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jueves, 18 agosto, 2022
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Revolutum. Éxito y fracaso

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Por: ÁLVARO GARCÍA HERNÁNDEZ •

Estoy convencido de que en todos los ámbitos de nuestra vida es necesario cerrar y abrir ciclos, estar abiertos a los cambios y cómo integrantes del colectivo social, estar atentos a las nuevas estrategias y propuestas de transformación que vayan orientadas a beneficiarnos, ahora que en muchos escenarios humanos, prevalece la envidia, el encono, la discordia y la traición. Revolucionar nuestros entornos más próximos y contribuir a las grandes transiciones que son necesarias para mejorar nuestra vida resulta fundamental, sobre todo ser muy objetivos ante el éxito y el fracaso, ambas situaciones igual de filosas como parte de una misma navaja. Soy partidario de llevar a la práctica revoluciones positivas internas que incidan en lo público y en lo social, pues cada uno de nosotros conoce sus fortalezas y debilidades y, desde lo más íntimo, sabemos lo que debemos mejorar pues tal vez, hemos tomado buenas decisiones, aunque también malas, con sus respectivas consecuencias. Algunos expertos aconsejan que cuando se pierde el rumbo hay que retomar el inicio del camino para recuperar nuestra esencia; lo mismo debe pasar en el ámbito Nacional donde varias sectas de la industria del terror, se reparten el territorio como vulgar botín de asalto sin detenerse a pensar en instituciones o personas, el País debe volver a su origen junto con su pueblo. Mucho bien nos hace realizar catarsis periódicas para ver dónde estamos parados y saber con quien contamos en el subir y bajar de nuestra vida, ya que está visto que lo bueno y lo malo de muchas personas, aparece en las crisis y eventos adversos como la pandemia. No todos tenemos ni la inteligencia ni la madurez para actuar debidamente ante los embates buenos o malos de la vida, incluso ante la muerte muchos actúan de manera compleja, lo mismo que ante el éxito y el fracaso puesto que nuestras bases familiares, la educación que mamamos desde nuestros hogares serán el pilar de donde se sostengan nuestras actitudes ante los diversos eventos que nos acontezcan; En el punto del éxito y el fracaso identifico tres elementos básicos: la actitud, el carácter y el trabajo; el primer elemento que abre la brecha es la actitud que adoptamos a diario. En gran parte, somos nosotros mismos los responsables directos e ineludibles de nuestro éxito o fracaso; los que tomamos buenas o malas decisiones, los que seguimos realizando las mismas conductas que nos conducen otra vez al llanto o a la felicidad, solamente que cuando nos va bien, hacemos alarde de nuestro triunfo y, por el contrario, cuando nuestra empresa fracasa, buscamos al responsable de la mala suerte y argumentamos mil orígenes predestinados a provocar nuestra debacle. La autocomplacencia malsana nos lleva al conformismo y a la inactividad humana; por todos lados hay personas que predican con el ejemplo el nulo esfuerzo como filosofía de vida, lo cual, les genera un cierto número de beneficios que son precedidos de la lástima que muestran a los demás. En cuanto al segundo elemento, considero que buscar el éxito en nuestra vida personal o profesional requiere trazar una estrategia que implica dar cumplimiento a ciertos parámetros indispensables para alcanzar nuestras metas. El éxito demanda sacrificio, entrega, pasión, confianza, y sobre todo, carácter; una persona sin carácter será esclavo de otros intereses que lo manipulan y pisotean para alcanzar otros fines distintos a los suyos, de esta forma, un empleado, un profesionista, un cónyuge o un político sin carácter, será presa fácil de sus pares, superiores e inferiores. El tercer elemento que nos puede encaminar al éxito o al fracaso es el trabajo, si hay simulación, no cabe duda de que habremos de conservar el mismo status por un largo tiempo, pero sin pena ni gloria, inadvertidos, grises y olvidados. El trabajo debe orientarse al cumplimiento de nuestras metas de vida, que son personales, íntimas y no pueden concederse o mezclarse con las de otras personas; debemos visualizar al trabajo de otra manera, no como la que nos han inculcado históricamente bajo el esquema de la explotación de un superior por sobre un inferior o como una lucha entre derechas e izquierdas, más bien dibujemos al trabajo como una satisfacción personal plena, busquemos que así sea porque muy probablemente, ese trabajo sea una sombra permanente de nuestra silueta a lo largo de nuestra existencia. En esta tesitura, las revoluciones positivas y nuestras actitudes ante el éxito y el fracaso constituirán un parteaguas en nuestra vida, estemos atentos, reflexionemos y actuemos para mejorar el presente y el futuro.

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