Varios estados habían declarado emergencia en respuesta a la tormenta, que se formó en el Océano Atlántico frente a Carolina del Norte y Carolina del Sur.
Unos 3 mil 500 vuelos, tanto internos como internacionales, fueron cancelados este sábado en Estados Unidos. Unos 700 vuelos que tendrían que despegar el domingo también han sido suspendidos.