■ Este jueves se conmemoran los 100 años del nacimiento de Albert Camus
■ Porque la vida parece absurda e incomprensible vale la pena vivirla, opina Gonzalo Lizardo
Una de las lecciones que Albert Camus legó a la historia del pensamiento es el hecho de que en la aceptación trágica de nuestra existencia está el valor supremo del hombre, según consideró el escritor y docente de la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ), Gonzalo Lizardo.
“En su opinión, la única filosofía que importa es aquella que responde a la pregunta de si vale la pena soportar la vida o sería mejor procurarnos la muerte. Su respuesta es parecida a la de otro existencialista, Kierkegaard, cuando se pregunta si existe Dios, a pesar de la absurda existencia. Precisamente porque parece absurda, precisamente porque nos resulta incomprensible, precisamente por eso vale la pena vivir”, sentencia el escritor zacatecano.
Las reflexiones en torno a la obra de Camus se enmarcan en la conmemoración de los 100 años del nacimiento de este escritor argelino, uno de los grandes pilares de la literatura universal, quien ganara el premio Nobel en 1957.
De acuerdo con Gonzalo Lizardo, Camus es el más claro ejemplo de conjunción entre compromiso político, reflexión filosófica y creación literaria; al ser un hombre rebelde, un intelectual, que transitó cómodamente por el periodismo, la narrativa y el ensayo filosófico.
Me parece, dijo, “culmina una notable tradición francesa de escritores que, desde Flaubert, consideraron que el arte en general, y la literatura en particular, tenían una función específica: revelar lo real que se oculta bajo las apariencias: la verdad enmascarada tras las sombras de nuestros sentidos incompletos y los tópicos de nuestro pensamiento. El escritor como una mirada lúcida y una pluma implacable, movidas por un corazón comprometido con su tiempo”.
Pese a ser dos escritores existencialistas, Camus se distanció del pensamiento de Sartre en cuanto al sentido que debería desempeñar el individuo frente a la Historia y el Mundo.
“Mientras Sartre, como socialista que apoyaba el modelo estalinista del marxismo, apoyaba la idea de que el artista debería sacrificar su autonomía individual frente a los problemas de la colectividad y de la Historia, Camus proponía una salida más trágica, que se resumía en su idea del Absurdo”, sostuvo Gonzalo Lizardo.
Es así que el mito clásico de Sísifo es el que concentra la concepción del absurdo en Camus. Se trata de un absurdo trágico y paradójico, explica el escritor zacatecano, que se abre cuando, impulsado por su anhelo de verdad, el hombre enfrenta la imposibilidad de conocer esa verdad.
Gonzalo Lizardo recuerda que este mito relata un castigo ejemplar de Zeus. El dios griego destinó a Sísifo a empujar eternamente una roca por la larga pendiente de una montaña para que, cuando estuviera en la cima, esta roca cayera al inicio del trayecto, constituyendo así la tarea absurda que rige la existencia humana.
“Influido por el Zarathustra de Nietzsche, para Camus la historia de Sísifo no implica que debamos renunciar a la búsqueda de la verdad, sino que debemos asumir, trágicamente, nuestra derrota ante el Absurdo, de la misma manera que Sísifo afrontaba su condena: con la frente erguida, orgulloso de su titánica labor, que lo acercaba a los dioses”.
El autor de obras como El extranjero, El mito de Sísifo y La peste, falleció a los 46 años en un accidente automovilístico al sur de Francia, mientras viajaba de copiloto con el sobrino del famoso editor francés Gallimard.



