■ Promociona en México el texto Tres veces el amanecer
Al igual que en el teatro o el cine las luces se apagaron antes de la presentación. No era la idea. En una conversación de un escritor con su público no se estila. Lo que realmente sucedió fue un apagón que llenó de oscuridad toda la Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara.
Al volver la luz Alessandro Baricco estaba ahí, ante mil rostros que lo esperaban con ansia, inquietud e interés por escucharlo pues el autor de Seda considerado ya un long seller en la literatura internacional y que por dos días engalanó la FIL, fue considerado uno de los escritores estelares de esta edición.
Para Baricco, nacido en Turín, Italia en el año de 1958, escribir es una de las grandes fortunas que se puede tener en la vida, es por eso que decidió fundar una escuela de escritura para niños y jóvenes a la cual llamó Holden, en honor al personaje infantil de la novela El guardián entre el centeno del escritor J.D. Salinger, para regalar a los estudiantes la misma posibilidad: escribir y ser poseedores de una de las mayores fortunas de la vida.
Baricco contó a los jóvenes que se dieron cita en el salón Juan José Arreola de la FIL, que escribir fue una decisión que tomó desde la infancia, pues ante la ausencia del padre por su trabajo y la tristeza de su madre por la falta de éste, el autor de Océano mar se contaba las historias el mismo.
“Escribir es lo mejor que hago, es para lo que me siento con más talento”, comentó el italiano al público asistente. Pudo ser un rockstar, pudo ser un actor de cine, refirió, pero escribir se le dio como un gesto natural. Además, señaló, se siente con la capacidad de aguantar y convivir con las consecuencias que conlleva escribir historias.
En su visita a México para la FIL y otras presentaciones en la Ciudad de México, el escritor italiano promociona en esta ocasión su novela más reciente titulada Tres veces el amanecer, una historia con dos personajes que se encuentran en tres edades distintas en su vida. En la vida real eso es imposible, reconoció el autor, pero en un sueño no. Es por eso que invitó a los jóvenes de las distintas preparatorias de Guadalajara que se dieron cita en el lugar, a que exploraran la historia y el libro a cambio de unos cuantos pesos.
Las novelas de este autor italiano se han caracterizado por ahondar con asiduidad en el tema del tiempo, y es que considera a éste como algo extraño “con el que jugamos en la vida, como si fuera una partida de ajedrez la cual siempre se pierde, pero cuando se le vence, es cuando uno es feliz”.



