A sus 27 años, Daniel Herrera Pasillas (mejor conocido en los foros como Tulito y en los escenarios del transformismo como Orquídea Villagrana) ha vivido más de una vida. O al menos eso es lo que afirma entre risas: “dicen que un actor tiene mil vidas, y yo me la creo”. Estudiante de biología en el papel, pero artista escénico de tiempo completo en la práctica, Daniel ha transitado con naturalidad del teatro comunitario al cine independiente, del drag al burlesque, multiplicando facetas sin pedir permiso.
Su historia comenzó en Valparaíso, Zacatecas, cuando tenía apenas 15 años. Un volante en la secundaria que anunciaba un taller en la Casa de la Cultura cambió la dirección de su vida. “Fue algo muy casual. Pasaron al salón a invitarnos y me apunté. Me enamoró la dinámica, la libertad de hacer personajes sin límites. Yo era tímido, lleno de inseguridades, y el teatro me dio un escudo: todo lo hacía un personaje”, recordó.
Ese primer acercamiento, que empezó como un pasatiempo, pronto se convirtió en pasión. Entre talleres en la Casa de la Cultura, cursos en el Centro Estatal de las Artes y aprendizajes en la compañía La Casota de Zapata, Tulito se fue formando de manera empírica, más práctica que teórica. “Yo no estudié formalmente actuación, pero encontré en los talleres el camino. A fin de cuentas, llegué aquí por amor al arte”.
Su primer trabajo profesional en el escenario no fue especialmente relevante dijo, pero lo recuerda con cariño porque fue la primera vez que recibió un pago por actuar. Se trató de “El Secreto de Gorco”, una obra infantil en la que participó cuando tenía alrededor de 18 años. Más adelante, ya dentro del circuito de festivales, trabajó en la puesta “Dolores y la Administración”, dentro del teatro de calle. Desde entonces ha contribuido activamente en diversos encuentros artísticos, incluyendo la Muestra Estatal de Teatro, el Festival Cultural, el Festival de la Diversidad y el Festival de Teatro de Calle. “Casi siempre me tocan personajes cómicos, distraídos, pero también he hecho papeles que van contra mis principios, antagonistas, escenas fuertes. Eso me reta como actor” agregó.
En el cine independiente zacatecano ha encontrado otro terreno fértil. Ha participado en varios cortometrajes y largometrajes, y protagonizó “Breve Historia de un Breve Drag”, cinta escrita y dirigida por Guillermo Zapata. “La película tiene un pedacito de mí.
Está basada en mis experiencias con el drag y en mi búsqueda de identidad. Al principio pensé que el guion no iba en serio, y al final me encontré contando mi vida en pantalla”. Esa experiencia lo marcó porque, a diferencia de otros papeles, ahí perdió el escudo del personaje: “era yo mismo, y eso daba miedo”. Incluso con tal obra se logró la selección en el festival de Cine en Fresnillo y en el Festival de Diversidad en la Ciudad de México.
En el mundo del transformismo, Daniel se transforma en Orquídea Villagrana, un personaje de glamour y lentejuelas. Bajo ese nombre, fue coronada Miss Gay Zacatecas 2024. “El drag me permitió explorar otras formas de expresión, diversificarme. Yo tengo la mala maña de que me meto a una cosa y enseguida quiero probar otra. El drag fue un descubrimiento personal y artístico”.
La coronación, dice, fue un reconocimiento no sólo a la estética del espectáculo, sino también a la visibilidad del arte LGBTQ+ en Zacatecas.
Además, combina la actuación con labores técnicas de iluminación y producción, convencido de que en el teatro no hay roles menores. “Todo es parte de la experiencia, y todo lo publico en mis redes. A veces estoy tranquilo, y al mes siguiente ya tengo un montón de cosas. Así es esto”.
El rango de papeles que ha interpretado es amplio: de la comedia ligera a escenas de canibalismo en un largometraje de terror dirigido por Edin Alain Martínez Aguirre. “Era de madrugada, yo estaba cubierto de sangre, el director me pedía morder más fuerte… y yo pensaba: ¿qué estoy haciendo? Pero al mismo tiempo estaba emocionado. Esa es la magia de actuar: vivir experiencias que en la vida real jamás harías”.
Pero si algo le queda claro es que, sin público, nada existe. “Nosotros vivimos por el público, no sólo económicamente, también emocionalmente. Si el público reacciona, uno tiene herramientas para mejorar la obra. El teatro es interacción, y esa energía es insustituible”.
Sobre la vida cultural en Zacatecas, Daniel es claro: sí hay movimiento, pero falta difusión. “Si uno busca, encuentra. Hay compañías independientes, espacios alternativos como La Casota de Zapata, Histriónica etc. El problema es que muchas veces cierran por falta de público. No basta con los festivales; hace falta interés cotidiano, que la gente pierda el miedo a entrar a un teatro”.
Comparte que muchas veces invita a amigos que jamás han pisado una sala. “Eso me duele: que el teatro sea visto como algo lejano. No debería serlo. Ojalá logremos volver a cultivarlo, encontrar el gancho que haga que la gente venga. Porque sin público, nosotros no somos nada”.
Además, combina la actuación con labores técnicas de iluminación y producción, convencido de que en el teatro no hay roles menores. “Todo es parte de la experiencia, y todo lo publico en mis redes. A veces estoy tranquilo, y al mes siguiente ya tengo un montón de cosas. Así es esto”.
A los jóvenes que buscan entrar en el mundo escénico, Daniel les aconseja persistencia. “No compararse. Cada quien tiene su proceso. Yo no estudié formalmente, pero busqué talleres. Si se puede estudiar la carrera, qué mejor, pero lo importante es no desanimarse. Ponerse metas pequeñas: estar en una obra, protagonizar, manejar luces. Ir paso a paso”.
Esa mentalidad la resume con una frase: “para saber ganar hay que saber perder”. Y agrega: “muchas veces las cosas no salen como uno quiere, pero eso también te profesionaliza. Lo importante es intentarlo. Pierde más el que no lo intenta que el que falla”.
Entre sus próximos proyectos, compartió que prepara un espectáculo de burlesque en la pulquería Coneja a la Luna, un espacio alternativo que busca dar cabida a propuestas diversas. Explicó que este género es una sátira de lo erótico y lo sexual. El show está programado para mediados de septiembre.
Biología, teatro, cine, drag, burlesque: Tulito encarna lo múltiple. Se mueve con la misma naturalidad entre un festival cultural y una pulquería alternativa. Y lo hace con la certeza de que, como él mismo dice, “un actor tiene mil vidas”.



