Madrid. La creadora de origen iraní Marjane Satrapi, autora de Persépolis, una pieza poética de denuncia y lamento, murió “de tristeza” en su casa de París, la ciudad que fue su hogar tras su forzado exilio después de haber sufrido la persecución y la violencia política en su propio país. Con tan sólo 56 años y en cenit de su carrera artística, Satrapi no pudo superar la muerte de su esposo, Mattias Ripa, hace un año y la vida se le fue extinguiendo poco a poco. El luto y la tristeza inundó a Europa, sobre todo a Francia, donde su obra era celebrada por su frescura, compromiso y humanismo.
Su familia fue la responsable de comunicar la noticia con un escueto comunicado: “Marjane Satrapi murió de tristeza más de un año después del deceso de Mattias Ripa, su marido y el amor de su vida”. Su amiga, la socióloga franco-iraní Azadeh Kian, fue de las pocas personas de su círculo íntimo que hicieron algunas declaraciones, en las que advirtió que “desde la muerte de Mattias Ripa ya no era la misma. Se estaba dejando morir desde la pérdida del amor de su vida a pesar de que seguía muy pendiente de su país, ahora en guerra con Israel y Estados Unidos”.
Satrapi, que recibió el premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades en el 2024, vivía exiliada en Francia desde 1994, cuando empezó a sufrir, siendo aún muy joven, la represión, la censura y la persecución en su propio país. Porque desde muy joven entendió que una de sus causas motrices en la vida era luchar por la libertad de Irán. Pero la muerte le llegó de forma prematura, tras el fallecimiento de su compañero de vida, Mattias Ripa, que la fue hundiendo anímicamente poco a poco.
En su discurso de recepción del premio Princesa de Asturias trazó algunas de sus fuentes de inspiración en la lucha: “Y ahora, puesto que de eso se trata, hablemos de la humanidad. Entre los que los biólogos denominan animales auténticos, es decir los mamíferos, el hombre es el único que mata a su hembra. Y calificamos ese acto como bestial, siendo así que ninguna otra bestia, fuera de nosotros, lo comete. Eso es la humanidad. Pero también hay humanos que pierden la vida a manos de sus torturadores para proteger a sus semejantes, para no denunciarlos, y sé muy bien de lo que estoy hablando. Esto también se llama humanidad. Están los miembros de la orquesta que tocan una sinfonía y nos regalan la forma más pura de la belleza, y están los que orquestan guerras y que, por cada 100 litros de sangre derramada, son condecorados con una nueva medalla. Y nosotros, aplaudimos con el mismo fervor a unos y a otros. Con esto, quiero decirles que no tengo una visión idealizada de lo humano y que yo, en mí misma, experimento esa dualidad. Acepto tanto mi violencia como mi benevolencia, esperando siempre que la segunda prevalezca sobre la primera”.
Satrapi nació en Rasht (Irán) el 22 de noviembre de 1969. En 1983, condicionados por el extremismo de la revolución de 1979, sus padres la enviaron a Viena para finalizar sus estudios en el Liceo Francés de la capital austriaca. Más tarde regresó a Teherán e ingresó en la escuela de Bellas Artes, pero, en 1994, antes de graduarse, se mudó a Francia. Estudió en la Escuela de Artes Decorativas de Estrasburgo y, posteriormente, se trasladó a París hasta convertirse en uno de los nombres más destacados del cómic internacional, autora de la que es, para muchos, una de las mejores novelas gráficas jamás publicada: Persépolis (2000), un relato autobiográfico que narra su infancia y adolescencia en Irán.
Otras de sus obras Broderies (Bordados) y Poulet aux prunes (Pollo con ciruelas), que también fue adaptada al cine en 2011.
Satrapi coordinó en 2023 la publicación del libro Femme, vie, liberté (Mujer, vida, libertad), en el que, junto con el politólogo Farid Vahid y el historiador Abbas Milani, ambos iraníes, y el reportero francés Jean-Pierre Perrin, además de un grupo internacional de 17 autores de cómics ilustra las revueltas producidas en Irán a partir del asesinato, en 2022, de Mahsa Amini a manos de la llamada “policía de la moral”, y denuncia la represión y la falta de derechos humanos que, según Satrapi, sufre la sociedad iraní, muy especialmente las mujeres, por culpa del régimen.
Además de la adaptación cinematográfica de Persépolis, Satrapi dirige otras películas, entre ellas La Bande des Jotas (La banda de los Jotas) y Radioactive (Madame Curie), una biografía sobre la física polaca Marie Curie. El año pasado rechazó la Legión de Honor francesa para denunciar “la actitud hipócrita de Francia respecto a Irán”, donde se producía de nuevo una fuerte represión.



