El homicidio en general disminuye, pero entre niños, niñas y adolescentes aumenta. De acuerdo con información del Inegi, el homicidio se ha incrementado en adolescentes de ambos sexos, pero horroriza la proporción del aumento en mujeres. Los estados Chihuahua, Guerrero, Tamaulipas, Coahuila, Nuevo León, Morelos, Nayarit, Durango, Zacatecas y Sinaloa, entidades marcadas por el crimen y la violencia, son los más peligrosos para niños, niñas y adolescentes en México.
Primero pongamos el dato nacional en perspectiva.
Afganistán, de acuerdo con el último dato de la United Nations Office on Drugs and Crime (UNODC, con datos 1995-2011), tiene una tasa de homicidios de 2.4 por 100 mil habitantes.
Los países con menor incidencia en este indicador presentan una tasa de 1.0 o menos, como son Hong Kong (0.2), Singapore (0.3) y Japón (0.4).
Estados Unidos no está entre los países con tasas más bajas, pero en ese informe presenta una de 4.2.
Colombia y Brasil tienen tasas de 31.4 y 21.0, respectivamente. Entre los peores casos tenemos a Honduras, que presenta una tasa de 91.6; El Salvador, con 69.2, y Costa de Marfil, con 56.9.
México, de acuerdo con el último informe del Inegi (Mortalidad. Defunciones por homicidio. Consulta interactiva en: http://tinyurl.com/o2jztbd) tiene una tasa de 22.2 en 2012, más de nueve veces que la registrada en Afganistán y más de cinco respecto a la de Estados Unidos. Nos parecemos a Brasil y estamos lejos de Honduras, El Salvador o Costa de Marfil, cosa que no consuela.
Efectivamente hay una disminución en la incidencia de homicidios a nivel nacional entre 2010 y 2012. La tasa de 22.2 que se desprende de los datos del Inegi es menor respecto al registro de 2010, que era de 22.5. Sin embargo podemos observar que, en el mismo periodo, la tasa de homicidios en el grupo de 15 a 17 años aumentó: pasó de 14.4 en 2010 a 16.3 en 2012. La tasa de homicidios creció 13.2 por ciento en este grupo de edad (en la población de 0 a 17 años el incremento fue de 14.3 por ciento).
Otro tema interesante es que la tasa de homicidios disminuyó entre los hombres, pero creció entre adolescentes, aunque no tanto como en las mujeres de 15 a 17 años.
La tasa de homicidios en hombres se redujo al pasar de 41.7 a 40.2, pero en el grupo de 15 a 17 aumentó: pasó de 24.3 a 26.5. En el total de hombres se redujo en 3.6 por ciento la tasa, pero en la población varonil de 15 a 17 años creció 9.1 (entre los niños y adolescentes de 0 a 17 años el crecimiento alcanzó 15.4).
A diferencia de los hombres, la tasa de homicidios creció entre las mujeres, al pasar de 4.5 a 5.8. En el grupo de 15 a 17 años la tasa pasó de 4.1 a 4.6. El aumento de homicidios entre las mujeres es de 28.9 por ciento y en el grupo de 15 a 17 años de 12.2 por ciento (entre las niñas y adolescentes de 0 a 17 años el incremento fue de 18.7).
Cabe señalar, por si hubiera alguna duda sobre los efectos de la exclusión educativa, que del total de fallecidos por homicidio se encuentra en rezago educativo 46.2 por ciento, mientras que sólo 43.3 por ciento cuenta con educación básica completa.
En el caso de Zacatecas tenemos que el homicidio creció 4.7 veces entre 2008 y 2012.
Mientras en 2008 se producían 98 homicidios, en 2012 ocurrieron 463. En 2008 fallecieron por homicidio 90 hombres, pero en 2012 fueron 409. En 2008 sólo murieron por esta causa violenta 8 mujeres, mientras que en 2012 ocurrió en 51 casos. El crecimiento en el periodo fue de 4.5 veces entre hombres y 6.4 veces entre mujeres. Esto ocasionó que la proporción de mujeres pasara de 8 por ciento a 11 por ciento en el total de homicidios (18 por ciento en el caso de la población de 0 a 17 años).
