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Salinas Pliego, la criatura diabólica de la usura capitalista

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Por: BENJAMÍN MOCTEZUMA LONGORIA •

Desde hace años se habla de Ricardo Benjamín Salinas Pliego por el acrecentamiento de riqueza que lo coloca entre los más ricos de México. Igualmente, por su actitud ruin, su negativa a pagar impuestos, deudas a acreedores nacionales y extranjeros. También deja mucho de qué hablar su altanería, lenguaje soez, ínfulas de grandeza, clasismo, racismo, discriminación, su promoción de narrativas falsas y su ignorancia sobre temas económicos.  Él es una simple criatura diabólica de la usura capitalista. Es un ejemplo de la delincuencia organizada de cuello blanco, corresponsable del clima de inseguridad que critica de dientes para afuera.

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No hay cifras ciertas sobre la cantidad de abogados al servicio del “Grupo Salinas”. Distintas fuentes coinciden en que utiliza un “ejército” de leguleyos, sin ética, contratados para encontrar recovecos o vacíos a las normas jurídicas y usarlas como argumento “legal” al proceso de apropiación de todo tipo de riqueza. Convertir lo público en privado, lo ilegal en legal, ya sea de sus clientes, acreedores o litigar contra el propio gobierno de México. ¿Para qué tanto abogado? Porque en muchas de sus acciones usureras y de apropiación de lo ajeno está fuera de la ley.

Hay que agregar las negociaciones turbias con los gobiernos corruptos y corruptores del PRIAN. Carlos Salinas de Gortari le concesionó IMEVISION, hoy TV-AZTECA. Ahora es un arma de extorsión, chantaje, amenaza, ataque y de desprestigio; de esparcimiento de información falsa, distorsionada o fuera de contexto. También le concesionaron un campo de golf en Huatulco que, en voz de Andrés Manuel López Obrador, no producía ningún beneficio a la hacienda pública; al contrario, se gastaba en mantenimiento. Un desvío financiero de la hacienda pública al bolsillo de Salinas Pliego.

En el 2013, en Baja California Sur empezaron a rechazar la explotación de la mina de Oro, “Los Cardones”, en poder de Ricardo Salinas. Estaba ubicada en la reserva protegida “Biósfera Sierra Laguna”. Le correspondió a AMLO, en el 2019, clausurar una explotación de la que el magnate no pudo comprobar, cuando menos, la propiedad de la superficie. ¿Entonces, por qué podía explotarla? Por los cochupos con Felipe Calderón y Peña Nieto.

La fundación Azteca se apropió y explotó, el proyecto del músico violinista Julio Saldaña quien se sabe sólo se quedó con un salario. El proyecto era atender a los niños y adolescentes pobres, acercándolos a la cultura y al arte a través de promover las orquestas en todo el país. En total se crearon 86 orquestas. El 85 por ciento del financiamiento fue gubernamental (estados, SEP, CONACULTA) que, para quedar bien con la televisora y recibir promoción y protección publicitaria, no dudaron en vaciar sus carteras. Salinas Pliego sólo aportaba el 15 por ciento.

Pero, el 100 por ciento de los créditos, beneficios económicos y el proyecto musical pasaron al Grupo Salinas. Hasta el 2018, Banco Azteca había captado donaciones gubernamentales por la cantidad de mil 689.5 millones de pesos. El dinero público se privatizó a favor de Salinas Pliego. Sediento de más dinero, junto con otros programas “altruistas”, se usó como deducible de impuestos; es decir, para no pagarle al SAT o, en su caso, le regresaran parte de lo pagado.

Recientemente, Ricardo Salinas no ocultó su odio contra “los zurdos de mierda”, frase frecuente en el derechista argentino Milei, de quienes dijo han empobrecido al país y que es el momento de sacarlos del gobierno. Luego acudió a visitar al presidente Bukele de El Salvador a informarle que pretende ser presidente de México inspirado en el salvadoreño y crear un modelo de gobierno tipo empresarial. El análisis del contenido de este párrafo nos llevaría a un artículo aparte, sólo hay que resaltar el bajo nivel “intelectual” de reflexión y la violencia verbal, de corte fascista en sus aseveraciones.

Lo que estamos viviendo es el proceso de desmantelamiento de una economía banal y mediocre que no produce riqueza alguna. De hecho, Salinas Pliego no tiene una sola empresa creadora. En sus empresas no existe el Proceso de Producción. Por un lado, puede documentarse la existencia de un consorcio que vive de pagar bajos salarios a sus trabajadores, regatear diversas prestaciones de ley y de seguridad social; ejercer la usura contra los más pobres, aplicación de intereses de los más altos, recargos, embargos por parte de empresas como Elektra y Banco Azteca. Por otro lado, se trata de un modelo económico que acostumbra acrecentar su riqueza por la vía de trasladar recursos públicos y volverlos privados. Se puede sintetizar en que es un modelo empresarial económicamente parasitario y que, en ese esfuerzo raya mucho en hacer uso de una economía basada en actividades ilícitas, cuya diferencia con el narcotráfico sólo se distingue por el giro de producto. Eso explica el amplio aparato de abogados. 

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