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Trump quiere negociar para no perder todo

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Por: BENJAMÍN MOCTEZUMA LONGORIA •

No se ve de qué manera el gobierno de Estados Unidos pudiera ganar la guerra que desató contra Irán. En cambio, Irán está logrando liberar al Medio Oriente de las bases militares gringas, las cuales han sido atacadas y destruidas. Cualquier negociación pondrá sobre la mesa el rechazo al restablecimiento de bases militares extranjeras en la región islámica. Irán, no acepta negociar para detener la guerra porque, resulta obvio, sus avances son una poderosa resistencia a la colonización y está a punto de lograr la destrucción del estado de Israel.

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El gobierno de Donald Trump se propuso resultados diametralmente diferentes. Las vergonzosas derrotas militares que reciben un día, y otro también, han estado a la vista del mundo, a pesar del esfuerzo imperial por censurar versiones adversas e invertir en la divulgación de una narrativa que le favorezca. Pero el presidente estadounidense es un mal comunicador, su discurso se empaña con el egocentrismo, el racismo de corte fascista, su reproche y ataque a quienes pudiendo ser sus aliados, cada comunicado evidencia contradicciones y falsedades que no ayudan a sumarle créditos.

Desde 1980 a la fecha, Irán vive de agresiones constantes de los gobiernos de USA, algunas de ellas, mediadas por gobiernos satélites como Iraq e Israel. De entonces a la fecha, los gobiernos iraníes han invertido en materia de seguridad y soberanía, entienden que su prioridad es existir. Los resultados no habrían sido trascendentes si sus inversiones se hubieran destinado exclusivamente a la compra de armamento. La realidad nos está demostrando que Irán ha realizado una profunda revolución científica y tecnológica que no quedará sólo en la producción de medios de defensa.

Mientras, el imperio gringo ha esparcido, por los monopolios de la comunicación, el discurso de que los iraníes son fanáticos religiosos, incapaces de la reflexión y que, al igual que con la conquista de México por los españoles, es necesario civilizarlos, culturalizarlos y enseñarles la existencia de la democracia; los hechos demuestran que estamos frente a una civilización con orígenes muy profundos, defensores de su identidad e independencia. La guerra da cuenta de la capacidad para producir armas innovadoras, diseñar un plan de defensa y usar ambos elementos de forma táctica en cada enfrentamiento y de forma estratégica, sin ingenuidades frente a propuestas falsas de “negociación” para terminar la guerra, como esos 15 puntos recientemente propuestos por Donald Trump. Me dijo un campesino: ¿En qué cabeza cabe que Irán quiera negociar si el ejército de EEUU sólo le está haciendo cosquillas?

Lo primero que no debe olvidarse es que desde hace medio siglo el ejército gringo ha acudido al Medio Oriente a agredir en su casa a Irán. No a la inversa. Por eso, estableció innumerables bases militares. No conforme con ello, ha armado hasta a los dientes a Iraq y luego a Israel quienes han jugado el papel de fracasados satélites de conquista. La historia se estaría escribiendo diferente si Irán bombardeara a New York, Los Ángeles, Dallas, Sacramento, Chicago, Washington, Nevada, Miami, etc. Desde esa perspectiva, Irán sólo se defiende. Aun así, ha tomado la iniciativa de responder cada ataque, al tiempo que expulsa del Medio Oriente al ejército de Estados Unidos, asentado en esas tierras desde hace ya muchos años.

El presidente de USA ha dicho que prepara una incursión terrestre. Los analistas aprecian que esa pretensión obedece a que no cuenta con los suficientes misiles para competir. Derrocar al régimen iraní sólo lo podría hacer en un enfrentamiento frontal de los ejércitos. Los iraníes han dicho que desde hace años los están esperando. O sea, así como Irán fue capaz de producir sus propios misiles para defenderse de una pronosticada agresión de Estados Unidos, es lógico que también ha pensado en un enfrentamiento menos tecnológico, con armas convencionales y de asalto. A no dudarlo, los gringos entrarían a un terreno del que no saben mucho sobre su enemigo y los costos serían muy elevados en armamento como en vidas humanas.

Al ritmo que se lleva, según analistas, completar 6 meses de guerra Estados Unidos gastará en armamento aéreo y naval unos 200 mil millones de dólares. Actualmente el costo de la guerra es de un mil millones de dólares por día. Tan solo el uso de cada misil interceptor del tipo Thaad tiene un costo de 12 millones de dólares, gastos que ya representan graves pérdidas que seguramente no serán recuperables y que se cargarán a una endeble economía norteamericana.

El pronóstico es una retirada voluntaria, pero vergonzosa, del ejército de Estados Unidos, la pérdida de las bases que tenía, la derrota completa de Israel aunque con una narrativa de un falso triunfo, que a nadie convencerá, de parte del gobierno de los Estados Unidos. Con costos políticos internos que ya se avecinan.

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