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El riesgo de un auditor a modo: una línea que Morena no puede cruzar

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Por: La Jornada Zacatecas •

En la historia reciente de las izquierdas en México, la congruencia ha sido no solo un valor ético, sino una condición de supervivencia política. Desde las luchas sociales de Rosario Ibarra, Heberto Castillo, Valentín Campa, Demetrio Vallejo, Cuauhtémoc Cárdenas, Andrés Manuel López Obrados y muchos y muchas más personalidades que dieron origen a movimientos populares hasta la consolidación electoral de Morena, la promesa central ha sido clara: cambiar el modelo de desarrollo y erradicar la corrupción como práctica estructural del poder. Hoy, en Zacatecas, esa promesa enfrenta una prueba concreta.

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La designación de la o el titular de la Auditoría Superior del Estado no es un trámite administrativo más. Es, en los hechos, un punto de inflexión que pondrá a prueba la coherencia entre discurso y acción de Morena en Zacatecas. En un contexto donde las instituciones de fiscalización son clave para garantizar la rendición de cuentas, colocar a un perfil de subordinación clara y llana —un “auditor o auditora carnal”— no solo debilitaría la autonomía del órgano, sino que erosionaría la credibilidad del proyecto político que dicen representar.

Vale la pena recuperar aquí la advertencia de Javier Corral: “La connivencia con la corrupción, o hacerse de la vista gorda frente a personajes deshonestos, es lo que puede debilitar o derrotar a Morena. Fue la corrupción lo que devoró al PRI y al PAN”. La reflexión no es menor: señala el riesgo de replicar las prácticas que históricamente se criticaron y se prometieron erradicar.

La pregunta, entonces, es directa e incómoda: si se avala un auditor cercano al poder, al grado de que se auditaría su labor como ex funcionará de la actual administración, ¿en qué se diferenciarán de aquello que prometieron erradicar? La respuesta no puede ser retórica. La credibilidad política no solo se mantiene con discursos ni con apelaciones al pasado, también con decisiones concretas que resistan el escrutinio público.

Este dilema adquiere mayor peso a la luz de los recientes fallos de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, que han evidenciado la baja calidad legislativa de los productos aprobados por el la Legislatura local, donde Morena ostenta mayoría. Las resoluciones no solo exhiben deficiencias técnicas, sino también una preocupante falta de rigor institucional que termina por minar la confianza ciudadana.

Zacatecas no necesita simulaciones. Si Morena aspira a sostener su legitimidad histórica como fuerza transformadora, debe entender que cada nombramiento es un mensaje político. Y en este caso, el mensaje será inequívoco: o se consolida un compromiso real con la honestidad, o se confirma que el poder, una vez más, ha terminado por domesticar a quienes prometieron cambiarlo.

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