La Gualdra 718 / Cine / Festival de Cannes 2026
[El mercado inmersivo se expande: Elie Levasseur, director de la selección y del proyecto]
La experiencia inmersiva Katàbasis, creada por el director, fue la ganadora de la Palma de Oro de la Competencia Inmersiva. Ésta fue la tercera edición de la Competencia en el Festival de Cannes, con una selección de 9 experiencias de las más de 150 que recibieron, nos comentó el director del proyecto de la sección, Elie Levasseur.
Este año el jurado fue presidido por la directora artística franco española Blanca Li, junto con la realizadora francesa Céline Tricart, el compositor y realizador holandés Michel van der Aa, y los realizadores Maru Matheson y Hsin-Chien Huang, británica y taiwanés, respectivamente, quienes explicaron su elección: “Katàbasis es una obra inmersiva magnífica, profundamente humana, auténtica y emocionalmente potente, que nos permite reconectarnos con aquello que nos une a los seres humanos aparentemente ordinarios”.

Esta experiencia inmersiva e interactiva implica la participación del espectador a través de los ojos. Lo explico: el espectador tiene asignado un punto en la sala, no se debe de mover de ahí, se coloca los audífonos y los lentes, y empieza un viaje a los túneles del metro de Nueva York en donde, además de caminarlos, se encontrará con diversos personajes que lo viven casi cotidianamente: controladores, policías, grafiteros, caminantes, obreros, etc.
Cada elección para ver a los personajes y para moverse en los túneles se hace con la intensidad de la mirada. Si uno cierra los ojos la historia no avanza. Los lentes detectan la mirada y nuestro interés, y es ahí donde se nos mostrará la historia. Además, la animación nos mueve en velocidad y espacio provocando el vértigo del desplazamiento, pero sin físicamente movernos.
Levasseur nos contó que el inmersivo sigue progresando tanto en calidad narrativa como digital. De la simple experiencia virtual en 3D ahora estamos en experiencias mixtas que implican las texturas físicas de la realidad con las virtuales.
La gran novedad de este año en la Competencia fue la forma de presentación de las piezas. Antes eran locaciones de 10 o 20 metros cuadrados, ahora lo hicieron a manera de espacio de cinema. En lugar de que fueran presentadas en continuo, lo que parecía más una exposición de arte, ahora fue concebida con horarios fijos de una sola a la proyección, y por tanto más en la experiencia colectiva de una sala de cine, con entre 100 o 200 personas: “encontramos las habitudes de ir al cine con mucha gente”.
Está claro que el desafío de exponer una obra de este tipo es más complicado que el simple envío de una DCP o un DVD, esto requiere una instalación. Cada creador debe hacer su colocación pero la organización facilita la infraestructura del lugar, las pantallas, los lentes y audífonos. Así, los creadores deben tan solo traer su material específico para la experiencia.
Ahora, la comercialización de este cine se trata de hacer más rentable gracias a que se hacen experiencias masivas y ya no tan individuales, aunque se requieren grandes espacios vacíos, de más de unos 200 metros cuadrados.
El verdadero problema de la industria es que aún no hay un mercado suficientemente grande para rentabilizar la creación, pero el mercado está en expansión.



