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Palmarés de la edición 2026 del Festival de Cannes

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Por: SERGI RAMOS •

La Gualdra 718 / Cine / Festival de Cannes 2026

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Mucho nos temíamos que la 79 edición del Festival de Cannes iba a dejarnos con hambre, y así ha ocurrido. En particular, la competencia por la Palma de Oro ha sido particularmente decepcionante, y muy pocas películas nos han parecido redondas. Frente a las bofetadas cinéfilas del curso pasado, esta edición ha sido muy desangelada.

Palma de Oro para Fjord, de Cristian Mungiu.
Palma de Oro para Fjord, de Cristian Mungiu.

Una competencia oficial decepcionante

Gran culpa la tiene la obligada inclusión de casi una mitad de cine francés, particularmente irrelevante. Con una gran excepción, Notre salut (Nuestra Salvación), de Emmanuel Marre, un impactante retrato de un funcionario gris de la Francia que colaboró con los nazis durante la Segunda Guerra Mundial, y cuyo dispositivo falsamente documental parece augurar una cada vez más posible llegada al poder de la extrema derecha en la Francia de hoy. 

Palma de Oro 2026 para Fjord, de Cristian Mungiu.
Palma de Oro 2026 para Fjord, de Cristian Mungiu.

La avanzadilla del cine español se queda a medio camino. Amarga Navidad de Pedro Almodóvar muestra signos evidentes de un agotamiento creativo convertido en el propio argumento de la trama. Las demás salen mejor paradas, sin llegar a ser redondas. La bola negra, de Javier Calvo y Javier Ambrossi, ofrece una ambiciosa y ampulosa revisión a través de un filtro queer de Federico García Lorca y de la Guerra Civil Española. El ser querido, de Rodrigo Sorogoyen, no consigue encontrar el equilibrio entre reflexión sobre la creación cinematográfica y drama familiar.

La aventura sonada, de Valeska Grisebach.
La aventura sonada, de Valeska Grisebach.

Del cine asiático, sobresale Soudain (De repente) del japonés Ryusuke Hamaguchi, en otra reivindicación de un cine de palabra, y la coreana Hope de Na Hong-Jin, ingente blockbuster de acción de velocidad desenfrenada, cuya presencia en la competición oficial planteó una serie de dudas. En particular saber cuál fue el peso de las grandes productoras en la composición de la programación, no sólo en el caso coreano, sino también en el español y francés, con la omnipresencia de la financiación de las plataformas Movistar y Canal+, respectivamente. 

Javier Calvo y Javier Ambrossi, Premio a la mejor puesta en escena, por La bola negra
Javier Calvo y Javier Ambrossi, Premio a la mejor puesta en escena, por La bola negra

Por cierto, Canal+, principal fuente de financiación del cine francés, creó la polémica del festival. Una tribuna firmada por 600 profesionales del cine acusó a Vincent Bolloré, su multimillonario propietario, de difundir un ideario conservador próximo de la extrema derecha a través de su amplia red de medios. La respuesta del grupo fue anunciar que no volvería a dar trabajo a ninguno de los firmantes.

Gran Premio para Minotauro, de Andreï Zviaguintsev.
Gran Premio para Minotauro, de Andreï Zviaguintsev.

Del resto de la competición sobresale una gran película, La aventura soñada de la alemana Valeska Grisebach (Premio del jurado), una exploración de Bulgaria como periferia de Europa por la que transitan distintos tráficos y contrabando, y que resulta también un relato sobre la dominación económica y patriarcal sufrida por las mujeres, en un ejercicio de realismo cinematográfico de gran libertad.

Festival de Cannes
Festival de Cannes

Otras miradas

En el resto de las secciones la presencia latinoamericana deja un excelente sabor de boca, empezando por la mexicana Seis meses en el edificio rosa con azul, de Bruno Santamaría Raz, a la vez delicada y cinematográficamente compleja evocación de una familia queer en la Ciudad de México de los noventa. También brillan las dos películas chilenas, La Perra, de Dominga Sotomayor, retrato sensorial de la relación entre una mujer y su perra (ganadora de la Palm Dog); y El deshielo, de Manuela Martinelli. La costarricense Siempre soy tu animal materno, de Valentina Maurel; y la venezolana La muerte no tiene dueño, de Jorge Thielen Armand, son también dos arriesgadas propuestas cinematográficas. Lisandro Alonso, con La libertad doble, vuelve a su mejor cine minimalista.

