Los reportes de sismicidad que emite el Servicio Sismológico Nacional (SSN) para el norte de Zacatecas se han reducido a casi uno por semana, denunció ayer, en conferencia de prensa, Víctor Manuel Navarro Hernández, vocero técnico del comité de vecinos afectados por las detonaciones de la mina Cozamin, de Capstone Copper, quienes señalaron que los problemas comenzaron hace seis años, pese a que la mina opera desde 1906.
El ingeniero en minas señaló que, pese a esa reducción en los reportes, las detonaciones continúan de manera cotidiana. Además, explicó que la empresa ahora agrupa varias cargas explosivas para que detonen en el mismo milisegundo —hasta siete detonaciones simultáneas en una sola ocasión, según mediciones del comité—. Esto multiplica el desplazamiento del terreno, pero el sismógrafo lo registra como un solo evento en lugar de varios, señaló.
Navarro Hernández explicó que el SSN analizó más de 3 mil eventos sísmicos y determinó que el 99 por ciento se originó dentro de la periferia de las concesiones mineras de Capstone; sin embargo, dijo que el organismo concluyó que esas vibraciones eran inocuas al aplicar una norma estadounidense diseñada para minas de carbón a cielo abierto, criterio que consideró inadecuado porque Cozamin es una mina subterránea de minerales metálicos.
El especialista y vecino de la zona afirmó que el principal problema proviene de las voladuras de producción, en las que —aseguró— se emplean perforaciones de mayor diámetro y cargas explosivas superiores a las utilizadas para el desarrollo de túneles, además de que, según dijo, se realizan a distintas horas del día y de la madrugada, pese a que la empresa ha informado horarios específicos para detonaciones. También señaló que, mediante detonadores electrónicos, es posible hacer explotar simultáneamente varias cargas, lo que incrementaría la magnitud y duración de las vibraciones.
Afirmó que las afectaciones alcanzan ya más de 100 viviendas distribuidas en alrededor de siete colonias, entre ellas Díaz Ordaz, Mexicapan, Las Margaritas, Francisco E. García, Pedro Ruiz González y La Filarmónica. Añadió que la colonia Díaz Ordaz, segunda sección, es, a su juicio, la zona donde actualmente se perciben las vibraciones con mayor intensidad.
María Consuelo Nava Alemán relató que, después de que la mina instaló su propio sismógrafo para, según la empresa, descartar que las detonaciones causaran los movimientos, un comandante le confirmó de manera informal que las vibraciones eran producto de la actividad minera y no de sismos naturales. “Uno da un permiso para una cierta cantidad de pólvora, pero cuando [la empresa] a lo mejor no alcanzan a sacar la producción, ellos dinamitan hasta fuera de horario para tener una producción y a lo mejor ponen de más”, narró Nava, al citar al comandante ya fallecido.
Rafael Juárez, representante vecinal, señaló que en una mesa de trabajo con la Secretaría de la Defensa Nacional se les informó que no hay límite específico sobre la cantidad de explosivos que puede utilizar la empresa. Víctor Manuel Navarro dijo que no existe en México normatividad específica que regule el uso de explosivos en operaciones mineras; solo hay reglas para su almacenamiento, transporte y manejo.
Los representantes del comité acusaron desatención por parte de las autoridades estatales, al señalar que durante seis años no han recibido solución a sus denuncias. Sobre la posibilidad de emprender acciones legales, indicaron que es una opción, aunque manifestaron desconfianza hacia los jueces electos «por acordeón».
Al subrayar que los vecinos no solicitan el cierre de las operaciones mineras, Navarro propuso dos técnicas de explotación que, dijo, son compatibles con la planta de relleno con jal cementado que Cozamin ya tiene instalada, y permitirían reducir las cargas explosivas actuales —superiores a 100 kilos— a magnitudes cercanas a los 20 kilos. Navarro describió que los vecinos están padeciendo las consecuencias de una inversión que la empresa hizo en maquinaria de perforación de mayor capacidad, y que adoptar los métodos de cráter vertical en retroceso y tumbe sobre carga podría evitar daños al patrimonio de los vecinos y la zozobra constante a la que están sometidos.



