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■ Llegada del Día del Amor y la Amistad enciende sus expectativas

Sostiene oficio de florista a familia durante décadas

■ Convierten su trabajo en un legado

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Por: Jaqueline Lares Chávez •

A unos pasos del histórico camposanto y entre el ir y venir de quienes llegan con flores para recordar a sus difuntos o celebrar fechas especiales, se encuentra desde hace años el espacio de trabajo de una mujer cuya vida ha estado marcada por el perfume y los colores de las flores. Originaria del estado de Hidalgo y con 25 años de residencia en Zacatecas, esta florista ha convertido su oficio en un legado familiar y en su única fuente de sustento.

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Su puesto se instala regularmente frente al Panteón de Herrera durante las fechas más significativas del calendario, cuando las flores cobran un valor simbólico especial. El Día de las Madres, el Día del Amor y la Amistad y el Día de Muertos son, sin duda, las temporadas más fuertes para su negocio, aunque reconoce que actualmente las ventas han disminuido debido a la situación económica que atraviesan muchas familias.

Desde hace más de dos décadas, su vida gira alrededor de la venta de flores. No se dedica a otra actividad; este oficio sostiene su hogar y forma parte de su identidad. Entre los ramos y arreglos que ofrece se encuentran gerberas, girasoles y margaritas, aunque admite que las favoritas de la gente siguen siendo las rosas, especialmente las de tallo largo y gran tamaño, ideales para regalar.

El negocio nació gracias al impulso de su esposo, quien la animó a iniciar en este giro cuando llegaron a Zacatecas. Aunque hoy él ya no la acompaña en el trabajo. 

Con el paso de los años, su emprendimiento también se convirtió en un proyecto familiar. Sus cinco hijas la apoyan en distintos momentos, ya sea ayudando a armar arreglos, atender clientes o transportar flores en las fechas de mayor demanda. La familia completa ha aprendido a convivir entre cubetas de agua, espinas y listones, entendiendo que detrás de cada arreglo hay horas de trabajo.

Con la llegada del Día del Amor 

y la Amistad, la expectativa vuelve 

a encenderse. Para ella, esta fecha
representa más que ventas; simboliza
la oportunidad de recuperarse 

económicamente y seguir adelante
tras los momentos difíciles.

Además del punto que instala frente al panteón en fechas conmemorativas, la florista cuenta con un espacio fijo denominado Florería Rosal, el cual opera sobre la Avenida Morelos. De esta manera logra mantener ventas durante otras temporadas del año, aunque reconoce que el flujo de clientes varía considerablemente dependiendo de la fecha y la economía local.

Sus precios buscan mantenerse accesibles para todo tipo de bolsillo. Las gerberas se venden en 40 pesos, mientras que las rosas pueden encontrarse desde 25 pesos por pieza, dependiendo del tamaño y la temporada. Sin embargo, detrás de estos precios hay gastos de transporte, compra de flor y materiales que muchas veces reducen sus ganancias.

Uno de los golpes más duros que ha sufrido recientemente ocurrió apenas el pasado 11 de febrero, cuando desconocidos vandalizaron su espacio de venta. Había dejado preparados alrededor de 20 arreglos florales para comercializarlos al día siguiente frente al Panteón, pero al regresar encontró todo destruido y robado. La pérdida ascendió a aproximadamente 20 mil pesos, una cantidad significativa para un negocio familiar que vive prácticamente al día.

A pesar del golpe económico y emocional, decidió continuar trabajando. “No queda de otra más que seguir”, dice con resignación y fortaleza al mismo tiempo. Las fechas importantes no esperan, y menos cuando se acerca el 14 de febrero, una de las temporadas más importantes para quienes viven de las flores.

Su jornada laboral suele ser extensa. En temporadas altas puede permanecer trabajando desde las 10 de la mañana hasta las 10 de la noche, acomodando flores, armando ramos y atendiendo clientes que llegan a última hora buscando un detalle para sorprender a alguien especial.

Con la llegada del Día del Amor y la Amistad, la expectativa vuelve a encenderse. Para ella, esta fecha representa más que ventas; simboliza la oportunidad de recuperarse económicamente y seguir adelante tras los momentos difíciles.

Mientras acomoda cuidadosamente rosas rojas y gerberas de colores, reflexiona que las flores siguen siendo un símbolo universal de cariño, recuerdo y esperanza. Pero hoy, también representan el apoyo a cientos de familias que dependen de este oficio.

Así, entre pétalos, listones y espinas, esta florista hidalguense que encontró en Zacatecas su segundo hogar continúa apostando por un negocio que ha resistido el paso del tiempo, las crisis económicas y hasta la delincuencia. Porque, siempre habrá alguien que necesite decir “te quiero” con flores.

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