Everytime, de la alemana Sandra Wollner (ganadora del premio Una cierta mirada), es sin duda una de las revelaciones del festival, una lisérgica exploración del duelo en el seno de una familia. También nos encantó Diario de una camarera, una sátira sobre la emigración en Francia del rumano Radu Jude. 

En la competición inmersiva, comprobamos un cambio de escala en las propuestas. Han pasado de ser proyectadas en pequeños salones a grandes salas con capacidad para un centenar de personas, y adoptan cada vez dispositivos más diversos.

Un palmarés polémico

Los discursos de agradecimiento durante la ceremonia tomaron un cariz claramente político. Emmanuel Marre tras recibir el premio al mejor guion por su película sobre la colaboración con los nazis criticó “La violencia y la necesidad de dominar y excluir al otro, la gente que no sabe compartir ni amar, esos jefecillos que cuando mandan se dedican a bombardear”. Los Javis insistieron sobre “la necesidad de superar los miedos que han embargado distintas generaciones”. Andreï Zviaguintsev dirigió un mensaje “al que no está mirando por internet ni viendo por televisión. Millones de personas sueñan con que la masacre a los dos lados de la frontera cese. Y el único que puede evitarlo es el presidente de Rusia. Hágalo ya”. 

El ganador de la Palma, el rumano Cristian Mungiu afirmó que con su película “hemos tomado el riesgo de levantar la voz ante las amenazas que nos ciernen, sobre las que la gente no se atreve a hablar. Antes de dejar este mundo a nuestros hijos, debemos empezar a hacer los cambios nosotros. Tenemos que hacer lo necesario. Las sociedades están fracturadas y radicalizadas. La película es un compromiso contra el integrismo, a favor de la inclusión y la empatía”.

Sus declaraciones parecieron querer rebatir las acusaciones de equidistancia que una parte de la prensa ha vertido contra su película, acusándolo de complicidad con los ataques a la socialdemocracia europea. En ella, una familia rumano-noruega evangelista que llega a Noruega es acusada de maltratar a sus hijos. Según la ley noruega de protección a la infancia les es retirada. Mungiu pone frente a frente el integrismo religioso de la familia y la inhumanidad de las medidas del estado noruego, dejando que cada espectador se posicione. La polémica está servida.

Andreï Zviaguintsev. director de Minotauro
Andreï Zviaguintsev. director de Minotauro

El palmarés en general creará también controversia. El doble premio a la puesta en escena intenta reconciliar dos estéticas opuestas, la rigurosidad de Pawlikowski con el barroquismo camp de los Javis, mientras que otras propuestas como La aventura soñada o Notre salut han recibido premios menores. El Gran premio a Minotaure, historia de un crimen pasional ubicado en el contexto de la guerra contra Ucrania, deja un regusto a concesión política para una película por otra parte notable. Como dijo Mungiu: tardaremos veinte años en poder valorar realmente estos premios.

Pawel Pawlikowski, director de Fatherland.
Pawel Pawlikowski, director de Fatherland.

Recuadro

Palmarés:

Palma de Oro: Fjord, de Cristian Mungiu.

Gran Premio: Minotauro, de Andreï Zviaguintsev.

Premio a la mejor puesta en escena (doble): Javier Calvo y Javier Ambrossi, por La bola negra; y Pawel Pawlikowski, por Fatherland.

Premio del jurado: La aventura soñada, de Valeska Grisebach. 

Premio a la interpretación femenina (doble): Tao Okamoto y Virginie Efira, en Soudain, de Ryosuke Hamaguchi.

Premio al guion: Emmanuel Marre, por Notre salut.

Premio a la interpretación masculina (doble): Emmanuel Macchia y Valentin Campagne, en Coward, de Lukas Dhont. 

Cámara de oro a la mejor primera película: Ben’imana, de Marie-Clémentine Dusabejambo.

Mejor corto: Para los contrincantes, de Federico Luis.

 

Otras secciones

Una cierta mirada. Gran premio: Everytime, de Sandra Wollner.

Quincena de los cineastas. Premio del público: I see buildings fall as lightning, de Clio Barnard.

Semana de la crítica. Gran premio: La Gradiva, de Marine Atlan.

Queer Palm: Teenage Sex and Death at Camp Miasma, de Jane Schoenbrun.

Palm Dog: La perra, de Dominga Sotomayor.

Competencia inmersiva: Katàbasis, de Ugo Arsac.

 

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