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Reintegran sus empleos a cuatro ejidatarios de Las Mesas, Mazapil

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Por: RAQUEL OLLAQUINDIA •

■ El resto tiene entre 4 y 7 años de antigüedad laboral; piden los liquiden como marca la ley

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Después de que los ejidatarios de la comunidad de Las Mesas, en el municipio de Mazapil, tomaran las instalaciones de la minera Peñasquito el pasado mes de enero, para renegociar el precio por el que la empresa canadiense Goldcorp está explotando sus tierras, fueron despedidos 15 habitantes de esta localidad, quienes trabajaban en dicha compañía.

Pero aproximadamente una semana después cuatro fueron reintegrados a sus puestos de trabajo, haciendo efectivo el cese de labores para el caso de 11 ejidatarios.
El ahora ex trabajador de Peñasquito y ejidatario de Las Mesas, Vicente Herrera, señaló que la compañía minera ya les había comunicado que todos serían despedidos, es decir, los 50 empleados de la empresa que habitan en esta localidad.

“Ya nos habían dicho que a todos, pero el lunes sólo alcanzaron a desocupar 15 y el martes iban a desocupar más y así, pero algo los detuvo. (…) Le regresaron el trabajo nada más a cuatro y a los demás sí nos despidieron”, explicó.

La razón argumentada por la empresa, expuso, fue la acumulación de cuatro faltas al trabajo; mientras que en los casos de aquellos que sí volvieron a integrarse al equipo de la mina, al revisar su expediente, “unos andaban de descanso y otros acababan de entrar en ese lapso y no completaron las cuatro faltas”.

Herrera llevaba más de cinco años laborando para la compañía canadiense, la cual extrae diariamente 100 mil toneladas de minerales y es la mina a tajo abierto considerada más grande en Latinoamérica. El resto de los compañeros que también fueron despedidos tenía una antigüedad similar, añadió, que es de entre cuatro y siete años, aproximadamente.

Pese a que no fueron reintegrados a sus puestos de trabajo en un primer momento, Herrera confió en que los empresarios mineros “reconsideren” esta decisión, ya que las protestas en las que participaron y que motivaron, finalmente, sus despidos, eran ajenas al ámbito laboral, ya que fue una manifestación de la comunidad, y en ellas expresaron reclamos justos.

En este sentido, explicó que “legalmente estamos peleando un derecho que es válido. Entonces, (…) ellos tienen que reconsiderar que lo que estamos peleando es legal, no es nada fuera de lo normal. (…) Por eso ahí se puede negociar que nos reingresen a nuestro trabajo”.

Por ello, esperan que al final se dé este desenlace, en el que regresen a sus empleos, puesto que recalcó que ellos no han protestado en contra de los trabajos ni de la empresa, sino que han levantado la voz por un reclamo ejidal por el que buscan renegociar el precio de los terrenos que están siendo explotados.

Herrera confió en poder volver a su antiguo empleo en Peñasquito aunque, en caso de que esto no suceda así, la petición que realizó es que “nos liquiden lo que marca la ley”.

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