El titular de la Secretaría de la Función Pública (SFP), Ernesto González Romo, informó sobre la demolición de la llamada “glorieta de la muerte” ubicada en Vetagrande, al considerar que representaba un riesgo para las ciudadanas y ciudadanos que diariamente transitan por la zona.
A través de un video en sus redes sociales, González Romo recordó que en el sexenio de Miguel Alonso se construyeron 56 glorietas a lo largo y ancho del estado, con un costo superior a los 100 millones de pesos. Según expuso, cada una de estas obras fue facturada entre 1.5 y 1.8 millones de pesos, dependiendo del municipio en el que se ejecutara, sin que dichas cantidades correspondieran con su valor real de construcción.
“Obviamente no costaban eso y fueron conocidas como las glorietas de la muerte porque se colocaba literal un chipote a media carretera y se llenaba de topes”, señaló el funcionario. Añadió que, además de ser un gasto injustificado, estas glorietas se convirtieron en un peligro latente debido a las deficientes condiciones con que fueron diseñadas y construidas.
Respecto a la glorieta de Vetagrande, González Romo explicó que la demolición fue determinada tras una serie de consultas técnicas que revelaron que la obra carecía de las medidas de seguridad indispensables. “Me hago responsable política y públicamente de la demolición de la glorieta de la muerte, y lo hicimos además pensando en la ciudadanía”, enfatizó.
De acuerdo con su testimonio, el principal riesgo radicaba en la ubicación y el diseño de la glorieta, pues los conductores que salían de una zona de curvas se encontraban repentinamente con un obstáculo a media carretera. “No contaba con las inclinaciones necesarias para poder circular por ahí, sin señalética, sin avisos y con muchos topes para que la gente pudiera disminuir la velocidad. Todo eso representaba un peligro para las ciudadanas y los ciudadanos”, puntualizó.
El titular de la SFP detalló que, si bien ya se realizó la demolición, aún falta completar los trabajos con la colocación de la pintura respectiva para garantizar la seguridad en la vía. Reconoció el trabajo coordinado con la Secretaría de Obras Públicas, que atendió las instrucciones giradas por la Función Pública con el objetivo superior de salvaguardar la vida de las y los zacatecanos.
“Queremos que quede el trabajo bien hecho. Agradecemos, por supuesto, a la Secretaría de Obras Públicas que siguiendo las instrucciones de esta Secretaría de la Función Pública demolió este obstáculo, este chipote, este peligro para las ciudadanas y los ciudadanos. Lo hacemos de forma profesional”, expresó.
González Romo adelantó que la dependencia a su cargo continuará evaluando las condiciones de cada glorieta en los diferentes municipios, con la finalidad de determinar cuáles representan un peligro real y deben ser demolidas, y cuáles pueden mantenerse debido a que cumplen una función vial o social.
Explicó que no todas las glorietas construidas en aquel periodo ameritan su demolición. “Hay algunos municipios donde no es necesario hacer la demolición. En el caso de Guadalupe, por ejemplo, la glorieta queda en una zona donde es funcional. No hay por qué lastimar. En Villanueva, es una glorieta que incluso tiene identidad con el municipio”, expuso.
Sin embargo, insistió en que en otros municipios la situación es distinta, pues existen glorietas que constituyen un verdadero riesgo para la circulación. “Hay otros municipios donde francamente son un peligro y hay que demolerlas. Las carreteras son para circular con seguridad, para que nuestras familias se desplacen con seguridad. No son para que un funcionario corrupto se robe el dinero”, declaró.
En este sentido, hizo un llamado a la conciencia sobre el uso responsable de los recursos públicos, subrayando que las obras deben responder a las necesidades de la ciudadanía y no a caprichos políticos o intereses personales. “No son para justificar un gasto, no son para caprichos. Son vías de comunicación y tenemos que garantizar que cumplan con todas las medidas de seguridad necesarias”, expresó.
Finalmente, reiteró su responsabilidad sobre las decisiones tomadas y aseguró que el objetivo de la Función Pública es fomentar la honestidad en el ejercicio gubernamental, a la par de garantizar la integridad física de la población. “Me hago completamente responsable de la demolición de esta glorieta de la muerte y con mucho orgullo puedo decirles que estamos procurando procesos de honestidad que además salven vidas”, concluyó.



