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Tres estados de Los abducidos (1), de Alfredo Castro Muñoz

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Por: Armando Salgado •

La Gualdra 715 / Libros / Poesía

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Mapa de incógnitas

¡Extra, extra! Se alza un álamo de proporciones metálicas, Los abducidos. 

En el firmamento aparece esta descripción frente a una multitud de asombro. Sólo es posible la lectura del cielo. Los mensajes de texto desaparecen igual que cientos de personas. Rastros de luz fluorescente, círculos en pastizales. De una colmena brotan poemas no identificados, esporas de cierta nostalgia. No es suficiente con ver. No basta con recordar. No sólo se trata de escribir. Alfredo Castro Muñoz es testigo de este tiempo. Frente al olvido, reconoce que la eternidad es abducida, la verdad es una pared falsa y que es mejor intentar hablar la lengua de los satélites. Sabe que ante las dudas, a veces es suficiente dejar caer una sábana en el aire, con la esperanza de que otra incógnita se forme.

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Junto con Magdiel Torres revisamos el libro Los abducidos, publicado de forma digital por Ediciones O (2026). A partir de la cuarta de forros que escribí Magdiel escribió dos lecturas de los cierres posibles que podía tener dicha cuarta.  Dos alternativas para leer la realidad. Dos ángulos para ver una nave espacial. 

 

Fragmento 1:  

Alfredo Castro Muñoz es testigo de este tiempo. Frente al olvido, reconoce que la eternidad es abducida, la verdad es una pared falsa y que es mejor intentar hablar la lengua de los satélites. Sabe que ante las dudas, a veces es suficiente dejar caer una sábana en el aire, con la esperanza de que una respuesta se forme.

 

1) La opción «con la esperanza, de que una respuesta se forme» atiende a la lectura correcta, lineal o literal del poema. Es decir, se cree que la «silueta» es la respuesta que la voz poética busca.

 

Fragmento 2:

Alfredo Castro Muñoz es testigo de este tiempo. Frente al olvido, reconoce que la eternidad es abducida, la verdad es una pared falsa y que es mejor intentar hablar la lengua de los satélites. Sabe que ante las dudas, a veces es suficiente dejar caer una sábana en el aire, con la esperanza de que otra incógnita se forme.

 

2) Por otra parte, la opción «con la esperanza, de que otra incógnita se forme» atiende a una lectura particular del lector, que infiere en la búsqueda de respuestas como consecuencia de la aparición de más incógnitas (2).

 

En este sentido, cada quien elige si acepta haber visto un objeto no identificado, sobre el cielo de las interpretaciones. Cada quien tiene su propia lectura, y se harán aportes únicos como lector a cualquier libro.

De esta manera, Los abducidos se expande por el cosmos poético desde un sentido multifacético.

 

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Satélites a manera de simples ideas que no pretenden imponer una visión única del poema, a partir de Los abducidos, de Alfredo Castro Muñoz. Ampliar el espectro atmosférico de la poesía. Decálogo de naves quemadas.

 

  1. La poesía a veces es un objeto extraño, sumado a la búsqueda de sentido. 
  2. El poema es un medio de transporte interestelar. Incluye geografías del futuro, relieves imaginarios y aquellos sucesos que nunca viviremos y en los que divagamos eternamente, como si fuera el único pasillo de nuestra atención.
  3. En el fondo, hay ocasiones que lo único importante es desenmarañar aquello que nos atribula, esos misterios que mueven masas, pueblos, poemas.
  4. Que ardan todas las naves, incluidas las del cielo, para observar con júbilo una bóveda rojiza, caer. Que ardan los viejos poemas que nos atan a las personas que alguna vez fuimos.
  5. Cuando un poema tiene atisbos de alguna explicación (aproximación a respuestas de protoplasma), se manifiestan sobre campos de maíz y forman figuras sin aparente jerarquía, pero son exactas, simétricas, hermosas, porque sentir que entendemos o descubrimos algo tiene esa redondez infinita.
  6. El poema llega de pronto a la mente o al cuaderno o a la pantalla del Word. Esos intervalos son avistamientos fugaces: instante de luz, una idea veloz que puede esfumarse en un abrir y cerrar de páginas. La mayoría de las veces, son irrepetibles.
  7. Las personas son irremplazables, ¿o es al revés? ¿La poesía es insustituible?
  8. El poema es un objeto no identificado, totalmente personal, que al nombrarlo se manifiesta en el cielo (interior) y eso que nos hierve dentro por fin adquiere forma.
  9. Cuando crees en literatura extraterrestre cualquier religión deja de hostigarnos.
  10. Entonces la poesía de Alfredo Castro Muñoz deja de ser el engranaje gris de los días y se transforma en ese mapa de otras órbitas para ver y pensar el mundo desde otros márgenes.

 

Puede leer el libro, aquí:

https://edicionesomx.wordpress.com/wp-content/uploads/2026/03/los-abducidos-2.pdf


(1)  Los abducidos, Alfredo Castro Muñoz; Ediciones O (2026), 26 pp.
(2)  Las cursivas del apartado 2, pertenecen a Magdiel Torres.

 

 

 

 

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