La Gualdra 707 / Libros / Poesía
Por Mauricio Carrera*
Poeta del noroeste, Seattle, Oakland, Oregon y San Francisco son algunas de sus ciudades. Graft (Injerto) es su libro más reciente. La jardinería como metáfora de la herida de la que sale vida, ramas secas o fecundas, la encuadernación para preservar la literatura del deterioro físico, el devenir del tiempo para evidenciar la distinta igualdad de los destinos humanos, son algunos de sus temas.
Glori Simmons es una poeta de la intimidad y de las batallas interiores. No grita ni proclama, sólo muestra con elegancia los raspones, las marcas que ha dejado la existencia con sus vaivenes y cuitas. Escritora del dolor personal y colectivo, su poesía deja huella de lo bello y terrible sin adjetivos ni sensiblerías. Es ensayar la vida y la muerte, la nuestra y la de los demás, en palabras exactas y justas.
A Glori Simmons le interesa lo profundo, lo que no se dice en voz alta, lo oculto que esconde la pena, el llanto, la herida. No es dramática sino introspectiva, no es el llanto lo que importa sino lo que nos mantiene vivos.
Graft injerta en sus lectores la verdadera poesía, aquella que es refugio y campo de batalla, dolor y alivio, lo inútil y lo grandioso al encontrar significado, la sencilla explicación de que el mundo muere y renace en lágrimas o sonrisas, y hay que contarlo a pesar de lo arduo o lo efímero.

Marcas
1
Cada nacimiento mella la pelvis femenina como correa,
el esqueleto:
un gozne de cuna terrible.
Si el hijo nace muerto,
o llora, la madre lo lleva consigo
como anillos de un cedro.
2
La incisión donde los doctores cortan el tumor, brota
como lengua irritada
de la mejilla del hombre,
remendada con una breve costura
una boca cerrada, una historia
que nadie cuenta.
3
El esqueleto del hombre crece duro
como un astado,
el de la mujer como un cuerno.
Su cuerpo tiempo marcado de prisionero: iámbico
el latido, el dolor de la medianía de edad
como sentencia de por vida
los vasos rotos del trago
corren a lo largo de la nariz.
4
Perdió la punta de dos dedos al medir armarios,
no cortes evidentes,
solo el aire abierto
y uñas deformes.
Aún así, sus dedos encontraron el gatillo
y apuntaron a la cicatriz.

El jardín
Seguido regreso al jardín, el árbol frutal
y permanezco detrás de él.
Una mujer ofrenda un fruto
del que los botanistas no tienen nombre aún, y que los pintores
aún no han pintado.
¿Tiene una dura y manchada piel o es radiante y suave—
qué árboles deberían injertarse para crear lo prohibido?
Estoy en busca de un silencioso lugar.
Mi cuerpo será una casa
Mi cuerpo será una casa
donde Margaret no pueda entrar.
Me acostaré a su lado
como una muñeca que no pueda mover.
Amo su cuerpo junto al mío,
no el mío junto al de ella.
Yo misma al vestirme
Yo misma al vestirme.
A veces, cuando me vierto
en la tela, me derramo.
Este es mi otro yo:
Una mujer desnuda
baila frente a una ventana.
La deseo.
*Traducción y notas.
https://issuu.com/lajornadazacatecas.com.mx/docs/la_gualdra_707



