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Papás se involucran más en trabajo de cuidados

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Por: Gabriela Rodríguez •

En ocasión del Día del Padre, quiero referirme a las labores domésticas y de cuidados, conocer sobre las tareas que sí asumen muchos papás, los cambios que están ocurriendo al respecto, aunque sigan desplazándose mayormente en las mamás. Recientemente, se comienza a medir el tiempo dedicado a los cuidados por parte de los papás mexicanos; las tendencias apuntan a un mayor involucramiento de los de cohortes más jóvenes. Está documentado que la mayoría de los mexicanos se hacen padres entre los 25 y los 34 años, y en este rango de edad están quienes dedican más tiempo al cuidado de menores de 15.

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Con base en los resultados de la Encuesta Nacional para el Sistema de Cuidados (Enasic, 2022), en este espacio refiero un trabajo de Olinca Páez y Laura Santoyo del Instituto Nacional de Estadística y Geografía donde analizan tales situaciones (Paternidad Corresponsable y trabajo de cuidados en México, Coyuntura Demográfica, Núm. 25, El Colegio de México, 2025, http://coyunturademografica.somede.org). Retomo además algunas estimaciones realizadas por Evelyn Fuentes de la Secretaría Técnica del Consejo Nacional de Población (Conapo), basadas en la Encuesta Nacional Sobre Uso del Tiempo (ENUT).

La participación de los hombres de 15 a 60 años en actividades durante el embarazo y cuidado del recién nacido resulta relevante: 91.7 por ciento acompañó a su pareja a las consultas prenatales y 91.6 por ciento estuvo presente durante el nacimiento de su último hijo o hija; en cuanto al cuidado diario, 86.7 por ciento dio de comer a su hija o hijo y 75.9 por ciento lo baña, viste y le cambia los pañales.

La proporción de hombres de 15 años y más que habitaba en la misma vivienda con al menos una hija o hijo fue de 26.2 por ciento; 2.3 por ciento vivía sólo con el padre, 34.7 por ciento de la población declaró que su padre habitaba en otra vivienda, 33.5 por ciento, que su padre había fallecido y 1.5 por ciento no sabía sobre él. Asimismo, entre los papás de 15 a 60 años con hijas e hijos menores de 18 años que residen fuera del hogar, 73.6 por ciento declaró haberles proporcionado apoyo económico.

La participación de padres es mayor si residen con sus hijas o hijos y menor cuando se separan de la pareja; 70 por ciento de padres que no residen en el mismo hogar con sus hijos conviven con sus hijos dos días a la semana o menos. Las familias más conservadoras consideran que los hombres ya cumplen con los trabajos de cuidado por el hecho de proveer económicamente; son papás que participan esporádicamente en actividades recreativas, en fines de semana o en vacaciones.

Casi todos los padres que viven con sus hijos les dicen que los quieren; 95.2 los abrazan, 68.3 demuestran afecto y platican con ellos sobre sus amistades o compañeros de la escuela, 84.1 por ciento participa en actividades de esparcimiento. Los padres que no residen con sus hijos e hijas les dicen que los quieren; 88.9 los abrazan, 83.1 por ciento conversan y 55.5 por ciento participan en actividades de esparcimiento. El 82 por ciento de padres cuidan a sus hijos e hijas por iniciativa propia, el 10 por ciento lo hace por decisión familiar y el 6 por ciento, por obligación. Menos de la mitad se encargan de llevar y recoger a menores de 6 años a la escuela, 39 por ciento les apoya en tareas escolares y 27 por ciento los lleva al médico.

Mientras en 2009. 63.9 por ciento de los papás de 25 a 34 años que corresidían con hijos o hijas (de 0 a 14 años) participaban en su cuidado directo 9 horas en promedio a la semana (darles de comer, bañarlos, vestirlos, preparar remedios caseros, trasladarlos a alguna clase, actividad o taller, apoyo a tareas, asistir a juntas, festivales o actividades escolares, acompañar a servicios de salud, jugar, leerles un libro, escuchar y orientarlos); 10 años más tarde, en 2019, la participación directa del mismo grupo de papás en actividades de cuidado de menores se incrementó a 80.2 por ciento, y para 2024, cinco años después, la participación del mismo grupo de papás se incrementó a 85.8 por ciento, con un promedio de 9.3 horas semanales (el tiempo dedicado no se amplía tanto). Sin embargo, el cuidado de niñas y niños menores de 6 años sigue desplazándose en las madres; la mamá es su cuidadora principal en 87 por ciento de los casos, le siguen las abuelas con 8 por ciento y los padres sólo en 3 por ciento. El 51 por ciento de los padres reportaron que en su lugar de trabajo no les permiten ausentarse para cuidar a sus hijos o hijas, o a familiares enfermos (Encuesta Nacional Sobre Uso del Tiempo, ENUT, 2009, 2019 y 2024).

En este mes de la diversidad sexual, importa señalar que los papás de parejas de personas homosexuales no se miden en México; estimaciones indirectas alcanzan a identificar cerca de 2 por ciento (Censo 2020); en países que cuentan con estadísticas, señalan proporciones mayores, y se registran más parejas de madres lesbianas que de padres del mismo sexo.

Hay barreras estructurales que impiden el mayor involucramiento de los padres. Las condiciones de trabajo limitan más las posibilidades a los papás para involucrarse en las tareas de crianza y cuidados (también a las mamás). Largas jornadas laborales y la necesidad de migrar a otras ciudades distancian en muchas ocasiones a los papás para dedicarles mayor tiempo.

La paternidad activa, consciente y responsable es un derecho de niñas y niños a ser cuidados por ambos padres, y es un imperativo ético. Está documentado que las actividades de crianza y cuidado de hijos e hijas generan beneficios para todo el sistema familiar, para la salud de las y los menores, promueven mayor igualdad de género en hogares y abonan al bienestar emocional de los hombres.

El derecho a cuidar y a ser cuidado es también un derecho de las y los trabajadores. El modelo económico imperante ha sido una barrera para recortar las jornadas laborales y hacerlas más flexibles; habría que transitar hacia una nueva organización y economía del cuidado, e impulsar políticas que amplíen la infraestructura de servicios de cuidados. Las cuales se valoran como un eje habilitador de la competitividad y del desarrollo económico, cuando logran la articulación entre el Estado, el mercado, las familias y la comunidad.

* Secretaria técnica del Conapo

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