Santiago. El presidente de Argentina, Javier Milei, no perdió la ocasión para hacer gala del estilo mesiánico y depredador que gusta practicar, cuando al inaugurar ayer la cumbre ultraderechista del Foro Madrid tildó al progresismo como “zurdos mugrosos negadores de la realidad” y calificó de “más sucio que una papa” al presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, que “se ofendió cuando a él y a toda la gentuza que lo rodea, les dije que era un gobierno de ladrones, parece que los hechos lo confirman”. También festinó con el “derrocamiento del comunista (Salvador) Allende”, reivindicando así el golpe de Estado de 1973.
La audiencia de unos cientos lo miraba embobada, como disfrutando de comprobar que no es un payaso, sino un personaje real.
Tal vez fue por eso, para distanciarse físicamente del histrionismo recargado y chabacano de Milei, que el dueño de casa, el gobernante chileno José Antonio Kast, optó por no participar de la inauguración y prefirió reservarse para el cierre, cuando ya Milei se habría marchado a Buenos Aires.
Y porque ambos practican estilos diametralmente distintos, el de Kast carece de teatralidad, es prudente, moderado y hasta sin gracia; pero no por eso carente de fondo ni de estrategia.
“Nosotros vinimos a cambiar la historia, nuestra generación tiene una oportunidad si nos convencemos de hacer las cosas bien. Pero eso implica abrirse, no diluirse, requiere abrir las fronteras, mirar más allá de la comodidad de encontrarnos entre nosotros. Y ampliarse no es renunciar”, expresó Kast ante la audiencia.
Una recomendación para que la ultraderecha siga al alza, fue “evitar politizarlo y cuotearlo todo, porque si hacemos lo mismo que realizaron antes, que es repartirnos el Estado, van a decir son igual a los que sacamos. Y en eso tenemos que marcar la diferencia”.
Otra actitud, señaló Kast, “es quedarnos pegados en la disputa con la izquierda. Es algo que conocemos, genera aplausos, ordena los partidos, pero nuestro adversario es mucho más grande, son las urgencias sociales, la necesidad día a día de las personas, la seguridad, el trabajo, la familia y la vivienda”.
El argentino, en la apertura describió que la causa de la ultraderecha es “una batalla a nivel global entre el bien y el mal: el bien encarnado por quienes comparten el respeto por la vida, la libertad y la propiedad, mientras el mal es encabezado por la izquierda radical y el terrorismo, cuyo objetivo es barrer con nuestros modos de vida mediante la violencia y la propaganda”.
Se trata, afirmó, de “una batalla existencial que está por resolverse” y que la meta es “desterrar las ideas empobrecedoras de la izquierda, que quiere a nuestros países sometidos a un régimen internacional de esclavitud, aunque camuflen sus intenciones con un barniz de nacionalismo”.
Acerca de Chile, sostuvo que “a pesar de haber conocido los frutos de la libertad, cayó en la farsa del socialismo del siglo XXI como el resto de toda la región”, pero que “esa noche oscura fue superada y el país andino ha vuelto a apostar por las ideas de la libertad, así como América Latina está despertando porque tiene políticos con el coraje para llamar a las cosas por su nombre”.
El continente entero, resaltó, “se orienta hacia los valores que hicieron grande Occidente, incluso luego de décadas de adoctrinamiento socialista, porque poco a poco les hemos demostrado que no les tenemos miedo y que estamos dispuestos a salvar nuestra civilización y modo de vida”.
Kast y Milei tuvieron una reunión en el palacio de La Moneda y acerca de la misma las cancillerías emitieron una declaración donde señalan el “alto nivel de coincidencias entre ambos gobiernos” y que el vínculo entre Argentina y Chile “constituye un espacio prioritario de coordinación en América del Sur y acordaron sostener la frecuencia del diálogo al más alto nivel”.
Coincidieron en la “total soberanía de Chile sobre el Estrecho de Magallanes, que los tratados de Límites de 1881 y de Paz y Amistad de 1984, están plenamente vigentes”.
En un discurso televisado a su nación, el mandatario argentino Javier Milei indicó que percibe vientos “favorables” para el reclamo contra Reino Unido por la soberanía de las islas Malvinas y anunció que endurecerá sanciones contra empresas vinculadas a la explotación petrolera en el archipiélago del Atlántico sur.



