Este 5 de agosto se cumplen 131 años de la muerte de Friedrich Engels (1820-1895), filósofo, economista, periodista y militante comunista cuya obra, desarrollada en estrecha colaboración con Karl Marx, transformó el pensamiento político y económico moderno y sentó las bases del socialismo científico.
Nacido el 28 de noviembre de 1820 en Barmen, Renania, en el seno de una familia propietaria de fábricas textiles, Engels conoció desde joven las contradicciones entre el desarrollo industrial y las condiciones de vida de la clase trabajadora. Esa experiencia marcó el rumbo de su pensamiento y lo llevó a distanciarse de los intereses económicos de su familia.
A los 19 años comenzó a publicar textos bajo seudónimo y, poco después, se integró al círculo de los llamados “Jóvenes Hegelianos”, grupo de intelectuales que cuestionaba el orden político y religioso de la Europa de su tiempo. Fue en ese ambiente donde comenzó a desarrollar las ideas que más tarde compartiría con Karl Marx.
El encuentro entre ambos, en París, en 1844, dio origen a una de las colaboraciones intelectuales más influyentes de la historia contemporánea. Fruto de esa alianza surgieron obras como La Sagrada Familia y, en 1848, el Manifiesto del Partido Comunista, texto que se convirtió en una referencia fundamental para el movimiento obrero y las organizaciones socialistas de diversas regiones del mundo.
Un año antes de la publicación del manifiesto, Engels había dado a conocer La situación de la clase obrera en Inglaterra (1845), investigación basada en la observación directa de las condiciones de vida de los trabajadores durante la Revolución Industrial. El libro aportó un análisis pionero sobre la explotación laboral, la pobreza urbana y las consecuencias sociales del capitalismo industrial, además de influir de manera decisiva en la elaboración de la crítica económica desarrollada posteriormente por Marx.
Más allá de su producción intelectual, Engels desempeñó un papel determinante para que Marx pudiera concluir gran parte de su obra. Gracias a los recursos obtenidos de la empresa familiar, sostuvo económicamente a su amigo durante años y, tras la muerte de éste en 1883, asumió la tarea de ordenar, editar y publicar los tomos segundo y tercero de El Capital, preservando así una parte esencial de ese legado teórico.
Las aportaciones de Engels también abarcaron el estudio de la evolución histórica de la familia, la propiedad privada y el Estado, temas que abordó en una de sus obras más conocidas, El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado, donde analizó el surgimiento de las estructuras sociales y las relaciones de poder desde una perspectiva materialista.
A más de un siglo de su fallecimiento, ocurrido el 5 de agosto de 1895 en Londres, la obra de Friedrich Engels continúa siendo objeto de estudio en universidades y centros de investigación de todo el mundo, además de conservar influencia en debates sobre desigualdad, relaciones laborales, organización política y las transformaciones del capitalismo contemporáneo. Su figura permanece inseparable de la de Karl Marx, pero su producción intelectual y su papel en la consolidación del pensamiento socialista le otorgan un lugar propio entre los principales pensadores de los siglos XIX y XX.



