ciegas están accediendo a empleos mejor pagados y estables.
En la Biblioteca Mauricio Magdaleno, Vela Vicencio ha acompañado a personas adultas que están perdiendo la vista por enfermedades. Con duelos y confusiones no atendidos por el sector salud, las personas encuentran ahí una red de apoyo en la que la tristeza se vuelve risas ante sucesos de la vida cotidiana, como preparar una comida con azúcar en lugar de sal, pisar accidentalmente a un perro o caer en una alcantarilla.
Sobre la tecnología, el maestro explica que aplicaciones como TalkBack se han vuelto indispensables para quienes no pueden leer braille —como los adultos con diabetes con disminución de la sensibilidad táctil—. Sin embargo, señala que en Zacatecas no existe ninguna política pública que enseñe a usar estas herramientas, lo que deja a cada persona sola para aprender como pueda, recurriendo a familiares o a otros usuarios.
En el CAM 42, el profesor trabaja con niños que además de requerir lecciones de braille y matemáticas adaptadas, necesitan habilidades de autonomía personal para desplazarse en la escuela, identificar rutas seguras, comprender el espacio de un salón o un baño.
Todo esto demanda materiales que no existen y depende de una coordinación con docentes regulares que no han sido formados en educación inclusiva, lamenta el profesor. En ese contexto, Ricardo explica que cada avance depende del tiempo que él puede dedicar y del
interés de la escuela de origen.
Al hablar sobre la normalización de la mendicidad para las personas ciegas, Vela Vicencio opina que esto ocurre por una combinación de factores, familiares e institucionales principalmente. Describe que por un lado están las familias que heredan, junto a la debilidad visual, esta práctica como forma de ingreso, por otro, están las instituciones educativas que rechazan a aspirantes ciegos con el argumento de que no tienen la formación necesaria y los empleos con salarios tan bajos que no compensan siquiera el transporte. En este contexto, muchas personas ciegas pronto se dan cuenta de que, en la calle, se puede obtener en un día lo que un trabajo precario paga en dos semanas.
Define su labor como
docente y como ser humano en
“transformar desde su trinchera”
Frente a este panorama inaceptable, que Ricardo Vela ayuda a transformar desde su trinchera, el profesor también es testigo del concierto de su alumno Bryan, que esta semana llenó el auditorio de Cobaez, y de la historia de Tadeo, el joven que perdió la vista y su sueño de ser astrofísico a los 17 años, pero hoy estudia Matemáticas en la UAZ, convirtiéndose en pionero, igual que su maestro.



