Editorial Gualdreño 718
En Zacatecas no faltan contenidos culturales, en todo caso lo que hace falta es convertir la riqueza que tenemos en conversación pública y una agenda constante. Nuestro Estado, particularmente la capital, tiene riqueza arquitectónica, patrimonio cultural material e inmaterial, identidad visual, artistas reconocidos y una concentración museística bastante interesante; sin embargo, no hemos logrado aprovechar del todo ese capital simbólico que se ha construido a lo largo de los años.
El pasado 18 de mayo se celebró el Día Internacional de los Museos, y este año el Consejo Internacional de Museos (ICOM) determinó que el tema central sería “Museos uniendo un mundo dividido” al considerar que estos espacios culturales pueden funcionar como detonadores del diálogo, la inclusión y la paz; sin embargo, por lo menos en los museos de nuestra ciudad, la fecha pasó prácticamente desapercibida.
El Sistema de Información Cultural (SIC) de la federación nos dice que Zacatecas tiene registrados 67 museos y, para una población de 1,622,138 habitantes en nuestro Estado, hay en promedio una concentración de 24,211 habitantes por museo, mientras que el promedio nacional es de 73,520 habitantes por museo (1); lo anterior da pie a una confusión que hace asegurar a más de uno que “Zacatecas es uno de los estados con más museos en el país”, cuando lo que tenemos es una mayor concentración de recintos considerando el número de personas que aquí vivimos.
Sólo en la capital existen 7 administrados por el IZC: el Francisco Goitia, el Museo Zacatecano, el de Arte Abstracto Manuel Felguérez, el Pedro Coronel, el Rafael Coronel, el Museo de la Toma de Zacatecas y el Museo Manuel M. Ponce; a los mencionados hay que sumarles los de la UAZ y el Cozcyt. En la mayoría de ellos hay una muy baja afluencia.
El INEGI, registra únicamente 37 museos de los 67 que menciona el SIC, y los toma como base para analizar la afluencia que, en 2025, fue de poco más de 308 mil visitantes en la contabilización oficial, una cifra con la que no alcanzamos ni el 1% del total nacional (2), pese a que poseemos algunos de los museos más importantes en el continente, como el de Arte Abstracto Manuel Felguérez, sólo por mencionar un ejemplo. Estos datos nos revelan una realidad que duele pues en Zacatecas el problema no es la ausencia de infraestructura cultural de este tipo, sino que no hemos podido convertirla en una experiencia social con apropiación ciudadana que genere, incluso, una dinámica económica diferente.
Está visto que tener una concentración de museos como la que poseemos no garantiza que el público asista, ese dato ha sido la constante en décadas; y es un hecho también que los nuestros parecieran estar aislados de la vida cotidiana, en un entorno donde la crispación ciudadana es recurrente y nuestra economía está cada vez más debilitada. En otras palabras, nuestros museos son admirables por sus acervos, pero están desconectados de la sociedad, no son “museos uniendo un mundo dividido”.
Ya hemos hablado en reiteradas ocasiones de la riqueza de los acervos que albergan los museos de Zacatecas; no creo que no haya interés en visitarlos, por el contrario, creo que no hemos identificado y aprovechado áreas que propiciarían más personas vayan, y me refiero no nada más a los turistas, sino a quienes aquí vivimos, pero no podemos seguir dependiendo de modelos museográficos tradicionales y poco interactivos como los que tenemos.
Más que enfocarme en la debilidades, quisiera resaltar las oportunidades que tenemos de transformar los museos en espacios comunitarios, con aplicación de nuevas tecnologías para generar recorridos y experiencias de mediación, con estrategias de turismo cultural y vínculo internacional, sí es posible convertirlos en nodos de seguridad urbana y recuperación del espacio público.
El reto es hacer que los museos en nuestra ciudad vuelvan a importarnos socialmente y para eso hay que responder a la pregunta de para quién existen actualmente los que ya tenemos. Además del tema presupuestal, otros de los problemas son el rezago en la forma que los museos se comunican con los diferentes tipos de públicos y los pocos esfuerzos por generar comunidad y producir experiencias públicas.
No se puede seguir atendiendo sólo a la lógica de abrir salas, montar exposiciones, anunciar eventos de manera esporádica y sentarse a esperar a que lleguen los visitantes, porque los consumos culturales han cambiado y no son nada parecidos a los del siglo pasado. Es inconcebible que la difusión de una actividad se limite muchas veces a la publicación de un cartel en redes y un boletín con fotografías oficiales.
El modelo de las inauguraciones aisladas debe de complementarse con una programación permanente de actividades que requieren, sí presupuesto, pero sobre todo imaginación y voluntad. Basta darse una vuelta a las redes de los museos para comprobar que hace falta generar contenidos permanentes y atractivos; han existido recientemente intentos buenos, como el caso del Museo Zacatecano, que comenzó a publicar una serie de cápsulas en video que captó la atención sobre todo de los jóvenes, y que, sin embargo y de manera inexplicable, de la noche a la mañana se dejó de publicar.
Mientras los museos de Zacatecas continúen solamente con la “estrategia” de conservar, exhibir y administrar, seguiremos teniendo poca afluencia y continuará bastante limitado el potencial de nuestra riqueza museística. No creo que cueste mucho profesionalizar la comunicación digital, crear una programación constante de actividades haciendo alianzas con universidades y grupos independientes, y diseñar una estrategia conjunta de difusión cultural, ¿qué nos hace falta entonces para empezar?
Que disfrute su lectura.
Jánea Estrada Lazarín
[email protected]
(1) https://sic.cultura.gob.mx/index.php?estado_id=32&table=museo&utm_source=chatgpt.com
(2) INEGI. Estadística de Museos (EM), 18 de mayo de 2026, en: https://www.inegi.org.mx/contenidos/saladeprensa/boletines/2026/museos/EM2025_RR.pdf, p. 5.



