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■ Advierte sobre uso para autodiagnosticación y deshonestas prácticas académicas

IA, valiosa herramienta en el ámbito médico, pero con ciertas precauciones: Edith Cárdenas

■ La especialista relató las ventajas desde la práctica médica hasta lo administrativo

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Por: Jaqueline Lares Chávez •

El uso creciente de la inteligencia artificial (IA) en el ámbito médico representa una herramienta con amplias posibilidades para mejorar procesos clínicos, administrativos y de investigación; sin embargo, su aplicación sin criterios profesionales ni pensamiento crítico conlleva riesgos importantes tanto para los pacientes como para la formación de futuros profesionales de la salud. Así lo señaló Edith Cárdenas Vargas, endocrinóloga pediatra, docente de Ciencias de la Salud de la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ) y presidenta del Consejo Mexicano de Endocrinología, al reflexionar sobre el impacto actual de estas tecnologías en la medicina.

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Desde su experiencia profesional, la especialista explicó que la inteligencia artificial puede ser analizada desde dos vertientes: sus beneficios y sus limitaciones. En el terreno positivo, destacó su utilidad en la investigación médica y en el desarrollo de tratamientos más específicos. “La inteligencia artificial sí está ayudando a optimizar ciertos algoritmos, cosas en investigación para crear nuevos medicamentos más dirigidos hacia una u otra enfermedad, y eso es muy bueno”, afirmó.

Asimismo, subrayó su aporte en el análisis de imágenes médicas, donde ya es utilizada como apoyo en estudios como tomografías, radiografías y resonancias magnéticas. Estos sistemas permiten identificar áreas sospechosas que requieren mayor atención médica. “Ya solitos están diciendo ‘aquí hay algo malo’, para que los médicos se fijen más en ese sentido”, explicó, al reconocer que la IA puede funcionar como un complemento valioso en el diagnóstico clínico.

Otro de los ámbitos donde la inteligencia artificial puede generar mejoras sustanciales es el administrativo. Cárdenas Vargas señaló que una gestión ineficiente de los recursos médicos, como el abasto de medicamentos, no siempre es responsabilidad de instancias federales, sino de fallas locales en la planeación. “Si el Hospital General Zacatecas no solicita a México la cantidad de medicamentos que necesitamos, México no los va a mandar”, puntualizó, al indicar que la IA puede contribuir a optimizar procesos de solicitud, control de caducidades y tiempos de atención al paciente.

No obstante, la especialista fue enfática al advertir sobre los peligros del uso indiscriminado de estas plataformas, especialmente cuando son empleadas por pacientes para autodiagnosticarse y automedicarse. “La inteligencia artificial todavía es muy mentirosa”, sostuvo, al señalar que, ante síntomas similares, puede sugerir desde padecimientos comunes hasta enfermedades graves como el cáncer. Esta situación, dijo, ha provocado que personas lleguen a consulta o incluso sean hospitalizadas por efectos secundarios de medicamentos mal utilizados y no por su enfermedad original.

En este sentido, reiteró que la inteligencia artificial no puede ni debe sustituir la valoración clínica directa. “La inteligencia artificial va a ser un instrumento de ayuda, no el que te va a dar el diagnóstico”, afirmó, al recordar que ningún sistema puede reemplazar la exploración física, la auscultación, la observación directa ni el juicio médico. “No te está poniendo el estetoscopio arriba, no te está escuchando los pulmones, no te está tocando el abdomen”, explicó.

La doctora también abordó el impacto de la IA en la formación académica de los estudiantes de medicina y otras áreas de la salud, donde observó una preocupante disminución del hábito de lectura y del pensamiento crítico. Señaló que muchos alumnos se limitan a usar resúmenes generados por inteligencia artificial sin analizar a fondo los contenidos. “Ya ni siquiera leen todo el artículo, se basan en resúmenes que hizo la inteligencia artificial y eso les está limitando el pensamiento crítico”, advirtió.

Relató que esta problemática se refleja incluso en el aula, cuando los estudiantes presentan trabajos o exposiciones que no comprenden. “Me ha tocado que digan: ‘¿esta diapositiva de qué era? No, esta avánzala’, porque ni siquiera conocen lo que están presentando”, comentó, al calificar la situación como grave para la formación profesional.

Además, vinculó el uso excesivo de pantallas y tecnologías digitales con afectaciones neurológicas, emocionales y cognitivas, tanto en niños como en adultos. Explicó que la inmediatez y la gratificación automática que ofrecen estas herramientas reducen la tolerancia a la frustración y afectan la capacidad de concentración. “Son alumnos que ni siquiera aguantan estar haciendo de corridita la tarea porque necesitan una pantalla”, señaló.

Como ejemplo, citó estudios donde se demuestra que jóvenes y adolescentes presentan dificultades en habilidades motoras básicas debido a la falta de actividades físicas y lúdicas tradicionales. “Ya no están jugando, todo es pantalla, y eso está teniendo consecuencias”, afirmó.

Finalmente, Edith Cárdenas Vargas hizo un llamado a la sociedad para fomentar un uso responsable de la inteligencia artificial y de las tecnologías digitales. Recomendó limitar el tiempo frente a pantallas a no más de dos horas diarias y aprender a utilizar la IA como una herramienta de apoyo, no como un sustituto del razonamiento humano. “Nunca, nunca la inteligencia artificial hasta este momento va a suplir el pensamiento crítico del cerebro humano”, concluyó.

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