El Quinto Festival de la Tribuna Comunista se realizó el pasado sábado en la Casa Municipal de Cultura de la capital zacatecana, con un homenaje a Flavio Campos Miramontes y la entrega de reconocimientos a luchadoras y luchadores sociales, en una jornada en la que convivieron los llamados a enfrentar tanto a las expresiones de la ultraderecha como al reformismo de la socialdemocracia.
Durante el evento fueron reconocidos por su trayectoria en la defensa de los derechos sociales y las luchas populares en Zacatecas: María Elena Ortega Cortés, José Santos Cervantes, Ofelia González, Víctor Manuel Fernández Andrade, Sandra Cecilia Ambriz Becerra, Raymundo Cárdenas Hernández, Laura Elena Rodríguez Cervantes, José Luis Medina Lizalde y Rosy Villarreal Figueroa.
Asimismo, se recordó al joven activista José Francisco Zapata Alvarado, cuya memoria da nombre, junto con la de Amador Hernández, al núcleo juvenil de actividades de formación política y cultural dentro de la Tribuna Comunista.
El alcalde comunista de Fresnillo, J. Encarnación «Chón» Castro García, fue tema de la ponencia desarrollada por José Hipólito Hernández Solís. En ella, se recordó la coalición del entonces Partido Comunista Mexicano y el Partido Revolucionario Institucional en 1958, fórmula con la que el líder sindical logró llegar a la presidencia municipal. Sin embargo, el político fue blanco de una campaña anticomunista que llamó a “destituir al impío comunista” y propagó entre la población que, si llegaba al gobierno, “se llevaría al Santo Niño de Plateros a Rusia”. Chón Castro tomó posesión en medio de fuertes medidas de seguridad, pero la movilización de sus adversarios, los disturbios y el asalto a la Presidencia Municipal terminaron con su destitución. Posteriormente rechazó una diputación que le ofrecieron como “regalo de consolación” y también declinó un empleo mejor remunerado, con vivienda y automóvil, al considerar que aceptar esas condiciones comprometería su independencia política y su militancia sindical y comunista.
La semblanza de Flavio Campos recordó sus años de militancia clandestina en el Partido Comunista Mexicano, su paso por el Partido Socialista Unificado de México (PSUM), el Partido Mexicano Socialista (PMS) y el PRD, así como su trabajo con campesinos, mineros, estudiantes y trabajadores. Se recordó la toma de Plaza de Armas en 1979 para exigir infraestructura para la entonces Escuela de Ciencias Químicas de la UAZ. Su hijo resumió así su relación con las organizaciones políticas: “Los partidos, con sus traiciones, sus ambiciones y sus burocracias, muchas veces le quedaron pequeños”.
Añadió que Campos Miramontes «nunca se sintió cómodo con el reformismo», pues consideraba que «la socialdemocracia, por más bonitos discursos que tenga, sigue siendo gestora del capitalismo con rostro humano». Subrayó que su respaldo a la construcción de Morena devino de una necesidad táctica para contribuir a derrotar al régimen neoliberal, «pero siempre con distancia crítica; porque sabía que derrotar al PRI no era lo mismo que construir socialismo».
En contraste, Raymundo Cárdenas, al tomar la palabra durante la entrega de su reconocimiento, llamó a construir una fuerza política amplia para disputar el poder en Zacatecas. «Hoy es tiempo de arriar las banderas pequeñas para ir a la bandera grande», expresó al advertir que la izquierda no puede esperar al próximo proceso electoral para reorganizarse frente a los problemas de inseguridad, el deterioro del campo, la crisis de la Universidad Autónoma de Zacatecas y la concentración del poder político en el estado.
Al cierre de las ponencias, Luz Aguilar Torres presentó el libro “Guerrilleras. Mujeres en la lucha armada en los movimientos socialistas en México”, construido a partir de testimonios de mujeres que participaron en organizaciones político-militares durante la llamada Guerra Sucia. Recordó que muchas dejaron a sus familias, estudios e hijos para incorporarse a una lucha en la que sabían que podían ser encarceladas, desaparecidas o asesinadas.
“En estas luchas cometimos muchos errores, hemos reflexionado sobre ellos, pero así se construyen las victorias: con acciones, con errores y aciertos. En ello apostamos lo más preciado: nuestra juventud, nuestra comodidad, la escuela, la familia y los hijos”, dijo Aguilar Torres. “No nos arrepentimos de lo que hicimos, de rebelarnos y arriesgar la vida y tomar las armas contra los poderosos”, concluyó.



