Editorial Gualdreño 691
“Libre de la memoria y de la esperanza,
ilimitado, abstracto, casi futuro,
el muerto no es un muerto: es la muerte.
Como el Dios de los místicos,
de Quien deben negarse todos los predicados,
el muerto ubicuamente ajeno
no es sino la perdición y ausencia del mundo.
Todo se lo robamos,
no le dejamos ni un color ni una sílaba:
aquí está el patio que ya no comparten sus ojos,
allí la acera donde acechó su esperanza.
Hasta lo que pensamos podría estarlo pensando él también;
nos hemos repartido como ladrones
el caudal de las noches y de los días”.
“Remordimiento por cualquier muerte”, Jorge Luis Borges
Recién termina la celebración del Día de Muertos -que cada vez es más grande en diferentes partes del mundo- y quiero dejar aquí el recuerdo de un altar que particularmente me conmovió. Instalado en la ciudad de Zacatecas, en la Alameda, ubicado en la parte inferior del mural del maestro Manuel Felguérez, se encontraba esta sencilla pero muy emotiva ofrenda en la que se podían ver las fotografías de algunos artistas y promotores culturales que dejaron ya este plano terrenal.
Ahí pude reconocer las fotos de Dolores Castro, Eduardo Campech, Alberto Huerta, Ismael Guardado, Víctor Chew, Blanca Alatorre, José Esteban Martínez, Juan Manuel García Jiménez, Florentino Raygoza Meza y José de Jesús Sampedro -quien el 2 de noviembre, hubiera cumplido 75 años-. De todos ellos, siete fallecieron en el último año; este 2025 me parece que ha sido más cruel para el gremio artístico en Zacatecas, que los dos primeros años de la pandemia. Ellos, a quienes el Ayuntamiento dedicó su altar, fueron personajes muy queridos no sólo por quien esto escribe… “el muerto no es un muerto: es la muerte”.
Decía que cada vez es más grande este tipo de conmemoración y tributo a quienes se han marchado; hay quienes afirman que fueron las películas del agente 007 y la de Coco, las que contribuyeron a que haya crecido en vistosidad y número de participantes, posiblemente sea así. Lo cierto es que el Día de Muertos se celebra en diferentes partes del mundo y en esta ocasión me tocó hacerlo en Texas con la comunidad de migrantes que radican en esta parte de los Estados Unidos.
La federación Nuestras Raíces, presidida por Alejandra Valdez, coordinada con el Centro de Estudios México Americanos de la UT Arlington y el Centro Cultural Artes de la Rosa, organizó en este último la instalación de un altar en homenaje a los familiares fallecidos de nuestros paisanos; algunos murieron en Estados Unidos, pero otros lo hicieron en México y no pudieron despedirse de ellos porque su situación migratoria dificulta que puedan regresar a nuestro país; y eso, el haberse visto impedidos para despedirse físicamente de sus seres queridos, hace más dolorosa la pérdida y más intenso el duelo.
Vimos cómo los integrantes de la federación llegaron con las fotografías de sus familiares y cómo se emocionaron al verlas instaladas en el altar, y, sobre todo, pudimos constatar el orgullo tan grande que profesan de ser parte de una comunidad que por lo menos en el área Dallas-Fort Worth está cada vez más unida.
Como parte de estos festejos, se inauguró también la exposición “Empíreo. El cielo más alto”, del artista zacatecano Juan Carlos Villegas, en la galería del Centro Cultural Artes de la Rosa el pasado 31 de octubre. Ésta fue la primera de dos exposiciones que tendrá en Texas en esta temporada pues la siguiente inauguración se llevará a cabo en el Consulado General de México en Dallas, el miércoles 5 de noviembre a las 5:30 PM. Si usted vive en esa zona de Estados Unidos o tiene familiares allá, sería muy bueno que pudiera asistir; en caso de no ser posible, la siguiente semana compartiremos aquí los pormenores de ambas muestras, así como de las actividades que nuestros hermanos migrantes están realizando allá.
Que disfrute su lectura.
Jánea Estrada Lazarín
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https://issuu.com/lajornadazacatecas.com.mx/docs/la_gualdra_691



