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miércoles, 10 agosto, 2022
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■ Catenaccio Político

1994, el año que lo cambió todo, cronología de la narcopolítica

■ No hay nostalgia peor que añorar lo que nunca jamás sucedió. Joaquín Sabina.

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Por: MANUEL ESPARTACO GÓMEZ GARCÍA •

En la pasada columna narré, con datos objetivos, el ascenso y encarcelamiento de Rafael Caro Quintero en el cártel de Guadalajara, que dirigía Miguel Ángel Félix Gallardo, quien en complicidad (se sabe, pero se hará oficial pronto) con el Secretario de Gobernación, Manuel Bartlett Díaz, formaron el imperio de la droga más prolífico del mundo. La muerte de Kiki Camarena y la aprehensión de Félix en el 89 (solo 5 años del 94) dan cuenta de la precuela de lo que ahora narro. 

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A menudo me sucede un sentimiento extraño que no es nostalgia, pero podría ser lo más cercano a eso. No es nostalgia porque de manera directa no lo he vivido, pero siento muchas veces pena, y otras alegrías, por determinados acontecimientos del pasado, es decir, saber que el piso donde piso, alguien más lo pisó antes de mí, en otras circunstancias y en otros tiempos, me lleva a preguntarme ¿cómo sería el entorno en aquel entonces?, ¿qué estaría atravesando él o ella?, ¿sería feliz?, ¿tendría conciencia de lo efímero de la vida y del tiempo y el espacio que ocupaba? Desconozco si tuviera idea de que ese espacio que pisaba se mantendría tal vez por siglos, tal vez por miles de años y muy probablemente sería (ese mismo espacio) ocupado por alguien más.

Este mismo sentimiento me sucedió hace un par de días, pero ahora sintiendo pena por un colectivo de gente que vivió en un mismo entorno y en las mismas circunstancias y que juntos fueron quienes cambiaron, para siempre, la realidad política de México. ¿Se imaginan ustedes tanto poder? ¿Se imaginarían ellos, la virtud de haber podido cambiar millones de vidas, de manera consciente o inconsciente? Jamás volverán a estar juntos, nunca más México volverá a ser el mismo. Algunos de ellos murieron durante y después de esa época, otros tantos siguen ahí, siguen con sus vidas, de alguna manera son historia viva para bien o para mal. Qué interesante es la historia, qué apasionada debe ser la vida de quien la cambia o le contribuye. 

Hace unas semanas vi un documental llamado “1994”, así, como el año del que habla. Todos los mexicanos sabemos que ese año en particular cambió para siempre la realidad de nuestro país. Acabó (o comenzó a acabar) con un régimen que duró décadas y que muchas de las situaciones que sucedieron en ese fatídico año, fueron precisamente producto de los coletazos del tirano régimen. El documental es de calidad y está bien hecho, tardó dos años en recabar los testimonios de los personajes que vivieron ese momento y que fueron responsables de todo lo que sucedió. 

Personajes como: 

Carlos Salinas de Gortari, presidente de México de 1988 a 1994.

Sub Comandante Galeano (antes Marcos), vocero del EZLN.

Federico Arreola, periodista, amigo de Colosio y miembro de su campaña electoral.

Raúl Salinas de Gortari, hermano de Carlos Salinas.

Luis Donaldo Colosio Riojas, hijo de Colosio Murrieta y

Talina Fernández, conductora de Televisa,

protagonizaron el documental con su visión de lo que ocurrió en esa época. Narran de primera mano los hechos desde su perspectiva y aún conservan, cuando hablan de lo vivido, una energía que irradia dolor, frustración, melancolía, nostalgia, culpa, pena y alegría. 

Ese año México cayó en una profunda crisis enarbolada por varias circunstancias adversas que desencadenaron en el colapso (lento pero profundo y para siempre) del sistema político mexicano.

La moneda se devaluó, económicamente millones lo perdieron todo; apareció la guerrilla en el sur del país con el EZLN al mando de un personaje que parecía de ficción, con la exigencia de mejores condiciones de vida para los indígenas del sur del país; asesinaron al candidato del partido oficial, Luis Donaldo Colosio, que pasó de ser un candidato con arrastre a un ídolo contemporáneo de las masas, usufructuado incluso por sus propios asesinos; jamás se supo ni se sabrá cuál fue la verdad, quién o quiénes y porqué lo asesinaron, si bien hay un asesino material preso, hay desde luego autores intelectuales y muchos asesinatos más alrededor de éste.

En esta ocasión no me interesa plasmar el hubiera sido de Colosio. Creo que poco habría cambiado, por lo visto, a la fecha, una golondrina no hace verano y un solo hombre no cambia a un país.

En realidad, el texto es una especie de catarsis para bautizar el sentimiento que describo en un inicio, y que la serie de 1994 me permite ejemplificar a la perfección; no hay nada que me apasione más que preguntarme la vida y obra y los hubieras de los personajes que hacen la historia. 

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