En el periodo la tasa de homicidios en Zacatecas creció 224 por ciento, al pasar de 9.3 a 31.1, lo cual ya es alarmante, pero en el grupo de 15 a 17 años pasó de 11.0 a 30.5, lo que significa un crecimiento de 177.9 por ciento (entre niños, niñas y adolescentes de 0 a 17 años el crecimiento es de 115.2)
Es importante decir que la tasa de homicidios entre hombres creció 226.9 por ciento en el periodo, al pasar de 16.7 a 54.7. Entre los adolescentes de 15 a 17 años creció 118.8: pasó de 19.9 a 43.5 (en la población de 0 a 17 creció 65.6, al pasar de 5.0 a 8.2).
Entre las mujeres el homicidio creció 212.7 por ciento entre 2008 y 2012, al pasar de 2.1 a 6.5. Pero entre las adolescentes de 15 a 17 creció 700.0 por ciento: la tasa en el periodo pasó de 2.2 a 17.5 (ente las niñas de 0 a 17 el crecimiento fue de 804.6)
Por otro lado hay que decir que los territorios de esta violencia brutal son 10 estados de la república, entre los que aparece Zacatecas, que rebasan la tasa promedio nacional de 4.0 entre la población de 0 a 17 años, todos con presencia importante del narcotráfico.
Es un hecho que la muerte por homicidio está disminuyendo en general, pero también es un hecho que la violencia se recarga cada vez en niños, niñas y adolescentes, sobre todo en las zonas del país marcadas por la exclusión e inundadas por el crimen organizado, y que el homicidio (“feminicidio”) entre adolescentes está creciendo a tasas alarmantes.
Si no pasa algo extraordinario, que sería hacer lo que tenemos que hacer, seguiremos acumulando muertos en 2014 y en los años venideros, viendo con toda calma que cada vez mueren más niños, niñas y adolescentes por homicidio.
Como ya hemos dicho en otras ocasiones, el Congreso de la Unión haría una lectura correcta si pone en sus prioridades reenfocar la política hacia niños, niñas y adolescentes y atacar los factores de riesgo a los que están expuestos: a nivel de la familia (maltrato a la pareja y hacia los niños; abuso sexual; rezago educativo de los padres), a nivel de la comunidad (exclusión educativa y un ambiente escolar adverso; embarazo temprano y práctica sexual no protegida; muerte violenta, como accidentes, homicidios y suicidios) y a nivel del contexto social más amplio (el incremento de la violencia, la pobreza y la exposición y consumo de drogas y alcohol).
El homicidio es causa y efecto de las interrelaciones entre esos factores. La reducción de las alarmantes tasas en este indicador requiere de una mirada amplia, que permita la articulación de diversos cursos de política, orientados a garantizar la operación de factores protectores con un enfoque de seguridad ciudadana para todos.
Un paso indispensable es expedir una ley general de infancia que posibilite un Sistema Integral de Garantía de Derechos de Niños, Niñas y Adolescentes, como medida inicial para impulsar las políticas públicas que se requieren para salir del hoyo en el que estamos. Un ingrediente para la seguridad ciudadana son las políticas de infancia y juventud, porque la garantía de los derechos de los niños y jóvenes mejora el clima en la familia y la comunidad, y porque si mejoran las condiciones generales de todos, de niños y adultos, las tasas de homicidios pueden reducirse.
Seguimos esperando una política que por lo menos atienda preguntas como esta: ¿por qué 46.2 por ciento de los fallecidos por homicidio se encontraba en rezago educativo?
Es obvio que los países con bajas tasas de homicidios no padecen una violencia extralegal como la que existe en países como el nuestro, gracias a que tienen estado de derecho pleno, con mecanismos para disuadir el crimen y proporcionar justicia a las víctimas, así como sólidas políticas de protección a la infancia y desarrollo social.
En nuestro caso, parece un sueño acercarnos a las tasas de Afganistán. A veces parece que no se sabe lo que se tiene que hacer o parece que se gasta sin efecto alguno. Además: “Ves el temblor y no te hincas”. No podemos esperar más. Lo mejor es enfrentar la exclusión y la violación de derechos. Sugerimos revisar el Semáforo de los Derechos de la Infancia http://odisea.org.mx/ e integrar una agenda en los municipios.
Después de todo, como decía Eleanor Roosevelt, los derechos humanos inician “en lugares pequeños, cercanos a casa, tan cercanos y tan pequeños que no se pueden ver en un mapamundi (…) en el mundo de la persona individual; el barrio en el que vive; la escuela o la universidad a la que asiste; la fábrica, la granja o la oficina donde trabaja”. Lo podemos hacer.
*Con información de Xóchitl Meseguer
@LuisBarquera
www.odisea.org.mx



