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■ Hábitos como el constante uso de audífonos a volúmenes altos las deterioran de forma irreversible

La pérdida auditiva es un problema cada vez más generalizado: Bañales

■ CREE atiende una población cercana a 60 pacientes, entre ellos niños con problemas de lenguaje, autismo o pérdida auditiva

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Por: ALEJANDRA CABRAL •

Lizeth Alejandra Bañales, originaria de Durango, forma parte de un reducido grupo de apenas ocho terapeutas en comunicación humana en el estado de Zacatecas. Desde el Centro de Rehabilitación y Educación Especial (CREE), atiende una población cercana a 60 pacientes, entre ellos niños con problemas de lenguaje, autismo o pérdida auditiva -algunos con implante coclear- y alrededor de 12 adultos que quedaron con secuelas tras un derrame cerebral, una embolia o un traumatismo craneoencefálico y hoy luchan por recuperar la capacidad de expresarse. 

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En el marco del Día Mundial de la Audición, la especialista advierte que la pérdida auditiva es un problema cada vez más generalizado, pues las células ciliadas del oído interno (encargadas de captar el sonido) no se regeneran y hábitos como el constante uso de audífonos a volúmenes altos las deterioran de forma irreversible.

La pérdida auditiva también puede ser hereditaria, asociada a prematurez o a complicaciones neonatales. El tiempo prolongado en incubadora y el uso de fármacos ototóxicos (medicamentos que, en dosis elevadas, dañan las estructuras del oído interno) también pueden desencadenarla.

El primer filtro para detectar una posible pérdida auditiva es el tamiz auditivo neonatal, que se realiza entre los primeros días de vida y hasta los tres meses. Si el recién nacido no lo pasa, se repite la prueba y, de persistir la sospecha, se realizan potenciales auditivos. En niños de más edad y adultos se recurre a la audiometría.

Con solo cuatro médicos audiólogos en todo el estado, el acceso a información detallada sobre las alternativas terapéuticas puede ser insuficiente en la atención de primer nivel.

Ante una pérdida auditiva profunda, el implante coclear puede ser una alternativa transformadora, especialmente antes de los cinco años, pues es la etapa en la que la plasticidad neuronal facilita la adquisición del lenguaje.

En el área específica de audición, Lizeth actualmente atiende alrededor de cinco niños con implante coclear y otros que se encuentran en proceso de protocolo para acceder a uno. En meses recientes, cuatro pequeños del CREE fueron canalizados en una campaña de implantes; una de sus pacientes, de nueve años, recibió implante bilateral. 

No obstante, la especialista señala que el implante coclear no es un remedio tan inmediato como se suele creer, sino un proceso que empieza con estudios como la valoración del nervio auditivo, tomografías o resonancias, además de terapia previa y seguimientos para entrenar a las niñas y niños en la interpretación de sonidos.

Escuchar las primeras palabras de los pequeños, que suelen ser “mamá” o “papá”, es uno de los resultados más significativos del proceso. Sin embargo, ese logro suele estar precedido por una reacción de temor o desconcierto ante el primer contacto con un entorno que ha dejado de ser silencioso.

La especialista explica que la atención a personas con problemas auditivos en Zacatecas también se da a través de maestros de educación especial y psicopedagogos, sin embargo, la rehabilitación clínica en comunicación humana requiere una formación específica que en México solo se imparte en cuatro sedes: la Facultad de Psicología y Terapia de la Comunicación Humana en Durango, el Instituto Nacional de Rehabilitación en la Ciudad de México, la Universidad Autónoma del Estado de Morelos y una institución en Chihuahua.

Al CREE llegan pacientes no solo de Zacatecas capital, Guadalupe y Fresnillo, sino de municipios como Valparaíso, Miguel Auza, Saín Alto y comunidades aún más alejadas. Incluso se reciben niños de municipios de San Luis Potosí que encuentran más accesible trasladarse a la capital zacatecana. 

No existe en el estado una sola asociación de personas sordas que facilite el acompañamiento entre familias, como sí ocurre con el caso del espectro autista, otra de las condiciones frecuentemente diagnosticadas en el CREE.

La terapeuta explica que la carencia de asociaciones es llamativa en Zacatecas, en comparación con Durango y otros estados. Aunque organizaciones como Trabajando la Esperanza por el Autismo en Zacatecas enfrentan limitaciones, se vuelven cruciales para madres y padres que atraviesan diagnósticos que modifican por completo sus dinámicas familiares.

Pese a las limitaciones y a los casos en los que algunas familias no proporcionan un acompañamiento constante, la terapeuta encuentra satisfacción en cada palabra que ayuda a pronunciar.

Es el caso de una niña de cuatro años, con una enfermedad rara que durante años fue alimentada por sonda, tras un reflujo severo en sus primeros días de vida. El trabajo para tolerar texturas, manipular alimentos, y fortalecer musculatura orofacial, continuó con la terapia de lenguaje y electroterapia. Después de un año de trabajo interdisciplinario, la pequeña empezó a comer por vía oral, aumentó de peso y le retiraron la sonda. Para su madre, el momento decisivo no fue solo verla alimentarse sin asistencia, sino escucharla expresar por primera vez que tenía hambre. “Nunca había dicho que tenía hambre”, recuerda Lizeth. Para una terapeuta de lenguaje, una expresión así es el inicio de una vida distinta.

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