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¿Movimiento o sindicato?

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Por: FILIBERTO FRAUSTO OROZCO •

Un sindicato es una herramienta muy valiosa para la defensa de los derechos laborales de las y los trabajadores. Tan importante es que significa lo mismo para el trabajador que el escudo para el gladiador; si no se cuenta con él, se está en la indefensión y la vulnerabilidad. 

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Sin embargo, muchos sindicatos a través de la historia y en distintas geografías han sido copados por la parte patronal o por los gobiernos en turno para que cumplan con una función contraria a la que fueron ideados, a saber, para controlar a las y los propios trabajadores. 

En otras ocasiones, esos sindicatos desvirtuados y degradados llevan un estilo anquilosado, sumamente pasivo y antidemocrático, con representantes enquistados por lustros o por décadas que no gestionan y no organizan a las bases para luchar en favor de sus justas causas. Mientras que los agremiados, por abulia, indiferencia o por haber normalizado esa situación, no reclaman ni se movilizan para cambiar la dinámica de su sindicato. 

En cualquiera de estos casos, un sindicato así no le es funcional a sus miembros; en cambio, sí le es útil a la clase patronal, al gobierno y/o a quienes ostentan la representación legal; estos últimos obtienen del cargo grandes sumas de dinero de las cuotas que aportan los cautivos afiliados. 

Desafortunadamente, por el poderío y capacidad de cooptación de los dueños del capital y sus acólitos, pero también por la colonización mental y ambición de poder y de dinero de muchos de los que llegan a los espacios de representación de las y los trabajadores, la gran mayoría de los sindicatos existentes en nuestro país y en el mundo son de este corte. 

Entonces, ¿qué tipo de sindicato conviene a la clase trabajadora? Conviene que sea una organización dinámica y dialéctica en la que todas y todos los integrantes tengan la oportunidad de participar en las decisiones que les atañen, así como los espacios para crecer en lo laboral y profesional, pero también en lo político-sindical, de tal manera que se genere la convicción de luchar para conquistar las legítimas demandas que emanen de los consensos.  

Debe ser una comunidad de clase que cuente con los mecanismos para repensarse, autocriticarse, autoevaluarse, corregir lo necesario y mejorar continuamente en aras de evolucionar y reinventarse de acuerdo a los requerimientos del momento histórico que se vive. 

Para ello se requiere la formación de equipos abiertos que constantemente estén estudiando tanto la realidad de los agremiados como lo que diversos autores y filósofos han escrito sobre las relaciones de producción, sobre el modelo económico-político que impera en el mundo y sobre alternativas para suplir o contrarrestar ese modelo que genera desigualdad económica, social y cultural.

En concreto, se requiere un movimiento sindicalista —tiene que ser movimiento, pues de acuerdo a las leyes de la naturaleza, lo que no se mueve, se atrofia, se pudre y se muere— en el que sus integrantes se protejan y se respeten mutuamente, se asuman como sujetos históricos, se conduzcan con base en principios éticos y democráticos, posean una clara conciencia de clase y procuren la cohesión que les dé la fuerza que se requiere para sacudirse las cadenas que les oprimen. 

Desde luego, quienes tienen la encomienda de conducir estos esfuerzos están obligados a actuar con transparencia y honestidad, además de haber logrado significativamente una descolonización mental que les permita tener claridad de las implicaciones de su tarea.

A eso aspiramos quienes actualmente tenemos la responsabilidad y el honor de representar a las y los agremiados de la Sección XXXIV. ¿Qué te parece? ¿Estás dispuesto(a) a involucrarte y continuar haciendo los esfuerzos necesarios para seguir puliendo este proyecto sindical y convertirlo en un prototipo vanguardista? Solo con la participación masiva se puede llegar a este estadio sindical. 

Considero que vale la pena, pues acometer esta empresa nos permitirá una mayor comprensión del mundo y de nuestra realidad, nos acarreará satisfacciones personales y colectivas, el mejoramiento en nuestras condiciones laborales no solo para quienes nos encontramos en activo, sino para las futuras generaciones. Así que hagamos a un lado la apatía y participemos con determinación. Avancemos con el optimismo de quienes confían en la fuerza transformadora de la unidad en torno a causas colectivas de las y los trabajadores.

En congruencia con lo hasta aquí escrito, invito a quienes han llegado hasta este punto a enriquecer este análisis. Este texto y todos los que este aprendiz de escritor… y de muchas cosas, publique, no son verdades absolutas, son textos inconclusos que esperan ser complementados, enriquecidos y criticados. Para ello pongo a su disposición mi correo electrónico, al que pueden dirigir sus comentarios con la certeza de que serán leídos con respeto. 

Correo electrónico: [email protected]

*Secretario general del Comité Ejecutivo de la Sección XXXIV SNTE-CNTE

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